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18/Feb/2010
 
 
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Política Tiempo de deshojar candidaturas y también alianzas futuras.

Temporada de Margaritas

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Candidatos y precandidatos en la danza. Humala va tercero pero en lugar de margaritas, las encuestas le dan un cactus. Todos lo derrotan en potencial segunda vuelta.

La temporada política de margaritas se ha extendido bien entrado febrero. El que no deshoja no existe. Como en el caso de Lourdes Flores y Luis Castañeda, las dudas y dilemas pasaban hasta ahora por decidir si eran candidatos municipales o presidenciales. Pero el ex presidente Alejandro Toledo tiró de otro pétalo y esta semana puso tempranamente las alianzas en el florero.

Las encuestas comienzan a deslizar cuáles serían las transferencias de votos en caso no se presente uno u otro candidato. Ya llamó la atención que Ollanta Humala y Keiko Fujimori tengan una intersección en sus canchas (CARETAS 2116), como ocurre con algunos de los titulares de los tabloides que apoyan sus respectivas candidaturas. Ambas opciones parecen estar fuera de las ecuaciones en futuras alianzas, aunque Humala pidió un frente “para impedir que la corrupción llegue al Municipio de Lima”, en alusión a Álex Kouri.

38% de preferencias según Apoyo suman Castañeda, Toledo, Flores y PPK. El “cholo” propone una alianza pero en 1999 idea fracasó.

En el caso del nacionalista, con 13% de intención de voto según Apoyo, en lugar de una margarita las encuestas parecen sembrarle un cactus. En el último sondeo del Instituto de Opinión de la Universidad Católica, Ollanta pierde en segunda vuelta con todos sus posibles contrincantes, incluyendo Lourdes Flores.

Y la decisión de Lourdes es hoy por hoy una flor cotizada en varios jardines.

El congresista Raúl Castro declaró el viernes 12 que no es seguro que ella sea candidata a las próximas elecciones municipales. Del mismo modo, lugartenientes de Luis Castañeda como Marco Parra insisten en que todavía no es definitivo que el alcalde aventure el salto a las elecciones presidenciales.

21% tiene Keiko Fujimori en encuesta de Apoyo. Según sondeo de la Católica en Lima, comparte bolsón de votantes con Humala. Toledo dijo el lunes 15 en RPP que Perú Posible podría convocar a Lourdes para una alianza electoral. Los guiños peruposibilistas dedicados a Unidad Nacional se pronunciaron en los últimos días. El congresista del PPC Rafael Yamashiro reiteró el lunes 15 que una posibilidad de candidato a la alcaldía es Juan Sheput. Con las pocas perspectivas del ex ministro toledista en las encuestas, más parece la devolución de una cortesía.

En los cálculos de Perú Posible, como en el de Castañeda, librarse de Lourdes Flores en la competencia presidencial significa eliminar un factor de incertidumbre electoral. El “cholo” fue más allá y propuso sumar a la alianza a Pedro Pablo Kuczynski, que fuera su ministro de Economía y premier, y al propio alcalde.

La de PPK es una candidatura que, según la última encuesta de Apoyo, tiene apenas el 1% de intención de voto. En cambio Castañeda sigue de puntero con el 22%.

Aunque con las obvias diferencias en el sistema democrático, la situación recuerda a la de fines de 1999, cuando el candidato Toledo, entonces liliputiense creciente en términos de preferencias, impulsó una candidatura de consenso entre la oposición. El plan incluía a Castañeda, Alberto Andrade e incluso a Alan García, por entonces todavía exiliado. Un representante de Alfonso Ugarte que se sentó a negociar en esa mesa recuerda que Castañeda, que en un momento llegó a disfrutar de un triple empate con Fujimori y Andrade, fue quien se negó a sacrificar su candidatura y solía referirse a Toledo en términos despectivos.

1.8 % Sacó Luis Castañeda en el 2000, luego de llegar a empatar con Fujimori y Andrade en las encuestas y de rechazar alianza.

El actual alcalde terminó con 1.79% de la votación y el amañado proceso del 2000 le allanó el terreno a Toledo, que ganó la presidencia al año siguiente. Castañeda parecía haber aprendido una lección y se unió a Unidad Nacional capitaneada por Lourdes Flores.

En el 2002, en un espectacular envión final, el fundador de Solidaridad Nacional derrotó a Andrade con una campaña silenciosa pero concentrada en los conos populares de Lima. Y ese, ocho años después, sigue siendo uno de sus principales bolsones en la intención de voto. Lo que no se mantuvo en tan buen estado fue la alianza con Unidad Nacional, hoy suspendida en la práctica. Hoy mismo el PPC parece más cerca de Perú Posible que de Solidaridad Nacional.

Los posibles adversarios de Castañeda esperan mientras tanto que el trajín propio de una campaña política presidencial tenga sus efectos sobre un candidato con un singular desafío en el terreno de la comunicación y cuya gestión será espulgada con mayor rigor. Como muestra, Castañeda ha guardado absoluto silencio frente a las publicaciones de la prensa sobre la sospechosa compra de la millonaria deuda que la municipalidad mantenía con Relima.

Además, algunos rasgos del estilo político del popular alcalde podrían no traducirse muy bien de la Comuna a Palacio, y ese será sin duda un rasgo a explotar por sus contrincantes. No es solo el silencio. Uno de los más saltantes es su resistencia a tomar decisiones que puedan acarrear costo político. Los ejemplos saltan a la vista: se lavó las manos antes del, eventualmente exitoso, desalojo del mercado de Santa Anita. Hizo lo propio con el accidentado proceso de las revisiones técnicas. El reordenamiento del transporte público es un gran reto pendiente y condición ineludible para el éxito del nuevo sistema El Metropolitano. El municipio tenía las herramientas legales para atenuar la verticalización salvaje que vive Lima y tampoco las utilizó.

El puntero, dicen sus rivales, también tiene puntos en su contra.

7% Obtuvo Valentín Paniagua en el 2006, en una candidatura que quitó puntos a Lourdes y favoreció finalmente a AGP.

El presidente Alan García no se sustrajo a la comidilla política del momento y declaró el domingo 14 que “(Jaime) Bayly ha puesto sobre el tapete una serie de temas que nadie propone, y no veo nada de malo en ello... son temas del siglo XXI”. No parece gratuita la correa que García muestra frente a un conductor de televisión que, a su turno, reitera aborrecerlo cada vez que puede. Mucho se ha especulado sobre los cálculos políticos de AGP, pero si algo le ha convenido al APRA de los últimos años es la proliferación de candidatos que, al dividir, permiten vencer. O al menos meterse entre los palos.

Jorge del Castillo, que hasta ahora es el único aprista de peso que ha puesto sobre el tablero su disposición para ser candidato presidencial, también recibió de buen grado la última provocación política de Bayly. “Yo no estoy de acuerdo con la gente que ha salido a rechazarlo y ningunearlo”, dijo en alusión a Castañeda y Flores. “Creo que eso es un craso error”.

Error porque no es inteligente que los punteros les den importancia a los coleros. Pero también por otra razón. De nuevo, con un partido en pugna interna y recién asomando en las encuestas (2% para Del Castillo según Apoyo), el papel del oficialismo en el 2011 todavía tiene puesto encima un gran signo de interrogación. Pero los 64,303 votos que el candidato García le sacó a Lourdes Flores en el 2006, y que le permitieron pasar a la segunda vuelta para derrotar a Ollanta Humala, demuestran que a la hora de las restas no hay candidato pequeño.

Un ejemplo ya histórico. Hubo apristas que también animaron tras bambalinas al fallecido ex presidente Valentín Paniagua a insistir en el 2006 con una candidatura que no levantaba vuelo. Sacó solo el 7%, pero es muy posible que, de haber tirado la toalla, el trasvase de votos hubiera cambiado el resultado final de las elecciones.

Y el martes 16 Del Castillo volvió a disparar desde su trinchera: “Toledo está convocando a fuerzas de derecha. Lourdes Flores del PPC, a Solidaridad Nacional, Perú Posible y a Pedro Pablo Kuczynski. Esta alianza conservadora sería una reedición del Fredemo, idea que fracasó hace 20 años”. Como es lógico, la temporada de margaritas dará paso a la de cacería. (Enrique Chávez)


Más Preguntas que Respuestas


No se deje engañar por los analistas políticos que muestran seguridad al hacer predicciones electorales para el 2011. Lo más probable es que nos equivoquemos, y feamente. Basta mirar las elecciones del 2001 o el 2006 para apreciar lo complicado que es nuestro oficio en el Perú.

Al no existir partidos políticos fuertes, el voto estratégico tiene un peso enorme en el país. Una vez definidos los contendientes “serios” alrededor de noviembre-diciembre, la elección se convierte en estrategia pura, con electores desertando masivamente si perciben que su primera opción va en caída y que un candidato que rechazan puede ganar.

En los últimos días nos quedamos con tres caballos en carrera para la segunda vuelta. Para entonces ya algún candidato fuerte en meses previos ha desaparecido, pulverizado por la deserción de sus votantes. Fernando Olivera y Valentín Paniagua fueron los que cayeron en el 2001 y 2006 respectivamente. Luego, el segundo puesto suele tener un final de fotografía, como lo sabe bien Lourdes Flores.

Parte del problema para el analista es que los encuestados mienten. Sin saberlo, claro. Cuando alguien dice que nunca votaría por un candidato, no le crea. Esa no será su opción si tiene al frente un candidato peor. De acuerdo a las encuestas de fines del 2005, Alan García no tenía chance en segunda vuelta contra Ollanta Humala y Lourdes Flores le ganaba por mucho al ex militar. Al acercarse abril los peruanos decidieron que, a pesar de las encuestas, esa no era la verdad: García sí podía ganarle a Humala, Lourdes no. Los ajustados resultados finales muestran que probablemente tenían razón.

Se suma a este desconcierto lo poco que sabemos sobre las preferencias del votante. La elección pasada pudo ser leída como el surgimiento sorpresivo de una izquierda antimercado en regiones y clases sociales olvidadas por la economía. ¿Cómo interpretar que hoy parte de estos sectores votan por la candidata del fujimorismo? ¿Es que el voto del 2006 fue más carismático que ideológico? ¿O, más bien, que algunos sectores del país consideran similares las políticas del fujimorismo y las promesas de los nacionalistas?

Les soy franco: en estos tiempos electorales tengo mucho más preguntas que respuestas para ofrecer. (Eduardo Dargent)

 


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