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Edición 2187

30/Jun/2011
 
 
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El Misterio de la Poesía

Con Voz Propia

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La belleza de lo hermético.

Un poeta muy interesante al que no se le ha prestado la atención debida en esta columna es Carlos López Degregori (Lima, 1952). Tan solo hubo un primer acercamiento en 2008 (23 de octubre, CARETAS 2050). Con ánimo de enmendar esa omisión, voy a empezar con un poema de su primer libro (tiene cerca de diez), “Un buen día”, de 1978, en el cual se manifiestan algunos rasgos que mantendría su creación posterior, como un lenguaje velado en que lo insinuado prevalece sobre los contenidos explícitos, y el trabajo de composición sobre el flujo espontáneo de las imágenes.

cualquier día una mano nos detiene
un toque muy discreto
apenas un chasquido dibujado
con la punta de los dedos

la seguimos
y aún no hay preguntas
(ella puede ser muy amable al comienzo)
pero ya no habrá más tiempo
para terminar con el café
regresar del trabajo
contando nuestras llaves
o amar una mujer
un cortaplumas

tal vez una sospecha
cualquier ojo en la ventana dispuesto a delatarnos
cierta marca que llevábamos
aunque nosotros no la vimos

y sucedió
la mano se dio vuelta
jugó a interrogarnos
después nos estranguló y borró todas las huellas

es posible

 


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