domingo 9 de diciembre de 2018
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2136

01/Jul/2010
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre SeguridadVER
Acceso libre NarcotráficoVER
Acceso libre ActualidadVER
Sólo para usuarios suscritos Elecciones Munic...
Acceso libre Opinión VER
Acceso libre DeportesVER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre Concurso Jorge ChávezVER
Acceso libre Sudáfrica 2010VER
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Sólo para usuarios suscritos Luis Freire
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

El programa con más rating en la TV nacional, “Al fondo hay sitio”, la ha convocado y por eso retorna después de seis años a la pantalla chica. Además se lanza como cantante con su primer álbum “De forma clara”.

Cecilia Brozovich: Gata al Diván

5 imágenes disponibles FOTOS 

2136-CECILIA-01

Multifacética. Psicóloga, actriz y cantante. Luego de probar suerte en Estados Unidos vuelve recargada a establecerse en Lima.


Su primera aparición en la televisión está marcada por su voz. A los once años dio sus primeros pasos en la estridente escenografía multicolor de Yola Polastri para cantar “Sobreviviré”, de la mexicana Melissa, de la cual rescata una mínima estrofa: “No habrá más ayer, el mañana es hoy”. Premonitoria composición que marcaría su filosofía de vida. Varios años han tenido que pasar para que sacara su primer álbum, “De forma clara”, listo ya y a la espera de la luz verde para entrar a las tiendas de discos de Lima el mes próximo.

Esta aventura la comparte a dúo con el músico Ricardo Gallardo. Pero no solo eso, después de seis años de haber desaparecido de la pantalla chica y de haber formado parte de las producciones de las telenovelas “Obsesión”, “Tormenta de pasiones” y “Latin lover”, entre otras, vuelve a la actuación con la teleserie más famosa del país, “Al fondo hay sitio”. ¿Dónde estuvo todo ese tiempo? Viajó, se licenció como psicóloga y puso su consultorio.

¿Por qué desapareciste de la TV tanto tiempo?
–La actuación y la “fama” me llegaron evidentemente de muy chibola. No supe ser disciplinada y no tenía claro lo que quería. Eso me llevó a alejarme un poco de todo. Además, como actriz nunca quedé muy satisfecha. Siento que puedo llegar a ser muy versátil pero que en las telenovelas peruanas nunca se hizo algo realmente serio, hubo intentos, pero quedaron en eso. Acá una novela no te permite la elaboración milimétrica de un personaje, le da más énfasis a la historia pero no a la actuación.

¿Tiene que ver esta insatisfacción con el viaje que haces a Estados Unidos en el 2006?
–Viajé a Miami porque me deprimí un poco. Porque sentía que algo me faltaba y necesitaba un cambio. Entonces me fui. No hay un motivo, son varios. Llega un momento en la vida de muchas personas en las que es urgente un cambio, mudar de piel; como una metamorfosis. Y salir del país me ayudó mucho.

Te fuiste a tentar suerte...
–Sí. Intenté trabajar, sin embargo entrar a telenovelas allá es muy difícil. Creo que me hubiera sido más fácil irme a Los Ángeles y trabajar en cine porque todo es de drywall, es un mercado donde todo es prefabricado, los actores, los tratos, todo es muy plástico, todos salen del quirófano a rodar frente a una cámara...

¿Y crees que hubieras encajado en un mundo plástico?
–Por suerte no agarré nada, me di cuenta de cómo era y dije “chau”. Pero me sirvió para darme con esa realidad de frente. Pensaba que yo ya en mis treintas iba a tener que agarrar papeles de mamá de alguien, y todavía así este personaje tenía que ser regia por donde la miraras, prototipo de actriz colombiana, la “regia plástica”. Para mí eso no es ser una mujer bella, puede ser regia y plasticona, lo que quieras, pero eso no es ser una mujer integralmente bella.

¿Te sientes una mujer integralmente bella?
–Sí. Y no por el maquillaje ni por lo que tenga puesto, yo soy bien cara lavada y jeans sueltos. Hoy en día, sí te puedo decir que me siento una mujer bella en todo sentido y que vale la pena, o sea, merecedora de todo.

¿Y antes no era así?
–Si me comparo cuando era más chibola, no. Cuando rompí la barrera de los 20 a los 30, me dije, ahora se me empieza a caer todo y ya fui, jajaja. Pero no, ya no tengo la angustia de, ¡carijo, ya estoy en los 30!

Cuando retornas de Estados Unidos, vuelves a la universidad para sacar tu licenciatura en psicología. ¿Fue difícil el regreso?
–Te mandan a leer horrores. Cuando terminé la carrera, dije: “no quiero saber más de Freud”, jajaja. Sin embargo estuve en el tercio superior a pesar de ser hiperactiva y con déficit de atención. Siempre me fue muy difícil estudiar, pero también siempre me fue bien porque me gustaba lo que estudiaba.

¿Dónde hiciste las prácticas?
–En clínicas y hospitales. En el Hospital de Policía y en la clínica Larco Herrera. La carrera te obliga a caminar por todos los suelos y te das de cara con la realidad. Debería ser así en todas las profesiones. Te sorprende el ver cuán poderosa es la mente para llevarte a vivir un universo paralelo, eso en el caso de la psicosis.

¿Y por qué dedicarte a tratar parejas?
–Me gusta trabajar con la gente. Me gusta poder ayudar a que se produzca el cambio de pensamiento y por ende el cambio de conducta. Me gusta trabajar con mujeres porque las entiendo, y me parece bacán cuando veo temas de parejas, el poderle hablar a otra mujer y hacerle entender el punto de vista de un hombre.

Se tiende a pensar que los psicólogos son perfectos y tienen la solución a todos los problemas.
–Sí, es cierto. Creen que es un gurú de la perfección. Yo me siento mejor psicóloga y mejor persona justamente porque he vivido y he estado en todos los lugares y posiciones imaginadas, y he visto la vida desde todos los ángulos imaginados.

¿Cuál ha sido el peor ángulo desde donde has visto la vida?
–Eso sucede desde muy adentro de uno mismo. Por ejemplo, uno puede morir de muchas formas, y estar muerto por dentro es una de las peores maneras de ver la vida.

¿Has vivido una de estas muertes?
–No sé si llegué a “morirme”, pero sí estuve a punto varias veces.

¿Y por qué se muere, por amor, por indiferencia?
–Son muchos los motivos, pero el motivo real viene de uno. Sucede porque no te estás viendo a ti mismo. Yo no sabía quién era o a dónde quería ir. Cuando empiezas a mirarte, sin miedo, eso te da otra posición para asumir la vida como viene. (Entrevista: Eduardo Cornejo )

5 claves para tener una feliz vida de pareja

Según Cecilia Brozovich no es difícil conseguir la estabilidad sentimental si existe un firme propósito.

1. Hay que ser tolerantes con los errores de la otra persona, no hay que sancionar o descalificar.
2. Si la confianza no existe, simplemente no hay relación.
3. Tener mucho cuidado con lo que se dice. Esto suele ser un camino sin regreso, hay que evitar herir.
4. Alimentar la relación. No olvidar los detalles, las palabras o mimos que pueden contribuir a mantener enamorada a nuestra pareja. Las relaciones de pareja son muy frágiles, especialmente en estos tiempos.
5. Autoalimentar la pasión. Es imprescindible que encontremos los recursos para enamorarnos día a día y desear a nuestra pareja permanentemente.>/div>

Búsqueda | Mensaje | Revista