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30/Dic/2010
 
 
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Elecciones: ¿Comienzo de Opereta?

Los procesos electorales en nuestro país siempre convocan una serie de pedidos positivos, que se los considera indispensables para que el electorado se sienta confiado, tanto con el sistema democrático como con el candidato y su equipo que resulten los encargados de gobernar por 5 años consecutivos.

Se habla de mutuo respeto, acuerdos de no agresión, pacto de caballeros (y de damas, ahora), concertación, construcción de consensos, contrastación respetuosa y constructiva de ideas y planes de gobierno, puesto que hay poco que inventar después del descubrimiento de la pólvora y se tiene conciencia de los males que aquejan a la nación.

¿Pero esto es únicamente un ritual o lleva implícita una mejora en los usos y costumbres electorales? La cruel caricatura de las elecciones en el siglo XIX, tildándolas de ejercicio de pelagatos, nos persigue aún y hace que los electores miren con desgano e ironía los afanes preelectorales compuestos de varios actos que, a su vez, dan lugar a juicios y cábalas premonitorios.

Primero, cantidad y calidad de los presidenciables. Siempre son más de lo que se hubiera deseado. Ahora tenemos 11.

Segundo, composición de las llamadas “planchas”, es decir, exhibición imaginativa de los que acompañarán al Presidente como Vicepresidentes, que después de los anuncios de los nombres, van camino a ser nombrados de cuando en cuando. Los criticones dicen que se trata de “monumentos a la inocuidad”, aunque algunos han salido respondones e incluso, convenencieros. Ahora las planchas han sido curiosas, algunas suman, otras restan, y lo que sobresale es que se han hecho a la carrera, como quien pesca al desgaire a algún ingenuo o algunas progre.

Estamos ahora en el tercer acto. Arduo y con tantos actores que cualquier teatro se queda chico. ¿Quién no ha soñado con ser congresista? ¿Quién no siente el reclamo imperioso de la patria?

Ha llegado la hora de servir, nadie puede negarse. Además de las 11 listas de los candidatos presidenciales, habrá cuando menos tres más exclusivamente parlamentarias, de modo que tendremos no menos de 1,820 candidatos al Congreso. Habría que ser un paria para que no le toque cuando menos un conocido tras la alta investidura de tribuno –padre o madre– de la patria. El mayor maremágnum tras el crecimiento del 9%, las miles de obras, los millones de inversiones, la promisión de los mercados internacionales.

¿Distingue Ud. si los múltiples y sonrientes candidatos están a la altura de las circunstancias? Los sondeos nos hablan de cuáles están en el pelotón en los primeros lugares, luego los intermedios y finalmente los segundones que ¡vaya a Ud. a saber si darán el batacazo!

Hay algunas aseveraciones a tener en cuenta. Como estamos en una situación de bonanza inédita en nuestra experiencia de las últimas décadas, es difícil prometer más de oro y de moro, tampoco cambios tremebundos del sistema expoliador, en suma, el rostro del revolucionario (hijo del Che y entenado de los Castro, Chávez y Morales) está fuera de juego. Izquierda moderada, tal vez, depende de Susana Villarán. Centro izquierda, mejor, si no que lo diga el tripaternal Ollanta Humala. Centro-centro parece ser la opción más solicitada, partiendo del viejo y medular principio que quien lo ocupa se impone. Allí está la mutación pero también la esperanza. Ahora lo que se requiere es saber diferenciarse en lo programático y en el perfil. Pareciera, por ejemplo, anecdóticamente, que a Alejandro Toledo no le conviene Punta Sal, pero uno es tal como vino hecho.

En fin, ya comenzó la campaña. Hagamos un alto y en la siguiente edición continuarán los comentarios con la esperanza que no se trate de una opereta innecesaria.(Raúl Vargas)

 


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