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Edición 2079

21/May/2009
 
 
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Pucha, Free Again

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Ay cholita, albricias, yupi yupi, por fin la realidad se porta regia y hace justicia conmigo, porque ya que no he conseguido hasta ahora un caballero que me surta bien, pucha, al menos ya se está arreglando ese guácala acto de barbarie, abuso, desubicación y cholada que fue la Reforma Agraria del Chi Cho Chu, no sé si te acuerdas. Bueno, te hago un poquito de contexto: yo tenía nueve años, ¿ya?, o sea, mi santo me lo estaban celebrando en el Country y habían traído a unos payasos rusos que te lo juro, o sea, yo los vi y ahí sentí el vacío existencial que hasta ahora me acompaña, me cagué de miedo tanto de verlos hacer unas piruetas horrorosas de cosaco borracho comunista, que me salí corriendo del Country dispuesta a no parar hasta saltar del Paraíso de los Suicidas de ahí de la avenida Brasil, del que había escuchado hablar a mi Mamonita, ¿ya?, la indígena que me crió. Pero todo ocurrió con tan buena suerte que una especie de fuerza telúrica me agarró de las piernas cuando pasé el límite de San Isidro a Magdalena, una energía que mentalmente me decía, “Lorena, cada quien tiene su sitio en este mundo y Magdalena no es el tuyo”. Pucha, ahí tomé conciencia de mi acting out, regresé al santo pero ya habían llamado a los bomberos, a la policía y a la guardia de seguridad de le embajada americana y no me cantaron happy birthday porque con los helicópteros dando vuelta encima no se iba a escuchar nada, ¿te puedes imaginar el trauma? Bueno, al día siguiente, sale la ley de Reforma Agraria y nos quitan la hacienda Huachupallán, hija, que iba de Matarani en la costa de Arequipa hasta Acre, hija, en territorio brasileño y era regio, porque en una sola propiedad tenías como quince lenguas nativas, ocho etnias y una infinidad de paradigmas culturales que, bueno, de mucho tampoco les servían a los campesinos, hija, que lo único que querían era comer y comer y comer, ¿te puedes imaginar la alienación, teniendo tal diversidad cultural? Bueno, a mi papi lo tuvimos que internar con una fístula en el ano totalmente psicosomática. Mi mami volvió a la clínica San iIsidro de sus parientes locos Barreda, a hablar con el espejo desde que amanecía hasta que volvía a amanecer porque esa era su vida y los hermanitos Tudela Loveday poco más y a hacer malabares en los semáforos, aunque eso ni siquiera existía. ¡Nos quitaron la hacienda! Eso hija, no era solo un shock ecnonómico, se trataba, pucha, de algo sobre todo simbólico porque el día que vi que el bargueño filipino de nácar y cedro de Líbano en el que mi abuelo Loveday guardaba su colección de esmeraldas, pucha, los cooperativistas lo usaban por atrás como pizrarra en el colegio de la comunidad, o sea, ese día yo sentí que el destino desgraciado de la República se sellaba para siempre, yo sé que tú me entiendes. Pero bueno, o sea, había que seguir viviendo y por supuesto que nos cojudearon con los famosos bonos, tanto que yo ya me había cansado de pelear y como ahora estoy armonizadísima, pensé “que agarren y se los pasen por el orto”, porque armonizada tampoco significa desapasionada, no sé si me entiendes. Pero chola, no sabes, ahora resulta que gracias al TLC, o sea, hay estudios de abogados gringos que nos están comprando a la GCU los bonos que el Estado jamás nos va a pagar. ¿Y para qué? Muy sencillo cholita: como con el TLC vamos a compartir leyes con los gringos, pucha, esos abogados que son capaces de meter presa a Lourdes Alcorta por bonita, o sea, van a enjuiciar al Estado Peruano para que “honre la deuda”, como dicen todos los abogados que hablan igualito a la Blanca Nélida Colán, y se van a levantar en peso hasta la colección de numismática del Banco Central de Reserva, no sé si me entiendes, pero será problema del Alan, para qué no nos pagó pues, a los peruanos que somos buenos pobres. Alors, me llamaron de Sachs & Jackobson, de NY, para hacerme una ofertita de compra de mis bonos y of course no les dije nada a mis primos Tudela, los monstruos, porque aunque ellos no tenían que ver nada con esa hacienda tú ya has captado lo que son. Bueno, calladita los vendí los bonos, hija, y sin comerla ni beberla, me han caído ochenta millones de soles de frente a mi cuenta de un banco alemán que no ha quebrado con la crisis porque sus principales activos están en el VRAE hija, y ahí mejor no preguntes, ahorra, gana y cobra. De modo que aquí me tienes, renovada y consciente de que aun cuando la plata no hace la felicidad, de ayudar, ayuda. Ahora, ¿de dónde va a sacar el Perú para “honrar la deuda” con los abogados gringos? Ay no sé, hay tanto bosque amazónico por ahí tirado, ¿no? Chau, chau. (Rafo León)

 


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