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03/Jun/2010
 
 
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Internacional Asamblea se celebra en Lima con declaración sobre armamentismo en debate.

¡OEA!

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Secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, llevará el debate en el Museo de la Nación.

Varios cuestionamientos se ciernen sobre la OEA en el 2010. Desde su desempeño en la crisis de Honduras, que hasta hoy no vuelve al seno de la organización, hasta los tímidos resultados en materia de combate contra la corrupción en el hemisferio.

Aunque será discusión previsible en todos los corrillos, el primer tema no figura en la agenda oficial de la asamblea del organismo que se llevará a cabo desde el domingo 6 en el Museo de la Nación. Los cancilleres asistentes sí le tomarán el pulso al segundo en un evento especialmente dedicado a la lucha contra la corrupción.

Probablemente lo más significativo es que la discusión en torno al gasto militar llega a casa. Y el gobierno peruano no desperdiciará la oportunidad para insistir con el debate.

La Declaración de Lima

La embajadora Luzmila Zanabria dirige el despacho de relaciones multilaterales de la Cancillería. Y, como tal, se encuentra al frente de la organización de la Asamblea que se inicia el domingo 6 en el Museo de la Nación.

Zanabria explica que el evento “dura dos días pero el proceso comienza bastantes meses antes. A la asamblea llegan aquellas propuestas que no han podido encontrar consensos. Paralelamente tenemos la Declaración de Lima”. Y es en la última donde el país anfitrión entra a tallar.

“Hemos presentado un proyecto de declaración que se llama Paz, Seguridad y Cooperación en el hemisferio”, adelanta la diplomática. “Nos basamos en la iniciativa del presidente Alan García para orientar los gastos dedicados a la adquisición de armamento al desarrollo económico, la lucha contra la pobreza y el analfabetismo, las obras de infraestructura y las políticas educativas. Todos los países tienen estas necesidades y ninguno puede decir que no tiene bolsones de miseria. Algunos tendrán menores índices de pobreza pero necesitarán inversión y tecnología para ser más competitivos”.

Reconoce que todavía no se acuerda una versión final del documento. “Hay quienes consideran que no necesitan limitar sus gastos porque se trata de una decisión muy propia. Según ellos adquieren las armas que necesitan, las que requieren para su propia seguridad. Pero el artículo 2, inciso H de la Carta Interamericana señala que es un objetivo alcanzar la efectiva limitación de armamentos convencionales, lo que permita dedicar el mayor número de recursos al desarrollo económico y social. Lo que queremos es recordarle al hemisferio los principios fundacionales de la OEA, al ver que se está gastando tanto en armas a pesar de las necesidades de los pueblos”.

El domingo los cancilleres sostendrán una larga sesión a puerta cerrada y sin agenda predeterminada. Allí podrán verse todas las cartas.

Compras Duplicadas

El presidente Alan García no ha cejado en los esfuerzos por dar a conocer su posición. Entrevistado por EFE en Madrid, durante la reciente cumbre de América Latina, el Caribe y la Unión Europea, lamentó que “desde que se fundó Unasur... hemos duplicado la compra de armas en los países de Sudamérica, de modo que no sé para qué sirve Unasur”.

García tiene los números claros cuando se trata de sustentar un punto de vista. “En los cuatro años desde la fundación de Unasur”, insistió, “realmente se compraron US$ 25,000 millones en armas y se gastó US$ 150 mil millones en gastos militares corrientes de mantenimiento”. Predijo que “si seguimos así, en los próximos cuatro años compraremos 35 mil millones y gastaremos 200 mil millones en gastos de mantenimiento”. La lista la encabezan Brasil, Colombia, Venezuela y Chile.

El Presidente peruano consideró que “todo esto suena absurdo cuando al mismo tiempo los presidentes se sientan a la mesa a tomar café y a compartir almuerzos y comidas. ¿Si son tan amigos para qué se arman? No entiendo, pero será porque el poder de los que venden armas es mucho mayor, y entre ellos Europa, EEUU y Rusia”.

También criticó lo que llamó “multicumbrismo. Si se fija hay la CAN, el Mercosur, el Grupo de Río, Unasur. Parece un equilibrismo y una pasarela permanente de encuentros, pero mientras tanto seguimos comprando armas y entonces ¿para qué sirve todo esto?”.

Agilidad en Duda

Al recientemente reelecto secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, le tocará demostrar si de algo sirve todo esto. El mes pasado declaró que el armamentismo “es un tema que preocupa a algunos, en concreto el gobierno de Perú. Lo ha planteado como un tema de la próxima asamblea y espero que lo veamos ahí con objetividad, cómo podemos mejorar primero la transparencia en la compra de armamento, la claridad en cuanto a volumen del gasto militar”.

Durante su paso por Lima, y con este debate en la mesa, la prensa le recordará seguramente a Insulza que fue el ministro de Relaciones Exteriores de Chile cuando ese país le vendió armamento a Ecuador durante el conflicto del Cenepa en 1995, a pesar de que el vecino del sur es garante del Protocolo de Río.

Por lo pronto, ya descartó recientemente en Cartagena que el continente viva una carrera armamentista. “Hay que ser objetivo, en América Latina las compras son muy inferiores a otras regiones”, señaló cuando Venezuela anunció que adquiriría US$ 5 mil millones en armamento de Rusia.

La embajadora Zanabria reconoce que “se dice que la OEA perdió el ritmo, el músculo, la reacción. Quizás haya perdido la agilidad pero de ahí a pensar que es un organismo caduco, considero que no. Hay una serie de nuevos problemas, amenazas y desafíos. La OEA los enfrenta con los gobiernos”.

Enumera los cinco proyectos de resoluciones que presentará el Perú, que tratan la reafirmación de la carta democrática, la igualdad de géneros, la cooperación de los Estados en temas sociales y la lucha contra la delincuencia. Todos mandatos muy loables. Pero sin grandes objetivos políticos que los enmarquen, corren el riesgo de perderse en el firmamento. (Enrique Chávez)

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El salto en los gastos militares del último lustro se explica en buena medida por la compra de armas de estos cuatro países.

 


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