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Pérdidas Cuando Daphne Dougall Hogg nació en El Tigre, Buenos Aires, su padre reventó cohetes y bengalas.

Bengalas Para Daphne

4 imágenes disponibles FOTOS 

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Daphne Dougall de Zileri y muestra en el Centro Cultural General San Martín de Buenos Aires en 1994.

Daphne nació precedida de cinco hermanos varones y para celebrar a la esperada niña don Alfredo Dougall disparó fuegos artificiales desde su terraza.

Fueron tantos los cohetes y bengalas que se registró un conato de incendio en la quinta familiar ‘Gylen’, de la calle Liniers 838, donde se había dado el alumbramiento, así que acudieron los bomberos.

Fue grande, pues, el alborozado alboroto.

Dougall era un destacado hombre de radio (ver en Google ‘El último broadcaster’) y cuando a su estación puntal Excélsior sumó otra en Rosario la nena fue la madrina.

Poco después Dougall adquirió The Standard, antiguo diario de origen inglés. Pero los terremotos políticos de las décadas siguientes apalearon a ciertos medios independientes y todo eso se perdió.

Aun así, nuevas luces se encendieron cuando Daphne Dougall de Zileri volvió como fotógrafa a Buenos Aires en 1994 para montar una exposición. La radio Excélsior de otros dueños no dejó de referirse al evento con aprecio, así como La Nación, La Razón y The Buenos Aires Herald.

Por entonces Daphne, que había contraído matrimonio no solo con un periodista sino con esta revista, ya había publicado su primer libro, ‘Soliloquios’, y el colega y poeta Mirko Lauer lo evaluaría así:

“La fotografía de Daphne Zileri emplea el lente de su cámara como un ojo incierto y amable, poseído por una curiosidad que no es solo visual. Una curiosidad que viene de la escuela del reportaje periodístico y que resiste los cánones convencionales de la fotografía artística”.

Ahora las valoraciones se han multiplicado y también, tristemente, los pésames por su repentina y temprana partida.

Se han recibido condolencias de muchas personalidades y colegas.

Marco Zileri Dougall, el director de CARETAS, sobre cuyos hombros recae la responsabilidad de seguir conduciendo un semanario con filo noticioso en medio de la tormenta emocional, agradece las expresiones de cariño y admiración.

También lo hacen los otros hijos, Sebastián y Drusila, que navegan en este mismo barco, y Doménica con Diana, que se abren paso en otros campos.

Las comunicaciones más preciadas son, por cierto, las de tantos amigos y familiares, algunos cercanos y otros repartidos por el mundo o distanciados por el tiempo.

Pero ahora ellos también vuelven a encender luces por Daphne. (EZG)

 


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