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22/Oct/2009
 
 
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¿Sabías, Cholita, lo Que Es el pbf?

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Pucha, chola, ya me imagino que te habrás fijado bien en la parejita de moda en las páginas político/policiales. Me refiero a Gutierritos y la señorita rubia con su plata que trabajaba de traductora para los petroleros noruegos y que terminó siendo el entripado del caballero ese que te lo juro, o sea, parece el hombre lobo en pleno proceso de transformación pero como si se le hubieran acabado las pilas a la mitad. Bueno, qué crees, yo, que soy la persona más low profile del planeta y su vecindad, estuve a punto de estar metida en esta oleaginosa y sonora historia, qué horror. Te cuento. Como seguramente tú sabes de más, yo soy psicoanalista graduada en la Tavistock, ¿no es cierto? Pero además tengo maestrías y doctorados hasta para rifar, chola, entre ellos uno que hice en Michigan sobre “Desarrollo de capacidades de influencia en círculos de poder y su relación con la envidia del pene”. Fue regio, ahí aprendí técnicas de lobby para conseguir que ciertas decisiones del más alto nivel se tomen en la línea correcta, es decir, allí donde está el billete, para ser justa. Entre las técnicas que nos enseñaron estaba una que se llama Practical Benefits of Fornication (PBF), que como su nombre lo indica, consiste en darle valor agregado a la cachandanga y cumplir con tus anhelos más alturados mediante ella. Me acuerdo que mi primer caso práctico consistió en conseguir para la universidad una donación de un viejo árabe más feo que pegarle a la mamá pero que tenía la plata del mundo. Chola, me leí el Corán de atrás para adelante y me lancé a sugerirle que hiciéramos una figura mediante la cual su donación contribuía en apariencia al desarrollo académico de mi institución, pero que en la realidad era para financiar por vías aparentemente legales a un grupo de seguidores de Al Qaeda que estaban solapados estudiando la Ética de Nicómaco en la Facultad de Filosofía. Chola, el turco cayó como una mansa paloma, mucho no tuve yo que padecer porque de tanto fumar el narguile ya nada pasaba por sus barrios bajos más que la ilusión y regio, seis meses después inaugurábamos el pabellón de Estudios de Literatura Peruana en la universidad, ¿entendiste? Bueno, parece que alguno de los noruegos de la Discovery sabía de esa parte de mi currículum y un día, hace unos meses me citaron a una reunión en NY y me ofrecieron aplicar mi PBF a un “alto funcionario de la empresa estatal que maneja los petróleos de su país, doctora, y que hemos averiguado que tiene una especial debilidad por mujeres como usted, según un ancestro tribal inca que hemos podido traducir como even white meat man, ¿conoce algo de esa antigua cosmovisión?”. Pucha, chola, qué quieres que te diga, me salió la antropóloga y les sustenté por dos horas el enunciado hasta que, rendidos, me ofrecieron cuarenta mil dólares por un fin de semana con Gutierritos en una isla del Caribe. Yo les respondí que si iba a putear de lo lindo, al menos que me dieran a escoger un sitio menos cholo y propuse las Maldivas y al final atracaron. Claro, yo hasta ese momento no sabía cómo era mi caballero/objetivo ni qué había que conseguir. Pero al día siguiente recibí una carpeta llena de información, cholita, con fotos y videos que me mostraban a esa especie de simio acromegálico de pierna corta, mano gorda, pelo trinchudo y sonrisa de emolientero, al que además debía convencerlo a punta de tetazos de que favoreciera a los noruegos en una licitación de cinco pozos de petróleo y me dio tal pero tal flojera, que ni siquiera les contesté la carta de invitación a la siguiente reunión, que iba a ser en Copenhague, con lo que me gusta el Prater. Pero bueno, mira tú a quién eligieron en mi lugar, una madurona con una tetamenta sobreinflada a tal punto que estoy segura que cuando se ducha el agua no le moja los pies; usa unas minis que ni para sus nietas y se ha teñido el pelo en Los Olivos, chola, porque ese tono amarillo trigo transgénico solo es de ese cono, no lo he visto en otro. Pero bueno, así es la vida y esto no hace sino confirmar que los buenos negocios no siempre están en las mejores manos, ¿no te parece? Chau, chau. (Rafo León)

 


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