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El Factor Aritomi

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Hay gente que añora dictadores, las botas, las espuelas. Prefieren el orden a la libertad y la eficacia a la legalidad, aunque uno y otra sean más ilusorios que reales. Y están dispuestos a perdonar mucho, pero no todo.

Le pueden perdonar al dictador que haya matado u ordenado matar, si logró ‘pacificar’ la sociedad. En otros casos, le pueden disculpar que haya robado si ‘hizo obra’. O matas o robas, y te lo aguantan, pero las dos cosas juntas, eso ya no.

El fujimorismo recuerda a Pinochet y trata de evitar un destino parecido. Mientras sus partidarios vieron a éste como el militar duro e inflexible de sus sueños, que no titubeó en derramar sangre ajena para vencer, lo admiraron. Pero cuando salieron sus visibles testimonios de cutra, la imagen se encogió entre el silencio y la vergüenza.

Aquí, a los seguidores más duros del ‘Chino’, la culpabilidad en los casos de Barrios Altos y Cantuta les importa poco. En su visión, lo único que importa es que ‘ganó la guerra’. Pero incluso para esa gente, la idea de que además de hacer matar haya robado, es indigesta.

Hasta ahora, Fujimori ha insistido en el guión de que él no robó, que si alguien lo hizo fue Montesinos, pero que a él ni Kroll le ha podido encontrar cuentas.

Pero aun con el juicio postergado, los últimos días han sido desastrosos para esa imagen. La serie de publicaciones de La República, que compilan las investigaciones realizadas por las comisiones investigadoras del Congreso entre el 2000 y el 2003; el Poder Judicial y el Ministerio Público; y por la Contraloría General de la República, el 2003, son aplastantes. Demuestran, fuera de toda duda razonable, que los estudios universitarios de los hijos de Fujimori en Estados Unidos –incluyendo los de la ahora precandidata a la presidencia de la República, Keiko Fujimori–, no pudieron ser pagados con el dinero del ex gobernante. Y no lo fueron.

El peculado para la educación de los hijos pudiera, de repente, convocar alguna indulgencia. Pero un examen del conjunto de investigaciones realizadas en esos años reconstruye un cuadro explicativo de cómo funcionó la corrupción en Palacio de Gobierno.

El principal testigo de cargo entonces fue el propio Montesinos. Capturado poco antes, encarcelado en la Base Naval, Montesinos mantenía un fuerte rencor hacia Fujimori y estaba dispuesto a hablar. Vaya que lo hizo. Su testimonio fue corroborado en varias partes por el de otras personas.

¿De dónde salió el dinero para pagar los estudios de los hijos de Fujimori?

Ante la comisión presidida por Fausto Alvarado, Montesinos declaró en abril de 2002 que “el pago de los hijos se hizo con dinero en efectivo que yo le entregaba a él, después él simuló la venta de la casa de Pinerolo con el señor Palermo. El señor Palermo le presentó a unos supuestos compradores de la casa que tenía el señor Fujimori en Pinerolo y se hizo una venta ficta, yo le entregué ese dinero a él y él le entregó a Palermo y después hicieron como que le pagaban por la venta de su casa y se hizo la transferencia del inmueble”.

¿De dónde salía el dinero para Fujimori?

En su declaración ante la comisión presidida por Alvarado, Montesinos dijo que: “Yo todos los meses le entregaba una buena cantidad de dinero… él (Fujimori) se llevaba una buena cantidad de dinero que le entregaba en efectivo, un promedio de un millón, medio millón, ochocientos mil, es decir, en cantidades variables, que le entregaba todos los meses y él se llevaba”.

Esa declaración de Montesinos es corroborada por varias otras personas.

Meses antes, el 19 de julio de 2001, su ex secretaria, María Angélica Arce había declarado ante la fiscal Gladys Echaíz, lo siguiente: “… que cada vez que el señor Montesinos le indicaba que preparara sobres de dinero para ser emitidos o entregados al entonces señor presidente Fujimori, le indicaba: ‘Saca del maletín del Presidente’, refiriéndose a un maletín grande negro, que siempre estaba lleno de dinero y que estaba destinado únicamente para los gastos del Presidente. Debe precisar que en una oportunidad el señor Montesinos le dijo que sacara del maletín del Presidente no recuerda si trescientos o quinientos mil dólares, los cuales la declarante acomodó en un pequeño maletín negro, los mismos que entregó a la señora Rosa Fujimori en las instalaciones del SIN”.

Matilde Pinchi Pinchi confirma a su vez el testimonio.

María Angélica Arce dijo haber “preparado dinero para Fujimori en más o menos treinta ocasiones”.

Dijo también haber visto que “…en una oportunidad Vladimiro Montesinos Torres entregaba dinero a Keiko Sofía Fujimori aunque, según cree, la cantidad no era muy alta”.

El testimonio de Montesinos, Arce y Pinchi Pinchi, desde perspectivas tan diferentes y encontradas, coincide en identificar el papel central desempeñado por Víctor Aritomi y Rosa Fujimori para manejar ese dinero robado al país.

El 4 de marzo de 2002, Matilde Pinchi declaró en la Divamp-PNP que, “tengo conocimiento que dichas entregas de dinero se hacían cuando su hermana Rosa Fujimori llegaba del Japón o cuando se iba al extranjero, asimismo en varias oportunidades ésta ha ido al SIN a recoger el dinero que era entregado por Vladimiro Montesinos Torres (…) y también cuando su cuñado Víctor Aritomi venía o salía del país…”.

Montesinos fue mucho más explícito, en sus declaraciones a las comisiones Estrada y Alvarado Dodero.

“Entonces en el tema de los 15 millones me entregan el dinero, pero al mes y pico, el tres o cuatro, … es devuelto ese dinero.
(…)

Pero hay un detalle que no se dieron cuenta. Los billetes que me entregan a mí, los 15 millones tienen una denominación y una numeración y los billetes que entrega el señor Fujimori todos son de 100 dólares; vale decir que él tenía en disponibilidad en Palacio 15 millones de dólares diferentes a los que me entregaron a mí esa noche,
(…)

O sea, … que el señor Fujimori tenía en Palacio pues con el señor Aritomi 15 millones de dólares, porque quien saca las maletas y le entrega al general Bergamino y al viceministro Jaililie y saca las maletas es el señor Aritomi, saca de uno de los ambientes de Palacio de Gobierno”.

¿Cómo sacaba ese dinero del país? le preguntó Alvarado. “Recuérdese que él tenía el avión y podía sacar el avión cuantas veces quería.
(…)
ustedes agarren, por ejemplo, y pregunten a KLM cuántas veces han salido containers de aquí a la Embajada del Perú en el Japón a nombre del señor Aritomi”.

La Contraloría, a su turno, en un peritaje realizado el 2003, señala también “la participación del señor Víctor Aritomi Shinto (…) actuando al margen de las funciones de Embajador… intervino en la entrega de las maletas con dinero en efectivo (…) fue la persona que sacó las citadas maletas de un ambiente de Palacio de Gobierno”.

Está claro que la valija diplomática Lima-Tokio no transportó precisamente riquezas culturales durante esos años.

Los testimonios de Montesinos respecto del dinero que él le entregaba a Fujimori para que éste lo esfume junto con Aritomi, tienen pequeñas variaciones en el tiempo, pero son consistentes y se confirman con los de los otros testigos. Al hablar sobre la venta de la casa de Pinerolo, por ejemplo, Montesinos refiere haber hecho la venta ficticia, para ayudar a Aritomi y Rosa Fujimori que tenían problemas con las autoridades en Japón, luego que estas les descubrieran un millón 200 mil dólares en una especie de “CLAE japonés”.

Los expertos de la Contraloría, en su informe pericial, analizan al detalle la venta de esa casa y demuestran, demoledoramente, que la “venta” fue ficticia y fraudulenta.

 


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