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26/May/2011
 
 
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Las Voces y los Ecos

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Lo que ocurre con este cronista debe estar pasando con muchos cientos de peruanos: la incertidumbre, la preocupación sobre lo que es lo pertinente para el Perú de los próximos cinco años, y la duda si su postura de hoy es la que construye, unifica, permite un lenguaje común y democrático entre los peruanos. Eso lo plasmó Vallejo cuando reclama: “Quiero escribir pero me sale espuma” y también Antonio Machado, siempre Machado, cuando confiesa, con claro sentido religioso: “Me paro a distinguir las voces de los ecos y, entre las voces, una”.

¿Por qué este grado de ríspida intensidad en las elecciones que culminarán dentro de pocos días? Sabemos que no es fácil admitir que, pese a los progresos, regresamos a 20 años atrás, acuartelados en maximalismos de izquierda y derecha, y en el rigor de la animadversión y la polaridad que tanto nos ha dividido y nos ha hecho daño. Semejantes distancias pudieron en el pasado dar lugar a concertaciones como es el caso resonante de la Coalición, y en reencuentros de Alan García con Mario Vargas Llosa e, incluso, con Alejandro Toledo o Hernando de Soto.

Se alega que hay distancias respecto a cómo enfrentar la coyuntura, pero la verdad es que las diferencias son entre dos modelos –satanizados en la pasada lucha de los 60’s o los 70’s– el socialista siglo XXI y el neoliberal, y por lo mismo las diferencias en este proceso son ideológicas, pero por esas distorsiones de un sistema electoral poco práctico, se guardan bajo el recetario populista de que bastan los listines de promesas.

¿Cuál de estos dos sistemas es más conveniente para el Perú, en el contexto sea que hablemos de las recetas ortodoxas o heterodoxas? No es una cuestión académica, es la encrucijada en la que nos encontramos para saber a ciencia cierta si podemos combinar desarrollo social junto con desarrollo económico, sin seguir automáticamente las vicisitudes de los modelos desarrollados. Hay que acostumbrarse a reconocer que la singularidad de la posición de Latinoamérica hoy día, es que está en posibilidad de seguir el camino de los BRICS, crecer y distribuir y proponerse ser alternativa entre los bloques hegemónicos mundiales. Estamos en una encrucijada –lo cual conlleva duda–, no estamos ni ante el abismo ni ante el fracaso. En nuestra gran oportunidad para continuar en el camino de la fortaleza económica gracias también a la fortaleza social, más igualdad y mejor distribución de por medio.

Lo que sí queda claro es que hay que optar, como en toda lucha o en toda elección, pero no bajo el signo del miedo, la satanización y el rompe canilla que tiene por lo bajo la intención de acabar con el modelo que nos ha colocado en una situación sobresaliente en América Latina. Otra cosa nos dejan estos días: tenemos que aprender a ser tolerantes.

Nada más absurdo que denigrar a Mario Vargas Llosa porque elige votar por Humala, como sería el caso de Hernando de Soto con respecto a Keiko Fujimori. Las cartas que jugamos están manchadas por fantasmas, intransigencias e incapacidad para acertar. Después del 5 de junio se tendrá que hablar de entendimientos, consultas, aproximaciones, consensos para garantizar la gobernabilidad. Ojalá nuestros políticos tengan la grandeza de aceptar el juicio y la lección de las urnas. No somos un pueblo descaminado, estamos en el momento de alzarnos una vez más ante el desafío del futuro. (Raúl Vargas)

 


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