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30/Jul/2010
 
 
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La popular Pechuga, de ‘Pantaleón y las Visitadoras’, llega al Festival de Lima con película premiada bajo el brazo. Hace 6 años partió a España, comenzó de cero teniendo una carrera en el Perú, y aunque ya se aburrió de Madrid, se nacionaliza española. No se arrepiente de nada. ‘Contracorriente’, además del nombre de su último filme, parece ser su filosofía de vida.

Tatiana Astengo: A lo Hecho Pecho

9 imágenes disponibles FOTOS 

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El Salto. En los 90 comenzó como reportera política de TV. El año pasado se llevó el Premio a Mejor Actuación Femenina en el VII Festival Latinoamericano de Cine. Vueltas de la vida.


Se hizo conocida en la pantalla grande con un alias de presa de pollo. Recordémosla en posición de firmes, ataviada con minivestido rojiverde y dejo charapa. La cartelera limeña del 2000 iluminaba la última producción nacional dirigida por Francisco Lombardi, ‘Pantaleón y las visitadoras’, filme que presentaba a Tatiana Astengo en recordado rol de servicio a la patria y, por ende, al pelotón militar en cuestión. “¡Acá vengo y soy Pechuga!”. Filmada en la selva y protagonizada por Angie Cepeda, el filme hizo la ecuación perfecta para lograr un récord de taquilla: el día de su estreno se vendieron 36 mil 754 entradas. Otras películas adornarían la cartelera llevando a Tatiana al cine en el Perú y el extranjero: ‘El patio de mi cárcel’ (España, 2008), ‘Fiesta patria’ (Chile, 2006), ‘Promedio rojo’ (Chile, 2004), ‘Paloma de papel’ (2004), ‘Ojos que no ven’ (2003), ‘El destino no tiene favoritos’ (2003), ‘Django’ (2002) y ‘Tinta roja’ (2000). Esta vez vuelve a estar en ojos de todos, sin chapa avícola ni escote profundo, interpretando a Mariela en “Contracorriente”, ópera prima de Javier Fuentes y de tema homosexual con tintes de realismo mágico, filmada en el norte del país, y ya galardonada desde antes de su estreno en Lima en el Festival de Cine Latinoamericano de Utrecht, Premio del Público al Mejor Filme Internacional Drama, en el Festival de Sundance, además de coronarse en otros certámenes de Massachusetts, Eslovaquia y San Francisco, entre otros (ver recuadro).

–Mariela, el personaje que interpretas, es una mujer pasiva, comprensiva, muy calma. ¿Qué similitudes con ella?
–En realidad es muy lejana a mí. Por cierto, en ella encontré a un ser muy comprensivo, una persona que a pesar de tener una educación limitada es una mujer sabia de corazón a la que la distinguen la generosidad y el amor...

–Entonces es un personaje que lo caracterizan la comprensión, el amor y la generosidad. ¿Eso es muy lejano a ti?
–Por supuesto que tengo mi lado semejante al de Mariela. Lo que pasa es que el mundo, la vida, la sociedad a veces hace que camufles esas virtudes y no las dejes fluir, imagino que a manera de protección ¿Y si te entregas por completo y la vida te da una patada luego? Sufres mucho.

–¿La vida te ha golpeado mucho?
–Mil veces y de muchas formas. Lo más estúpido es que uno dice: “No volverá a pasar”, pero siempre vuelve a suceder.

–Tú personaje es muy católico.
–¡Ah! En ello sí es bastante lejana a mí, yo de eso no tengo nada.

–Y también tiene siete meses de embarazo. ¿Cómo vas con la idea de tener hijos?
–Siempre pienso que los hijos son como un regalo, son la coronación de una pareja que se lleva bien, que se quiere mucho y que han pasado por muchas cosas. Un hijo es la coronación de esa unión. Si no es así es lamentable. Me gustan los niños, pero no los voy a tener sino hasta que encuentre a la pareja y el padre ideal.

–Estás soltera.
–Sí.

–Digamos que no encuentras a la pareja ideal. ¿Has pensado en la posibilidad de someterte a un tratamiento de inseminación artificial?
–Lo he pensado alguna vez, pero nunca me he decidido. De momento no me convence del todo. ¡Pero yo quiero una pareja! Además, si tengo un hijo me gustaría dedicarme a él, y ahora soy yo y solo yo.

–Cambiemos de tema. Hace seis años resides en Madrid, ¿todo bien por allá?
–No te creas, me estoy cansando un poco. Pero a pesar de ello ya me nacionalizo española, pronto salen los papeles. Pero es más por un tema laboral, de papeleo en embajadas.

–¿Qué cosas no te gustan de España?
–El machismo. Odio las corridas de toros, es bonita la fiesta que se arma alrededor, ¿¡pero matar al toro!? Y también el vino me cae fatal. Algo que me chocó muchísimo al principio es que los españoles planean muy bien sus feriados, se dan tiempos libres, si pueden no trabajar no trabajan, pero eso es calidad de vida. Aprecian su calidad de vida. El peruano, sin embargo, es incapaz de disfrutarlo, tiene un sentimiento de culpa por no trabajar, por no producir.

–Lejos de lo negativo, estás en un país campeón del mundo en fútbol.
–Sí, pero a mí no me gusta el fútbol. En cierta medida me enfada porque siento que hay un poder muy masculino en el mundo. Se paraliza el mundo, nadie trabaja. Nunca me gustó por esto del machismo. Y además me pone muy nerviosa porque veo que la gente hace catarsis, hay mucho dinero detrás de eso y los hombres aprovechan ese deporte para sacar su mierda, porque se permite llorar y putear. Demuestra que es un país que sigue reprimido y tiene una gran necesidad de fiesta.

–Pero después de la dictadura de Franco en España el cine cambió, se “liberó” de la represión. Entonces, por ejemplo, llegó Pedro Almodóvar con sus desnudos y personajes homosexuales...
–Sí, es cierto. Hubo una época del desnudo, de hablar siempre de sexo, y me parece que esa etapa no ha pasado, sigue siendo lo mismo, con la diferencia que acá tienen una mayor educación si se habla de esos temas. Pero también hay cierta hipocresía. A diferencia del Perú, por ejemplo, acá la gente no le grita a un homosexual “maricón de mierda”, pero sí lo piensa.

–Me decías que el fútbol te pone nerviosa porque la gente hace catarsis. Pero actuar también es hacer catarsis...
–No del todo. Porque cuando actúas tienes un guión, un parámetro, no puedes escapar de tu rol. En cambio cuando te preparas para el papel que te toca actuar, improvisas y puedes terminar en cualquier lugar, es parte del proceso para construir un personaje.

–¿Por qué te fuiste del país?
–A mí me costó hacer una carrera en mí país siendo peruana. En Lima logré lo que quería. Tenía un departamento, un carro, había hecho cine. Pero sabía que todo eso era mentira, era una forma de ser conformista. Y decidí irme aunque resultara difícil. No estaba a gusto en mi país.

–Te costó hacer una carrera en el Perú siendo peruana. ¿Y en España, cómo te va?
–Acá no me creen que soy peruana, piensan que los peruanos son feos, de culo grande, “oscuritos” y que andamos con trajes de plumas. Sé de amigas que tienen un tipo andino muy marcado y más bajitas que yo, y tienen momentos muy complicados. Sí he vivido momentos difíciles, pero por una cuestión de rivalidad profesional, y me parece válido.

–¿Existen referencias del cine peruano allá?
–No, pero no solo acá sino en toda Europa. Ni siquiera ‘La teta asustada’, ni las películas de Pancho Lombardi. Hay lugares donde no tienen idea que en el Perú hacen cine. Es un trabajo que va a tomar mucho tiempo, pero eso depende del Estado. Si no se ponen las pilas se nos va a pasar la racha, y se pasa y se pasó.

–En el 2003 dijiste que el Huáscar era un pedazo de lata inservible y te tildaron de antipatriota.
–Sí, pero se malinterpretó; es una tontería odiar a los chilenos por una guerra de 1879. Yo no soy nacionalista, sino una persona que pertenece al mundo, pero que tiene raíces de un solo lugar, que es y seguirá siendo, y además, me encanta que sea el Perú. Porque la mujer peruana, fuera de feminismo, es contundente y es fortísima.

–¿Eres contundente y fortísima?
–Claro. Yo creo que si no tienes armas no subsistes. Yo soy guerrera y le entro a todo. Si tengo que trabajar más para conseguir algo, lo hago. Para mí nada ha sido fácil en esta vida. (Entrevista: Eduardo Cornejo)

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