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23/Jul/2009
 
 
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Carlos Torres Rotondo documenta los prodigiosos años sesenta y la Lima en rock.

Rompiendo Mitos

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"Diría que es no ficción, pero sabemos que eso es imposible. Es una novela documental", dice Torres.

Carlos Torres Rotondo (1973) fue periodista y activista de la Jato Hardcore, un recordado bunker barranquino de los ochenta. Sobre aquella época escribió la novela Nuestros Años Salvajes (Alfaguara, 2001). Luego partió a España. Regresa con Demoler. Un viaje personal por la primera escena del rock en el Perú 1957-1975 (Revuelta Editores), que es precisamente eso: una exploración al pasado individual. Un vuelo de a uno.

–¿Cuánto de novela, ensayo y periodismo tiene este libro?
–Es un híbrido que mezcla narrativa y ensayo. Mi primera intención fue hacer algo tipo Por favor, mátame (1996): una historia oral contada por sus protagonistas. Pero desistí. Es también un intento por rastrear la historia de mi padre, Carlos Torres Requena, bajista de la banda Dr. Weed. Este libro también me ha escrito a mí.

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–Durante su estadía en España, un grupo de melómanos ha reeditado la música peruana de los sesenta y construido un discurso a partir de ella.
–Somos un grupo generacional. Andrés Tapia, la gente de Sótano Beat, Paul Hurtado y su disquera en España. Todos ellos han reconstruido la historia del rock de los sesenta a través de sus archivos. Me han ayudado mucho.

–¿Hay una idealización de aquella época? Uno de los mitos, con todo y placa en Lince, es que Los Saicos inventaron el punk.
–Es una opinión chauvinista. Por la misma época (1964) surgen grupos de garaje en todo el mundo. Los Saicos tuvieron una especie de antena que les ayudó a captar los sonidos de la sociedad. El poeta Óscar Málaga, muy amigo del vocalista Erwin Flores, me contó que Erwin sabía que había dos opciones para hacer rock en el Perú: la melódica y la salvaje. Él se dio cuenta de que la salvaje era la vertiente que iba a pegar.

–¿No ganó la melodía apolítica? Gerardo Manuel con Los Doltons, Jean Paul ‘El Troglodita’...
–Fueron apolíticos y casi allí radicó uno de sus puntos débiles. ‘El Troglodita’ tuvo algunas canciones de crítica. También Gerardo Manuel con su canción ¿Quién es el mayor? Pero fue mínimo.

–Ha hablado de su padre. ¿Qué vasos comunicantes tiene con las investigaciones de su hermano, Santiago Alfaro?
–Hay conexiones entre cumbia y rock, pero son muy concretas. Hubo tránsfugas como Fernando Quiroz o Pablo Luna, que de Los Yorks se fue a Los Ecos. El mánager de Compay Quinto era el mismo que el de Los Belkings. No hubo un rock cumbiero, pero desde la cumbia sí hubo asimilación de ritmos rockeros. Grupos como Los Mirlos o Los Destellos rockearon durante los setenta. (Carlos Cabanillas)

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