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03/Jun/2010
 
 
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La ex pareja de Vladimiro Montesinos postula al Congreso de la República con su Partido Independiente La Hacemos Perú.

Jacqueline Beltrán: Voto a Voto

8 imágenes disponibles FOTOS 

2132-JACKIE-01

De cara al 2011.- Sabe que es conocida y lo aprovecha en su estrategia política para llegar al Congreso. Velar por los derechos de los internos en los penales es una de sus propuestas.


Sin rencores de por medio, y luego de haber estado privada de su libertad por más de cuatro años acusada por el cargo de enriquecimiento ilícito para luego ser declarada inocente, Jacqueline Beltrán reaparece en la escena local, no para comparecer con otro juicio vinculado a su ex pareja Vladimiro Montesinos, ni para anunciar la última tendencia de moda de la ropa que diseña desde que está en libertad, sino, ¡agárrense hombres de poca fe!, para formar su “Partido Independiente La hacemos Perú” y lanzarse al Congreso de la República en las elecciones del 2011. Su lema, bastante simbólico: “Justicia para todos”.

Es viernes por la tarde. Jacqueline Beltrán, en un encuentro casual en la Plaza Mayor de Lima con Franco Rospigliosi de Ellos&Ellas, suelta una bomba de cuatro palabras que nadie esperaba: “Me lanzo al Congreso”. Media hora después, el autor de esta nota, el fotógrafo y la próxima candidata al Parlamento subían a un taxi rumbo a la ONPE para comprar, previo pago de 149.44 nuevos soles, el kit electoral. “Es bueno que me acompañen,
dice, tengo miedo que por haber pasado por tantos problemas, no me dejen postular. Ir con periodistas es un respaldo”. No le pusieron ninguna objeción. De haber sucedido lo contrario que quede claro que acá había dos caballeros dispuestos a hacer valer los derechos de esta ciudadana.

–¿En qué momento decidiste postular al Congreso?
–La idea de candidatear al Congreso comenzó hace tiempo. Hay cosas que se están haciendo en el país que son buenas y yo quiero continuar ello con mi intervención y con cuatro puntos básicos.

–Cuéntanos.
–Los puntos son los siguientes: la defensa de los derechos del adulto mayor, la conservación del medio ambiente, la protección de los animales... el cuarto es muy importante, convertir los penales en verdaderos centros de rehabilitación, cosa que actualmente no son. Es decir velar por los derechos de los internos para que tengan una adecuada calidad de vida. (Nosotros, los presos, vivimos en cárceles inhumanas, con cucarachas, ratas y un sistema violador de los derechos humanos”, extracto de su diario en CARETAS 1765).

–¿Cuántos años estuviste en el penal?
–Fueron cuatro años y medio perdidos de mi vida para que finalmente se me declare inocente. Nadie me pidió disculpas, cuando salí fue como si no hubiera pasado nada. Me quitaron cuatro años y medio no solo de mi vida, sino también me quitaron tiempo de la vida de mi hija.

–¿Y Vladimiro Montesinos, te pidió disculpas?
–No. Pero yo lo conozco muy bien, y sé que él ha sufrido viéndome envuelta en todo este problema. Yo sé que, aunque sea mentalmente, él me ha pedido perdón. Y él sabe, tengo la certeza, de que yo lo he perdonado.

–Por ser la ex pareja de Vladimiro Montesinos muchos te pusieron una cruz encima.
–No voy a contestar los comentarios que pueda recibir sobre el tema. Voy a enfocarme en mis objetivos y prestaré oídos a las personas que quieran ayudarme en esta nueva empresa. Lo demás, por añadidura, se esfumará con el tiempo. Si la gente quiere ponerme un veto por la vinculación que tuve con Vladimiro, la voy a respetar, mas no voy a confrontarla.

–También se dirá que hay resentimiento y revanchismo, que quieres llegar al Congreso, tal vez, para vengarte...
–No, en absoluto. Yo no pienso tener ningún problema con nadie, yo solo espero que me respeten a mí, mi espacio y mis ideas. Me voy a dedicar únicamente a trabajar.

–Pero Jacqueline, el poder puede marear.
–No, a mí no. No va con mi naturaleza.

–El poder mareó a Montesinos. ¿Te hubiera gustado saber de sus corruptas y terroríficas movidas?
–Sí, me hubiera gustado, porque creo que lo hubiera convencido para que deje de hacerlas.

–¿A pesar de que te involucrara?
–Sí.

–¿Y cómo crees que lo hubieras convencido?
–Con cariño, con amor; así lo hubiera logrado. Ahora, si hubiera sabido lo que sucedía, y mi intento de cambiarlo no resultaba, no me hubiera quedado a su lado. No hubiera podido con mi conciencia.

–¿Crees que las personas cambian?
–Por supuesto. Pero mira, son pocas las personas que saben cómo era realmente Vladimiro Montesinos. Él tuvo una infancia muy dura, siempre lo presionaron para ser el mejor, para saber más, para siempre anhelar más de lo que tenía. Para él ser un teniente no era nada, tenía que tener el mayor rango; tener más poder. Ese fue su error, la ambición; a él lo educaron para eso. Ese fue su talón de Aquiles. Creo que con cariño, a lo mejor, él hubiera cambiado.

–“Estar con alguien limita”, dijiste alguna vez. ¿Vladimiro te limitaba?
–Sí, mucho. Él era muy inseguro, tenía miedo de perderme. Te cuento una anécdota. Yo tenía un sastre al que le daba mis diseños para que me hiciera los vestidos. Una vez llegó con ellos y todos estaban cinco centímetros bajo la rodilla. “¿Que pasó, por qué todos mis vestidos están tan largos si los diseños indicaban otra cosa (cinco centímetro encima de la rodilla)?”, le pregunté.

–No me digas que Montesinos le había dado instrucciones.
–¡Sí!, y el sastre tenía temor de decírmelo... pensaba que lo iban a dejar sin trabajo...

–¡O algo peor...!
– Bueno, yo le pregunté a Vladimiro por qué había hecho eso. Y contestó que era por mi bien, que no quería perderme, que no quería que otros me vieran. Siempre volteaba las cosas, yo le hacía caso.

–¿Y el sastre desapareció?
–Nada de eso. Sucede que después salí de viaje y no lo llamé por una semana. Él pensó que ya no iba a trabajar con él. Cuando lo llamé después se sorprendió: “¡Pensé que me había despedido!”, me dijo. Yo, que tenía al lado a Vladimiro se lo comenté y me pidió hablar con él por el celular. “No se preocupe, hombre −le dijo− venga lo antes posible para que les haga los ternos a mi gente de seguridad”. Le terminó dando más trabajo.

–¿De qué te arrepientes, Jacquie?
–No me arrepiento de nada. No soy la misma mujer de antes, he aprendido muchas cosas y creo que todo me ha servido para algo. Me ha dado el temple para decidirme a ir al Congreso. Que no es cosa fácil, pero tampoco imposible.(Entrevista: Eduardo Cornejo / Fotos: Víctor CH. Vargas)

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