domingo 26 de mayo de 2019
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2157

25/Nov/2010
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre DebateVER
Acceso libre UrbanismoVER
Acceso libre CrónicaVER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Tauromaquia
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Acceso libre Conc. CanallaVER
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre ArteVER
Acceso libre Fe de ErratasVER
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Cineasta Augusto Tamayo y contundente publicación que pone en alerta sobre una Lima que parece que ya se va.

Vigilia Urbana

3 imágenes disponibles FOTOS 

2157-culturales-1-c

En pie. Construcción necolonial de la Av. Javier Prado. Según Tamayo, son cuatro los valores de todo edificio: arquitectónico, histórico, estético y sentimental.

Vidrios espejados, neón, fachadas de cerámica, piletas chorrillanas. En épocas de incontinente proliferación de esperpentos “arquitectónicos”, el cineasta Augusto Tamayo publica maciza obra rescatando lo más glorioso de la arquitectura limeña de la primera mitad del siglo pasado. Arquitectura de Lima 1910-1950 es el título del libro que en más de 400 páginas y 700 fotografías ofrece un llamado de alerta para la preservación de aquellas edificaciones que constituyen, quizá, el periodo más importante de la arquitectura limeña. Habiendo estrenado recientemente su film La vigilia, Tamayo muestra en esta publicación aquellas joyas que aún no sucumben ante la agobiante corriente arquitectónica del “funcionalismo impersonal”. O, lo que es lo mismo, ante el horror puro y duro. ¿Alguien dijo Norky’s?

–Arquitectónicamente hablando, ¿es Lima el escenario perfecto para una película de terror?
–Lo que pasa es que la vida se ha complicado tanto en ella que la miramos con horror, pero si uno la recorre un domingo soleado a las siete de la mañana puede ser una ciudad más bien amable. La arquitectura reciente con la que el limeño tiene una relación emocional merece ser conservada para preservar una identidad. Dos arquitectos extranjeros han coincidido en decirme que nos vamos a arrepentir de lo que estamos haciendo, destruyendo lo que tiene un sabor, el carácter del siglo XX, y reemplazándolo por una arquitectura impersonal, pobre, monstruosa.

–¿La “juliaquización” de Lima?
–Dios mío, claro, si uno lo ve así efectivamente puede ser escenario de una película de terror, como esas tres cuadras de la avenida Arequipa en Lince, llenas de pollerías y discotecas, con una arquitectura demencial. Debe haber criterio para conservar lo que progresivamente se va constituyendo como hitos históricos, como este hotel, el Country.

2157-culturales-4-c

Tamayo: “Lima es estimulante en términos arquitectónicos... Su multiplicidad de formas es más un rasgo de interés que de demérito”. La obra ha sido publicada con el auspicio de la U. de San Martín de Porres.

–¿Cuál es la principal enfermedad arquitectónica de la que adolece Lima?
–Ausencia de una identificación con los hitos que han marcado la historia de esta ciudad, con lo que ha sido como ente urbano histórico, y la entrega a los intereses comerciales más crasos. ¿Cómo va a ser progreso la pérdida de la calidad de vida, del hábitat? Eso demuestra que la educación en el Perú ha fracasado, el no encontrar una comunicación con la ciudad en la que vivo, que se arrase con todo con tal que yo haga mi negocio y coma mi pollo a la brasa.

–La arquitectura del Norky’s.
–Dígale a un romano que van a tumbar palacios renacentistas y reemplazarlos por Norky’s, a ver cómo reacciona. Estamos destruyendo algo depurado, amable, por una arquitectura pobrísima y desprovista de historia, por una ciudad invivible. La vamos a convertir en Lima la horrible, porque no lo ha sido.

–Dices que la arquitectura refleja el concepto que de la vida tiene aquel que la habita. ¿Cuál sería ese concepto que tenemos los limeños?
–Uno un poco confundido, despersonalizado, sin raíces, sin identidad.

–¿Tiene un alcalde derecho a cometer despropósitos como las piletas de Chorrillos?
–Al menos derecho moral, no. Es el mismo criterio con el cual se modernizan las plazas de provincias, perdiendo su identidad de siglos, que puede irse transformando pero de manera coherente, no con delirios de mentes perturbadas de regidores o alcaldes, con una idea equivocada de progreso. Lima es una ciudad que contiene delirio, pero también algo que la hace única en América: el neocolonial limeño de los años 30. Todavía podemos tener una ciudad de la que podríamos enorgullecernos, pero para gozarlo hay que desarrollar el placer arquitectónico, que puede ser tan intenso como otros placeres artísticos.

–¿Está Lima como mujer con urgencia de cirujano plástico?
Sí, como a toda mujer que le cae bien algún tratamiento, pero lo principal para admirar a una mujer es que respete su cuerpo, aunque no sea un monumento. Eso es lo que necesita Lima: un poco de respeto. Y de mano tierna. (Maribel de Paz)

Búsqueda | Mensaje | Revista