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Edición 2088

23/Jul/2009
 
 
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Internacional El grave riesgo de la “chavización” en las prácticas internacionales.

Cuenta Regresiva en Honduras

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Esfuerzos encomiables. Micheletti no aceptó la propuesta de costarricense Arias.

“Yo quiero tomarme 72 horas… para ver si podemos lograr un acuerdo entre las partes… La alternativa es que se va a derramar sangre en Honduras si no llegamos a un acuerdo que permita que el presidente Zelaya regrese pacíficamente”. El dramático llamado del Presidente Oscar Arias de Costa Rica siguió a la negativa del gobierno de Micheletti de aceptar la propuesta de restituir a Zelaya en la Presidencia de la que fuera desplazado por la fuerza tres semanas atrás. Zelaya, por su parte, había aceptado la propuesta mientras insistía que, restablecido en el poder, insistiría en convocar a una asamblea constituyente, lo cual desató la actual crisis.

Los dados de la confrontación rodaban en el empobrecido país centroamericano. Zelaya ha reiterado que ingresará a Honduras; el gobierno ha informado que, de hacerlo, será detenido y sometido a la justicia para responder por los 18 cargos que se le han formulado. Las manifestaciones en apoyo de Zelaya han incluido cortes de rutas en las fronteras del país. El gobierno también ha tenido manifestaciones de apoyo y mantiene el toque de queda en horas de la noche, mientras se informa sobre detenciones de partidarios de Zelaya.

¿Cómo se ha llegado a la posibilidad real de que “se vaya a derramar sangre en Honduras”? En Caretas (N° 2085) se afirmó que, junto con reafirmar los valores fundamentales del Sistema Interamericano, se debería desarrollar las prácticas que han dado resultados positivos en otras oportunidades, buscando soluciones aceptables para cada uno de los actores fundamentales y acomodar en las negociaciones el regreso de Zelaya como parte de la solución, respetando el papel que le toca jugar al Congreso y a la Corte Suprema de Honduras.

En esta ocasión, sin embargo, la Organización de los Estados Americanos (OEA) modificó su práctica anterior de buscar salidas para restituir el ordenamiento constitucional y democrático en negociaciones a cargo de una comisión conformada por representantes de Estados miembros que, con el apoyo de la Secretaría General, explorara soluciones aceptables para las partes en conflicto. En lugar de ello, intimó al gobierno de Honduras que restituyera a Zelaya en la presidencia en un plazo de 72 horas. Resulta contrario a la práctica internacional de solución de conflictos poner a un Estado contra la pared como primera medida de un proceso. Ese error inicial ha viciado el desarrollo posterior, dejando sin salida aceptable a quienes controlan el aparato del Estado hondureño. Especialmente cuando existe la convicción entre éstos que se está ante una intervención del presidente de Venezuela que no se caracteriza por la pureza de sus prácticas democráticas.

El marco fijado por la decisión inicial de los Estados se ha convertido en una pesada carga para los encomiables esfuerzos de mediación del presidente Arias. El Secretario General José Miguel Insulza, en contraste con la práctica de Secretarios anteriores, ha asumido una posición militante que lo ha privado de la posibilidad de colaborar en el logro de la paz y restituir la democracia en Honduras. Esto no es extraño en un político que nunca dio explicaciones valederas sobre la venta de armas de Chile a Ecuador durante el conflicto con Perú cuando él era canciller; prefirió escudarse en las explicaciones aceptadas por el gobierno de Alberto Fujimori. Y todos conocemos el valor moral de los actos de gobierno de Alberto Fujimori.

Resulta lamentable que el sufrido pueblo de Honduras vaya a resultar pagando el precio de esta "chavización" de las prácticas internacionales que habrían originado el conflicto y que lo han agudizado en lugar de resolverlo. Es de esperar que el gobierno de Micheletti y Zelaya realicen un esfuerzo para trabajar sobre las condiciones propuestas por el presidente Arias y eviten una confrontación que puede tener trágicas consecuencias nacionales y regionales.( Escribe: Luis F. Jiménez)

 


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