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La actriz de teatro, televisión y cine, cantante y ex bloguera, anuncia nuevo proyecto, Asociación cultural “Manos de tijera”, y estrena obra “El celular de un muerto” en el Teatro Mario Vargas Llosa.

Vanessa Saba: Amor al Arte

6 imágenes disponibles FOTOS 

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DE ESPALDAS A LA TIMIDEZ
Aunque tímida en sus inicios, ha sabido controlar los nervios a la hora de la verdad. Casi 20 años de carrera lo demuestran.


Ha actuado en más de una docena de obras de teatro, conducido programas de TV y trabajado en varias telenovelas. Ahora se estrena, junto a sus hermanos, en el difícil trabajo de la promoción cultural en el país, con nueva asociación. Además, el escritor chileno Alberto Fuguet la quiere para un próximo proyecto en la filmación de su nueva película.

La primera vez que Vanessa Saba salió en la televisión, masticaba algo. Las masticaciones en cuestión no trataban sobre un futuro en el ámbito actoral en el que ahora se ve felizmente envuelta; sino, más bien, de Chiclets Adams para un spot de dicha marca. Tenía dieciséis años y aquella primera intervención en la pantalla chica desencadenaría drásticos cambios en su anatomía que ella mejor que nadie los describe y en tres palabras:

“Me puse gorda”. Cosa rara en la espigada actriz, que terminó recurriendo a pastillas naturales que atacan la grasa y reducen los kilos. Su explicación fue psicológica: “Después de ese comercial descubrí de pronto que las cámaras y la audiencia me gustaban, que podrían ser importantes en mi vida, y entonces, creo que sentí la necesidad de ‘autoboicotearme’ ante ese descubrimiento, y terminé por comer todo lo que encontraba”.

Han pasado casi veinte años desde ese comercial, génesis de una prolífica carrera que a continuación se puede leer como un breve resumen. Ha actuado en diferentes éxitos teatrales como ‘El show de terror de Rocky’, ‘La importancia de llamarse Ernesto’, ‘Broadway nights’, ‘Esperando a Picasso’, ‘La traición’ y ‘Más cerca’, adaptación de la película ‘Closer’. En televisión trabajó en telenovelas y miniseries como ‘La captura del siglo’, ‘Polvo para tiburones’, ‘Luz María’, ‘Pobre Diabla’, ‘Éxtasis’ y la serie ‘Mi problema con las mujeres’. En cine ha participado en ‘Un día sin sexo’ de Frank Pérez-Garland, su esposo desde el año pasado, y en ‘Una sombra al frente’ de Augusto Tamayo. Desde el 29 de julio protagonizará la obra de teatro ‘El celular de un hombre muerto’, escrita por la guionista estadounidense Sarah Ruhl y dirigida por el peruano David Carrillo, tratando la historia, como el título lo dice, del celular de un hombre muerto y las historias que a partir de la común actividad de este aparato comenzarán a desatarse.

–Leí que un sueño recurrente tuyo es que escribes guiones. Más allá de lo onírico, ¿está dentro de tus planes la dramaturgia?
–Hace años tomé un taller de dramaturgia con Mariana de Althaus y descubrí que sí, que me gustaría escribir guiones; pero no sé si podría hacerlo yo sola y exactamente ahora. Creo que mientras vas creciendo y viviendo vas adquiriendo más experiencias que podrían servir para contar una historia.

–¿Qué pasó con ‘Mujeres en busca de un lugar’, tu blog, por qué dejaste de escribir?
–En realidad por ningún motivo en particular. Un día como cualquier otro intenté entrar y me salió un aviso de que mi cuenta en blogspot se había cerrado. Entonces dejé de publicar.

–Cito una frase tuya sobre el porqué de la existencia de tu blog: “El teatro no basta para expresarme”.
–Sí, es cierto. La experiencia del blog fue buena porque era bonito compartir estas crónicas o cuentos con personas que leían y comentaban. Y sobre la frase, es cierto; por eso no he dejado de escribir pero sí de publicar. Me refería, creo, a que cuando actúas estás expresándote a través de lo que quiso decir el guionista de la obra, pero no precisamente un mensaje propio.

–Además de actuar y escribir, también cantas. Has lanzado un disco y cantado en recitales. ¿De dónde te viene la vena artística?
– Mi abuela es una persona muy histriónica, creo que es una actriz en potencia. A ella le gustaba pintarse el pelo de joven, y según el color cambiaba su actitud. Mi mamá toca guitarra, a mi papá le gusta la música de Giuseppe Verdi, y recuerdo que de chica cuando trataba de dormir no podía porque esa música me daba miedo. Además tiene una novela publicada y otra por publicar. Mi hermana también es actriz, mi hermano músico e ingeniero de sonido.

–Una familia bastante cultural...
–Sí, y ahora junto a mis hermanos estamos creando una asociación cultural. Se va a llamar “Manos de tijera” y debuto en enero con una obra que se llama “Oleanna”, del escritor estadounidense David Mamet (el mismo de “El cartero llama dos veces” y “Los intocables de Elliot Ness”). La obra la va a dirigir Frank (Pérez Garland, su esposo), donde además debutará como director de teatro, que es algo que siempre ha querido.

–Habiendo participado en Miss Perú, resulta raro darse cuenta que desde 1996 tienes el mismo peinado. ¿Eres vanidosa?
–(Risas). Sucede que es un problema tener el cabello ondulado, porque si te lo cortas mucho luego la cabeza se te hace una coliflor. ¿Vanidosa? Diría yo que prefiero estar cómoda. Como ya en el trabajo me tengo que maquillar, en mi vida personal trato de no hacerlo. No soy mucho de adornarme con anillos y aretes. Si por mí fuera, andaría en buzo todo el día. Pero cambié mucho de look en la época de las telenovelas en América TV porque tenía que hacerlo.

–“Algunos días me siento guapa, otros no”, dijiste alguna vez...
–Sí, eso pasa. Constantino Carvallo me dijo una vez: “Resulta agotador tener que convivir con uno mismo todos los días”. A veces cansa ver en el espejo la misma cara.

–¿Cómo una mujer tan tímida puede llegar a ser actriz?
–Cuando fui a hacer el casting para el comercial de Chiclets Adams me desconocí frente a las cámaras, porque no me comporté como la persona tímida que era. Creo que hay mucha gente que es tímida o introvertida, pero que frente a una cámara puede ser todo lo contrario. Lo puedo entender porque como actor interpretas a un personaje, no a ti mismo.

–¿Y cuando has cantado, interpretas a alguien?
–No, cuando he cantado he sido yo misma, me vuelvo muy tímida.

–¿Recuerdas algún papelón sobre las tablas inducida por la extrema timidez?
–No, felizmente. Recuerdo que me han dado ataques de risa imparables, me he olvidado el guión. Y como sabes que no debes haberte reído, entras en una especie de convulsión, que puede llegar a ser muy divertido, pero sabiendo que está mal porque desconcentras al espectador. Soy una persona temerosa, pero que no se paraliza.

–¿Nunca?
–Solo una vez, en un taller de claun, de improvisación. Dicen que la nariz roja es el disfraz más pequeño del mundo. Y esa vez se hizo sin la nariz. Me paralicé y no volví a ir. No interpretaba a nadie, sino solo a mí misma.

–El escritor chileno Alberto Fuguet te quiere para una película.
–Me reuní con él en Santiago de Chile para conversar sobre este proyecto, pero todavía no hay nada concreto. Fuguet es una persona que anda en muchas cosas, así que solo habrá que esperar. (Entrevista: Eduardo Cornejo)

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