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02/Set/2010
 
 
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El Misterio de la Poesía

Valió la Espera

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Gonzalo y Pedro Suárez-Vértiz.

Brillante fue la reciente presentación de “La palabra dormida”, primer poemario de Gonzalo Suárez-Vértiz (Lima-1942), por la calidad de las exposiciones (de Reynaldo Naranjo, Luis Pacheco, el autor y su sobrino Pedro Suárez Vértiz) y la desusada cantidad de público. El título es muy acertado porque Gonzalo, de destacada trayectoria como psicólogo, durante muchos años ha escrito poesía, pero sin ninguna prisa por publicar.

Gonzalo es uno de los 12 hijos del destacado pintor Germán Suárez-Vértiz (1897-1975), y a su vez tiene 7 hijos. Como amigo cercano soy testigo de su temprana inclinación por la poesía. Cuando éramos muy jóvenes le escuché una singular interpretación de Vallejo a la luz del psicoanálisis. Sigue uno de sus poemas:

Noé el Almirante / aprovechó
un día que la tierra desapare-
ció / debajo del mar / y su arca
dorada atestó de piojos, lombri-
ces, / codornices y otros bichos
más. / Algunos tuvo que dejar,
al pato hongueado, / al cabro
listado, / al perro cachudo, / y
por supuesto a otros,
muchos más. / A unos hizo marineros, los otros fueron pasajeros. / Mas el Almirante no contaba que el mar ya se acababa. / El último día / en un pico se incrustó / la nave no navegó. / ¡Tierra! ¡Bajen todos! / Antes que Colón / descubrió un continente. / Los bichos se fueron en pendiente abajo / Sus hijos:
Cromagnon, Australus y Pitecus se volvieron erectos. / A sus mujeres preñaron y ahora estamos todos esperando el diluvio / que moje este desierto. / Será otra vez Noé / el Almirante que nos / lleve a navegar.
Para todos habrá lugar.
(Gonzalo Suárez-Vértiz)

 


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