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18/Feb/2010
 
 
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Entrevistas Partero de candidaturas presidenciales a través del CODE, ahora prohíja a Bayly en una provocación que quizás no sea diletante.

Barba en Remojo

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José Barba Caballero, político ex aprista ycreador de partidos laterales, hace revelaciones.

José Barba Caballero (58) vive enamorado de la política, pero, mas que activista de ella, se considera diletante perpetuo, aunque ahora funja como jubilado. Él se autodefine como “un hombre franco, abierto, decidido, que no teme luchar por una causa perdida. Mi gran problema es que soy demasiado frío y que no sé odiar. Sin embargo, estos defectos me ayudan en lo que considero es mi gran don en política: la visión del conjunto y la percepción del paso siguiente, de lo que viene a continuación”. Es un “animal político” ya que, por más que busquemos, no encontraremos otra afición o pasión,¿Música? ¿Literatura? ¿Bellas artes? ¿Fútbol? ¿Toros? ¿Cine? ¿Teatro? ¿Buena comida? ¿Bebida acaso? Nada de esto lo entusiasma. Come porque se ha de alimentar y quizá se tome, degustándola, como él me cuenta, una copa de brandy Duque de Alba o Cardenal Mendoza para acompañar su puro habano y su café, cosa que ahora, sentado frente a mí, en el restaurante Costa Verde, hace. Pero no le gusta “enturbiar la realidad” con el alcohol, como él mismo precisa. Tras una búsqueda insistente logro encontrarle una propensión: ver por televisión los partidos de tenis de los ‘grand slam’, pudiendo pasarse más de cuatro horas seguidas viendo a Federer, Nadal, Djokovic, Murray o a Marin Cilic, su último gran descubrimiento. Es un entendido en el tema. ¿Hizo alguna vez deporte? Y ahí, para mí, estalla la sorpresa. Desde los 9 años practicó lucha grecorromana en el Club Hebraica, y llegó a ser gran figura en esta disciplina. Fue ganando en todas las categorías de menores hasta que León Genú, campeón olímpico, lo prohijó llevándolo al Estadio Nacional y a la Federación Peruana de Lucha Grecorromana, en donde fue campeón nacional año tras año en peso mosca y luego pluma, hasta llegar en 1971, a los 19 años, a ganar el Campeonato Latinoamericano. Comparando en mi imaginación al hombre tranquilo que tengo a mi lado, y que percibo a través de las volutas del humo de su puro, con el niño luchador, surge mi primera pregunta:

–Descríbame el entorno que tuvo usted de niño y el porqué de su afición por la lucha.
–Mi familia era de clase media. Padre comerciante. Nací en San Pedro de Lloc, La Libertad, donde hice los estudios primarios. Tenía 9 años de edad cuando mi familia se trasladó a Lima. Con unos amiguitos visité el Club Hebraica, en donde demostré desde el primer instante mis condiciones para la grecorromana y allí me apoyaron para aprender esta disciplina. Estudié secundaria en 6 colegios distintos y me expulsaron de 5.

–¿Por qué?
–Mandaba a mis profesores a la mierda.

–Niño difícil. ¿Qué es lo que anhelaba hacer con su vida?
–Un buen abogado penalista, pero me terminó ganando el sindicalismo, la política y me apasioné por la justicia social. Mi madre era profesora y sindicalista y fue secretaria de cultura de la C.T.P. (Confederación de Trabajadores del Perú) y yo, buceando en bibliotecas acabé leyendo a Bakunin y a Proudhon, con sus ideas ácratas del “sin Dios”, “sin Ley” y “sin Patria”, y me parecieron entonces magníficas las ideas utópicas de la hermandad universal.

–No eran religiosos sus padres.
–Nunca fui bautizado. Mi madre decía que lo hiciera por mi propia decisión cuando fuera mayor.

–Era usted un pequeño ateo anarquista. ¿Cómo así entró en el APRA?
–Aunque yo estaba mucho más a la izquierda que el APRA, conocí mucho a Haya de la Torre y por admiración a él me hice aprista y me quedé dentro durante 30 años, hasta que Alan García y sus amigos decidieron , después de haber leído mi libro ‘Una propuesta para el siglo XXI’, separarme del APRA por “desviacionismo ideológico”.

-¿Y qué camino tomó entonces?
–Fundé mi propio partido, CODE, y en el 95 le di paso a Toledo hacia la presidencia a través de mi partido. Después, en el 2000, a Federico Salas y en el 2001, con Rafael Rey y con CODE-Renovación, a Lourdes Flores, incluyéndonos en Unidad Nacional. En el 2006 me operaron de colon explosivo. Casi me muero. Me daban solo un 2 % de probabilidades de sobrevivir. Yo he visto el túnel de la muerte y por eso es tan difícil que alguien me asuste. La consecuencia de este cuasi paso al infierno (porque si Dios existe y es como lo dicen los curas, con toda seguridad allí estaré, aunque espero que mi amigo Rafael Rey, que está protegido por la Providencia, me eche una mano) es que yo ya no vivo para el futuro. Por eso me aparté de la política competitiva y Alan García, en un gesto que compromete mi gratitud, me nombró su embajador en Panamá.

–Conozco bien ese país. ¿Cómo encontró usted a Panamá?
–Los panameños son hoy un pueblo feliz y afortunadamente Chávez no tiene ningún predicamento allí. El índice de “felicidad mundial” está encabezado por Islandia y Panamá ocupa el quinto lugar. Imitan a los gringos en casi todo y denigran a Fidel Castro. Ningún panameño emigra. Les va bien. Como es un paraíso financiero la crónica policial está protagonizada exclusivamente por ajustes de cuentas entre bandas de narcotraficantes extranjeros (mexicanos, colombianos, etc.).

–Usted está casado. ¿Qué tal le ha ido en su matrimonio?
–Maravillosamente. Me casé a los 20 años. Y como ella tenía la ilusión de casarse de blanco y por la iglesia yo lo hice vestido de frac. Era la primera vez que entraba en una iglesia, porque, como le dije, no estoy bautizado. Cosas que pasan, pero soy muy feliz ahora y siempre.

–¿Nunca en un matrimonio tan duradero sacó los pies del plato?
–Hicimos un contrato mi esposa y yo antes de casarnos: “el matrimonio debe ser un paso adelante en la vida. Uno no se casa para retroceder y perder libertad, tranquilidad y felicidad”, así que dejamos claro entre los dos que ni ella ni yo tendríamos más límites que los de nuestra conciencia. Porque ella es inteligentísima nuestro matrimonio ha sobrevivido con fuerza durante 30 años. Nos encontramos siempre para amarnos, conversar mucho y disfrutar el don de la existencia. Tenemos un hijo.

–Creo que es usted frío, racionalista y práctico a ultranza y el sentimentalismo romántico no es su fuerte. ¿Ha tenido aventuras sexuales?
–Creo que como todo hijo de vecino. Aventuras pasajeras y muy ocasionales que no me dejan huella. Una vez estaba en el Bar Inglés del Hotel Country Club y la chica guapa que me acompañaba me dio un beso. En ese momento sentí un flash fotográfico y a uno que corriendo se escapaba como un conejo. A los dos días el diario La República me hizo una entrevista y la pregunta final fue: “y a propósito de valores ¿qué opina del valor de la fidelidad conyugal?”. Le respondí que “yo era moderadamente fiel”. “¿Y eso qué significa?”, me preguntó. “Significa que hago el esfuerzo por serlo pero no siempre puedo serlo, y como tengo una esposa muy inteligente mi matrimonio ha podido sobrevivir”. No publicaron la foto.

–A pesar de su ateísmo ¿nunca sintió el llamado de la espiritualidad?
–Lo más cerca que he estado de la religión fue mi encuentro con el Papa Juan Pablo II. Estábamos en Roma Fernando León de Vivero y yo, y éste me despertó apremiándome: “levántate que vamos a saludar al Papa”. Yo me resistía a saltar de la cama y él me dijo: “no seas cojudo, millones de personas quisieran estar en tu lugar”. Me alisté. Fuimos. Y al saludarlo su presencia me irradió un calor indescriptible. Su forma de cogerme las manos, tan afectiva y espiritual, me conmovió. He saludado a Simon Peres, a Felipe González y a muchos presidentes sudamericanos, pero ninguno me impresionó tanto.

–Ahora usted le ha prestado su partido Cambio Radical a Jaime Bayly para que tiente la presidencia del Perú. ¿Por qué a Jaime Bayly?
–Porque es un anarquista como yo. Es un hombre transparente, todavía confundido en algunos temas, pero con unas ganas locas de darle una patada en el culo a tanto miserable como hay en este país. Jaime es un antisistema dentro del sistema, o lo que es lo mismo: un reformista radical tan claramente de izquierda que a su lado Ollanta Humala parece un hermano gemelo de Dionisio Romero.

–Pero Bayly se contradice mucho. Hace poco en El Francotirador televisivo presentó a su novia Silvia y al día siguiente en su columna en Perú.21 dijo que su novia se llama Lucía. ¿Cómo entender esto?
–Hay que distinguir entre el Jaime que se entretiene con su público e inventa personajes y juega con un mundo que bordea la fantasía con la realidad, al Jaime político, serio, protagonista de la historia que van a conocer más adelante.

–No lo creo demasiado.
–¿Se admiten apuestas?

–No niego que sus puntos programáticos tengan coherencia libertaria. Estoy de acuerdo en una reducción de la compra de armamentos, ya que pienso que Chile no es otra cosa que un cuco metido en el alma peruana por el recuerdo de guerras anteriores, pero ¿tendría que dejar de comer el país y educar a su gente para aumentar su fuerza real bélica por encima de la chilena?
–Hay que cuidar las fronteras y no precisamente la chilena, porque por las fronteras se mete el enemigo metro a metro y cuando nos damos cuenta ya es tarde. Mire lo que puede pasar en Puno o en la selva. Reducción de armamentos sí, pero eliminación no.

–Me viene muy cuesta arriba entender que usted no vaya a entrar otra vez en la política activa.
–Me gusta la política como pasión, no como ejercicio. El ejercicio de poder se lo dejo a otros. Para mí la política es un tablero de ajedrez en el que la victoria no es tan difícil como parece. No estamos “salados” por las brujas de Cachiche ni ninguna maldición satánica. Todo se reduce a un problema de ideas claras y hombres decentes. Y Jaime no es venal.

–¿Qué le conmueve a usted?
–Lo único que me conmueve en un ser humano es el carácter, el orgullo y la inteligencia. Todo lo demás son tonterías. (Por: José Carlos Valero de Palma)

 


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