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22/Dic/2011
 
 
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Disco Duro

Los Noventa, de Nuevo (I)

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Del primer disco de Veronik y los Gatos Eléctricos al tercero de Pamela Rodríguez.

En más de un aspecto, 2011 ha sido un regreso a 1991. Hemos vuelto a los noventa, pero así avanzan los discos: en círculos, dando vueltas sobre sí mismos. Un grato ejemplo es Veronik y los Gatos Eléctricos (Mandarina, 2011). Veronik ha seguido la ruta de tantos ex punks, desde The Who hasta Green Day. Con el tiempo aprendió a tocar las guitarras, a sofisticar su mensaje y a complejizar su escritura. Incluso se convirtió en una experta del theremin. En pocas palabras, Veronik pasó de no-músico a músico, y de punk a (casi) progre. En el buen sentido del término, claro. Y ha dejado algunas rarezas en el camino: “Galaxia”, “Amor etéreo” y “A mí no me asusta la verdad”. Atrás quedó el espíritu riot grrrl de aquella vocalista de Valium que ensayaba en un viejo estudio sanborjino. Una evolución, a diferencia del viaje de Pamela Rodríguez y su tercer disco, ReconoceR (Mamacha Productions, 2011). Una pena que Rodríguez haya renunciado a ser la gran esperanza blanca del blues criollo para asumirse como otra Julieta Venegas más. Su himno indie “Ligera Love” es un facilista regreso a los noventa y un subidón de azúcar que vuelve diabético a cualquiera. Arty hasta la náusea. ¿Realmente necesitamos más de eso? (CC)

 


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