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19/Ago/2010
 
 
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Santísima Trinidad

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TRÍO DE REINAS
Martina Gusman, Alicia Rodríguez y Florencia Colucci; protagonistas del nuevo cine latinoamericano.


La primera es la menor. Alicia Rodríguez es una actriz un tanto rebelde que comenzó su carrera con buen pie en la cinta ‘Navidad’, aunque con la negativa del padre y la venia de su madre, Juana Díaz, una de las diseñadoras más destacadas de Chile y quien le crea los vestidos con los que se presenta en las alfombras rojas del mundo.

La segunda, Florencia Colucci, es la estudiosa. Se acaba de graduar del Instituto de Artes Escénicas de Uruguay y ya protagonizó ‘La casa muda’, su primera película. Debutó nada menos que en el Festival de Cannes. La última, Martina Gusman, comenzó como productora para las películas del director Pablo Trapero, su esposo, para luego pasarse frente a las cámaras como actriz. Ella es la más experimentada y esta vez llegó a Lima con ‘Carancho’, compartiendo protagonismo con Ricardo Darín, el homenajeado en el Festival de Lima. No solamente ha participado en el Festival de Cannes, sino también en el de Venecia y otros tantos.

Las tres son de generaciones distintas e importantes personajes del cine en sus países de origen y, en realidad, en toda Latinoamérica. Alicia Rodríguez, de Chile; Florencia Colucci, Uruguay y Martina Gusman, de Argentina han compartido nominaciones en Cannes. Esta vez, rivales en la categoría ficción del Festival de Lima, se reunieron sin ninguna rencilla de por medio, y hablaron de lo suyo en una semana dedicada al cine. En una semana que nosotros se la dedicamos a ellas, las estrellas latinas.

ALICIA RODRÍGUEZ (18 AÑOS, CHILE), “NAVIDAD”

–Leí que temías convertirte en actriz. Demasiado tarde, ¿no?
–En realidad no me refería a ‘no ser actriz’, sino a no ser como los actores que se creen profundos e importantes. Eso me da ‘lata’, me molesta, temo mucho parecerme a ellos...

–¿Por eso tienes planeado no estudiar actuación?
–En realidad no sé muy bien qué hacer. Todavía sigo en el colegio, que me parece un proceso de aprendizaje muy largo; uno debería poder estudiar en casa... pero bueno. No sé si estudiaré actuación, prefiero ser autodidacta; si estudio algo creo que elegiría Literatura.

–En la película hay una escena de beso entre tú y la co-protagonista, Manuela Martelli. Tú tenías 17 años cuando la filmaste. ¿Cómo tomaste la realización de la escena?
–Bueno, era parte del guión y no me hice mayores problemas. Lo que sí me daba miedo era lo que pudieran decir mis abuelos o el director de mi colegio.

–¿Qué dijo tu papá cuando vio la película?
–Me felicitó.

–¿Y sobre esa escena?
–Nada, no dijo nada.

–¿Cómo siguió tu vida en el colegio, es decir, eres la chica que aparece en el cine y que va a festivales, no?
–Sí, pero soy bastante normal. Aunque para serte sincera, a veces veo a los chicos un poco inmaduros, creo que la experiencia de filmar ‘Navidad’ y luego otras películas (una sin nombre aún y otra de Matías Bize, ‘La vida de los peces’) me hace ver un poco distintas las cosas, pensar en lo que quiero y en lo que no; me hace pensar en por qué seguir estudiando en el colegio si podría estar haciendo otras cosas, trabajando.

–¿Y cómo encuentras Lima, te gusta, qué vas a hacer los días que te quedes por acá?
–No sé muy bien qué haré. He conocido algunos lugares, me gusta, me han tratado muy bien. Después de la entrevista iré a Polvos Azules.

–Pero ahí vas a encontrar la versión pirata de ‘Navidad’. ¿Te molestarás?
–Tal vez sí, no lo sé, quizá compre una copia.

FLORENCIA COLUCCI (26 AÑOS,
URUGUAY), ‘LA CASA MUDA’

–¿Te gusta el género de terror?
–No, para nada.

–Entonces comenzamos mal, porque esta es tu primera película, ¿no?
–Jajaja. Sí, bueno, no es que no me guste el género de terror; quiero decir que no me preocupo por buscar especialmente películas de terror para ver.

–En ‘La casa muda’ estás buscando con miedo algo que no aparece. ¿En la vida real qué te da miedo buscar?
–Mmm..., no sé. Imagino que todo es un reto, y el miedo al fracaso, aunque universal, siempre está ahí presente; pero tampoco me detiene, ni me paraliza. Miedo le tendría a una casa vacía y oscura en medio de la nada, como la casa de la película, no volvería ahí ni por juego, jajaja.

–¿Qué fue lo más difícil del rodaje?
–Aparentar el miedo cuando estás rodeada de gente, cuando en realidad lo que estás haciendo es una coreografía. Te gritan que corras, que te detengas, que te agaches, que atrás está el sonidista, que tengas cuidado con el cable. ¿Dime si no te da ganas de mandarlos al diablo? No es fácil, jajaja.

MARTINA GUSMAN
(ARGENTINA, 30 AÑOS), ‘CARANCHO’

–Pablo Trapero, el director de la película, es tu esposo. ¿Tienen alguna dinámica para trabajar juntos?
–No creo que sea una dinámica ya constituida, pero a lo mejor sí un instinto inconsciente. Cuando comienzo a crear el personaje trato de alejarme lo más posible de Pablo. Para el personaje de Luján, que interpreta a una emergencista, me quedé de turno en un hospital de uno de los conos de Buenos Aires. Era la asistente del jefe de emergencias. Luego me reúno con Pablo y Ricardo (Darín) y conversamos sobre los ingredientes del personaje.

–¿Sueles hacer estos acercamientos en primera persona a los personajes que interpretas?
–Siempre, es más que necesario para convencer al espectador conocer profundamente el estilo de vida del personaje que interpretas. Eso me gusta a mí de la actuación también: la posibilidad de ver, de vivir diferentes vidas, personalidades, oficios...

–Entonces en ‘Leonera’ (2008), cuando interpretaste a una prisionera en la cárcel, te metiste a una penitenciaría.
–Siento que hay un acercamiento en una primera instancia, en que a mí me gusta la idea de ponerme un ratito en los zapatos de ese personaje, para entender cómo es ese mundo y para después construir la ficción, darle un perfil. En estos dos casos, ‘Carancho’ y ‘Leonera’, me interesó mucho la idea de encararlos así. Ahora, eso no implica que siempre vaya a hacer sólo películas en las que haya sangre y llore y me dibujen ojeras. ¡También tengo ganas de que me maquillen y me pongan tacos! (Eduardo Cornejo)

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