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Encuestas A 15 días de las municipales y con un final de fotografía, el detrás de bambalinas de las encuestas.

Encuestas: ¿Cuál es su Cau Cau?

4 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

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Ni las alturas de un cerro de piedra en Villa María del Triunfo detiene el trabajo de hormiga de los encuestadores. Aquí Diana López del Instituto de Opinión Pública de la PUCP.

En una hora, previa combi y mototaxi, uno puede atravesar diversas etapas del desarrollo humano. Ir, por ejemplo, del distrito de Surco al asentamiento humano Santa María Virgen de Lourdes en Villa María del Triunfo.

CARETAS acompaña allí a Diana López, encuestadora del Instituto de Opinión Pública (IOP) de la PUCP.

–No encuestamos farmacias, ni tiendas. Ni grifos, ni empleadas del hogar. Solo a residentes mayores de edad, de ambos sexos.

Más de 5 millones de electores (de los más de 9 millones de habitantes) son representados por 524 personas que viven en 31 distritos divididos en zonas norte, sur, este, centro y oeste de Lima Metropolitana.

Luego de elegir, en la oficina, un distrito y una de sus manzanas al azar, comienza el trabajo de un encuestador. Es el caso de Diana López, quien sale a la calle y hace concreta la teoría. Es sábado, 9 a.m. y un mototaxi remonta la trocha en un cerro de piedra que nunca deja de subir.

–¿Cuál es la diferencia entre encuestar aquí y en, por ejemplo, San Isidro?

–Para ir a esas zonas uno tiene que tener harta autoestima. La gente te tira la puerta. No atiende. Puedes recorrer 30 manzanas y hacer solo 3 encuestas –dice y por allí aparece una encuestadora de una empresa rival. Está temblando.

–¿Qué pasó?

–Tres perros me atacaron. Felizmente un vecino salió, los espantó y me dio un vaso de agua. Todavía me falta hacer una encuesta.

Diana López, taja su lápiz.

–Los usamos para llenar la encuesta. Para poder borrar en caso de error. El lapicero se usa solo con la cédula.

Un gallo canta, un perro ladra, el motor del volquete truena, una carcajada de una adolescente se burla, con cariño, de su madre. Alguien abre una puerta y lanza un balde de agua jabonosa sobre la tierra. Los techos de calamina están asegurados con piedras. Las paredes son una suma de ladrillos sin tarrajear. En una esquina hay un montículo de basura. Perros, gallinas y niños juegan frente a un Wawa wasi.

–A veces hay fumones que se acercan. Cuando pasa eso, toco la puerta y grito Papá, como si fuera mi casa. Otra vez un choro me quiso arranchar el celular. No pudo –relata López.

Ha pasado hora y media y solo tiene dos entrevistados. Sigue caminando para cumplir su cuota de encuestados. Deben ser cuatro hombres y cuatro mujeres

–Hasta ahora solo me han atendido amas de casa. Es por el día y la hora. Igual tengo que cumplir con mi cuota. Debemos ser cuidadosos porque en la oficina supervisan todo. Si hay dudas, llaman a los encuestados para confirmar preguntas y respuestas. Un ejemplo: al principio pueden decir que son empresarios, pero hacia el final informan que solo ganan 300 soles. Hay una contradicción allí que a veces nosotros no detectamos y que la oficina se encarga de confirmar.

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El escenario electoral limeño ha sido remecido por el fenómeno Villarán. En cuestión de semanas (el 12 de agosto tenía 9%) su candidatura trepó hasta lograr un 33% de las preferencias, dejando atrás a Flores con 31% según lo revelado el último domingo por IPSOS Apoyo.

Lo que significa que Lay, el tercero en disputa, está a 25 puntos del primer lugar y Andrade, el cuarto, a 30. Eso prácticamente los deja fuera y polariza aún más la elección.

Teniendo en cuenta que solo hasta el domingo 26 se podrán difundir encuestas electorales, los siguientes 10 días serán cruentos y decisivos. Y un factor que puede ayudar a inclinar la balanza hacia un lado u otro, son precisamente las encuestas.

Porque son un instrumento que no solo informa sobre lo que la gente opina, sino que también influencia en la opinión de los electores. Más aún en un escenario donde votar a ganador es cuestión de escoger entre dos opciones. Como si fuera una segunda vuelta anticipada.

Entonces se vuelve válido revisar casos donde éstas han fallado. Como recientemente sucedió en Colombia. Para la primera ronda presidencial (mayo 2010) en el país cafetero las encuestadoras señalaban un reñido empate. Sin embargo, el resultado fue abrumadoramente favorable para Juan Manuel Santos, quien dejó atrás a Mockus por más de 24 puntos. La segunda vuelta fue un mero trámite y las compañías que miden el clamor popular tuvieron que enfrentar el ridículo.

¿Algo similar puede pasar con las elecciones ediles en Lima? El alto número de indecisos y los muchos que, al final, decidirán no chamuscar su voto en candidatos sin opciones, indican que todo es probable.

Por eso CARETAS acudió donde José Manuel Magallanes, matemático experto en estadística con un postgrado en ciencias políticas y catedrático de la PUCP, quien señala el cuidado que hay que tener con lo que ocultan los números:

“Controlar el error en las encuestas es todo un tema. Uno espera y presupone que estos sean al azar o aleatorios. Pero, ¿qué pasa cuando es un error sistemático? El aleatorio se corrige con un adecuado diseño muestral (que es lo que la ficha técnica informa). El sistemático amerita mayor preocupación, pues los sesgos no se corrigen por mayor cantidad de muestra. Es más, mientras más grande sea, mayor será el error.

“Fuentes de error sistemático –continúa Magallanes– son el propio encuestador, la selección de la población (incluir a las más “convenientes”) y el encuestado (conocimiento real del tema, interés en participar, en decir la verdad, saber si sabe lo que está diciendo)”. A eso hay que añadirle cómo se procesan estadísticamente los portazos o los silencios de los que no aceptan ser encuestados.

¿Y las que se suelen realizar por internet? “No son más que un juguete informático. No tienen ningún diseño que las respalde. Todos alguna vez han recibido la llamada de un amigo o conocido para votar por A o por B en determinada página web. Estadísticamente no tienen importancia, aunque políticamente son otro distractor”.

“Finalmente –concluye Magallanes– es bueno recordar que según los estudios de cognición y decisiones humanas, los seres tienen tendencia a basar sus juicios y elecciones en la primera información que les llegue. Y que cada día se descubre que nuestro cerebro es muy afín a que otros decidan por él y que, si puede evitar algún esfuerzo, lo hace”.

En ese sentido, vale la pena preguntarse si la cantidad de encuestadoras (CPI, DATUM, IMASEN, Ipsos Apoyo, IMA, la mencionada IOP y otras más), no confunden más a un elector que luego de tanto ruido apenas tiene oídos para escuchar propuestas. (Juan Carlos Méndez).

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Resbalones Históricos

Además del reciente caso del presidente colombiano Santos (foto al centro), otros históricos han sido el de Ronald Reagan, quien en 1980 saltó al sillón presidencial de EE.UU., dando cuenta de un Jimmy Carter que según las encuestas previas sería un claro ganador. Otro fue el de Violeta Chamorro, quien en 1990 derrotó al favorito líder sandinista Daniel Ortega. Al final, le sacó más de 15 puntos, con lo que ganó la banda presidencial de Nicaragua.

 


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