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Opinión

Disuasión y Equipamiento Militar

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Ministro de Defensa chileno, Andrés Allamand, soltó fuego graneado al declarar que en 2012 las relaciones entre Chile y Perú serán “muy difíciles” por el inicio de la fase oral en el Tribunal de La Haya.

"Garantía de paz duradera. Un país con FFAA equipadas no es pasto de aventuras bélicas", opina Otto Guibovich, ex Comandante General del Ejército.

Las declaraciones del Ministro de Defensa chileno Andrés Allamand, relacionando fuerza disuasiva y juicio en La Haya, avivaron los ánimos de una relación bilateral sensible y de cambios incesantes, acentuados cuando funcionarios que no son el Presidente de la República o el Ministro de Relaciones Exteriores en su responsabilidad excluyente, intervienen en temas de otro país. Resulta desatinado que un ministro examine públicamente problemas sociales de otro país como insumo para temas de defensa nacional, como lo sería que un ministro peruano opine públicamente sobre problemas de mapuches y pehuenches en la Araucanía.

‘PLAN ALCÁZAR’

Hay una verdad irrebatible: Chile ha desarrollado una política de largo plazo con sus Fuerzas Armadas. El ‘Plan Alcázar’, de fines del siglo pasado, fijó su derrotero en equipamiento y modernización, apoyados en un canon cuprífero que efectivamente les ha permitido construir una fuerza disuasiva. Nadie puede negar que son soberanos y pueden hacerlo. Las críticas no debieran orientarse a su gigantesco equipamiento, sino a las razones de nuestro horizonte brumoso en seguridad y defensa.

Cuando hay silbidos que no son de ruiseñor, inevitablemente volteamos la mirada hacia nuestros arsenales de defensa, pues se tejen hipótesis diversas. Una rápida mirada al siglo XX puede ayudar a entender mejor la situación actual.

LOS CINCO CONFLICTOS

En cien años, el Perú tuvo cinco conflictos internacionales, alguno con pérdidas territoriales, muchas vidas humanas y enormes costos económicos. Chile no tuvo ninguno. Es innegable que la disuasión es una garantía de paz duradera. Un país con FFAA equipadas no es pasto de aventuras bélicas. La relación fuerte-débil no es aconsejable en una región en construcción.

Culminada la guerra del Pacífico, la decisión política más importante a inicios del siglo XX fue la contratación de una “misión francesa”, que ayudó a refundar la escuela militar y permaneció durante largos años en el país. Paradójicamente, Francia venía de perder una guerra con Prusia. En las primeras décadas de ese siglo no se hizo adquisiciones importantes.

Durante el gobierno del general Óscar Benavides (1933-39) se realiza la primera adquisición de importancia. Aviones, blindados LPT de origen checo y otros equipos, que permitieron una rápida y favorable decisión en la campaña del año 1941.

DE ODRÍA A VELASCO

En el gobierno del general Manuel Odría (1950-56) se adquirieron blindados AMX franceses, así como fusiles belgas en su primera versión. Desde entonces hasta el régimen militar de los generales Velasco-Morales Bermúdez no se realizaron adquisiciones significativas. De aquella época provienen los equipos principales que aún mantenemos vigentes.

Este periodo merece especial atención por la visión integral para priorizar lo estratégico de lo táctico, adquiriéndose aviones, submarinos, blindados, corbetas misileras, fragatas y equipamiento individual de los combatientes.

Durante el segundo régimen del arquitecto Fernando Belaunde Terry, uno de los presidentes con mayor visión geopolítica de nuestra historia reciente, se adquieren aviones Mirage 2000. Recuérdese que la mitad de ellos fueron vendidos o cedidos durante el primer gobierno de Alan García, en una decisión y operación inentendibles.

Luego, casi a finales del siglo y en el peor momento de las relaciones en el norte, se hicieron adquisiciones improvisadas y controvertidas, manchadas por la corrupción.

Claro, la improvisación por ausencia de políticas de largo plazo crea condiciones para compras “urgentes” en mercados negros, con pérdidas millonarias y enorme descrédito.

EN CIEN AÑOS

Así, en cien años y con raras excepciones, el equipamiento de las Fuerzas Armadas peruanas ha sido realizado por regímenes militares o gobiernos democráticos liderados por militares. Demostración de que la cultura de defensa no es igualmente comprendida en la sociedad peruana. La mayor manifestación del desencuentro de enfoques se produce cuando se decide desarme unilateral o liderar “políticas” de desarme en la región, producto de estados de ánimo, y no de estudios profundos de la realidad y perspectivas.

Claro está que las Fuerzas Armadas cometieron graves errores con incursiones indebidas en la política, aventuras que nunca más deben repetirse, pues tarde o temprano pierde el país. La intromisión militar en política ha generado desconfianzas crónicas que no se superan aún. Y el error más grave viene del lado político cuando se intenta castigar a las instituciones en lugar de individualizar responsabilidades. Ello afecta gravemente al Perú y conduce a un camino en círculo interminable y sin norte.

LOS NIVELES DISUASIVOS

¿Es reversible la actual situación de equipamiento militar? Claro que sí. Compras selectivas pueden generar niveles disuasivos aceptables, pues la tecnología permite atajos importantes. Tan urgente como ello serán las políticas de Estado serias y responsables al respecto. La defensa, vista como una inversión y no como un gasto superfluo, exige liderazgo político creíble que empiece redefiniendo la defensa y cómo debemos desarrollarla. (Escribe: Otto Guibovich Arteaga (*))

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(*) General de División EP (r), fue Comandante General del Ejército entre 2008 y 2010.

 


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