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21/May/2009
 
 
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Urbanismo El pasado histórico de Carabayllo, el distrito más antiguo del norte de Lima, está siendo amenazado por el avance indiscriminado del cemento y la falta de criterio de las autoridades.

Lotizando El Pasado

4 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

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Edgar Quispe, educador e historiador, aprecia con estupor la lotización de lo que era la gran plaza ceremonial del conjunto arqueológico de la Huaca Huacoy.

Carabayllo se encuentra a su suerte. El paso galopante del cemento está destruyendo para siempre el legado histórico del distrito más antiguo del norte de Lima. La lotización de la zona arrasando la llamada campiña, las huacas y haciendas se ha venido dando a vista y paciencia de las autoridades.

Una de las situaciones más graves se da en la Huaca Huacoy, donde su espacio central ya se encuentra en venta después que ha sido lotizado, con veredas e instalaciones de desagüe. Eso a pesar que Huacoy, también conocida como La Viuda, fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación el 21 de julio de 2004, de acuerdo a la Ley N° 28296.

Este conjunto arqueológico, en forma de U y con 1,500 años de antigüedad, es uno de los pocos que quedan en la zona. Sus construcciones eran edificios ceremoniales y las actividades religiosas más importantes se realizaban justamente en el área que está lista para ser vendida.

El periodista Javier Lizarzaburu recorrió la zona y alarmado por el atropello escribió al Instituto Nacional de Cultura. Recibió respuesta de Blanca Alva Guerrero, directora de Protección del Patrimonio Histórico.

“Lamentablemente, a pesar de todos nuestros esfuerzos, no hemos podido impedir la destrucción de Huacoy por los traficantes de tierras”.

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La gran Huaca Huacoy, inscrita en el Patrimonio Nacional en el 2004, ahora es pasto de los traficantes

El INC tenía en abril una cita para iniciar acciones y requerir una sanción penal ante la Fiscalía de Carabayllo, pero esta fue suspendida el lunes 4 de mayo “porque se cruzaba con otra diligencia”. Ahora señala a Caretas que “están a la espera de una nueva fecha”.

Para Edgar Quispe Pastrana, historiador local, “el problema es que las autoridades piensan en cemento y ladrillo, creyendo así ganarse el voto de la gente”.

La campiña donde antes se cultivaba algodón y azúcar ahora se encuentra dividida en pequeñas parcelas de hortalizas, pero los dueños cada vez más lotizan sus chacras para vender terrenos.

“El problema”, dice Quispe, “es que no hay fiscalización de la municipalidad por el cambio de uso de los terrenos”.

Para Edgar Quispe “es importante desarrollar un sentido de pertenencia histórica, porque teniendo este patrimonio podríamos generar ingresos para la zona”, agrega.

Viendo lo que había en el distrito y el potencial que se le podía extraer, Quispe sacó en el 2002 junto a Santiago Tacacunan la publicación “El cono norte de Lima: Carabayllo pasado, presente y futuro”. Pero todos sus esfuerzos cayeron en saco roto.

Hace pocas semanas, Miguel Ríos Zarzoza, que cumplía su segunda gestión como alcalde de Carabayllo, fue destituido por el Jurado Nacional de Elecciones. Las razones serían el supuesto “uso indebido de los bienes municipales”. Su sucesor, el teniente alcalde Rafael Álvarez Espinoza, dice que investigará los cargos, pero hay pobladores que también piden su cabeza.

“Ríos se describía a sí mismo como el ‘alcalde constructor’, pero ha sido más bien un alcalde destructor”, dice Quispe.

Caretas contactó a la municipalidad del distrito para ver qué planes tenían las nuevas autoridades, pero la respuesta fue nula: “estamos en transición y no podemos dar mayor información”. En su página web, en las secciónes de Planes de Desarrollo y Planes Estratégicos dice “páginas en construcción”.

“Nicolás de Ribera ‘El Viejo’ requintaría al ver la ciudad así”, dice José Ramírez, otro historiador local con alma de Quijote. De Ribera ‘El Viejo’ fue el primer alcalde de Lima en 1535 y vivió en la hacienda Punchauca en Carabayllo, a pocos kilómetros al norte de Huacoy.

Ramirez cuenta que Punchauca fue el lugar de un importante encuentro que definió el futuro del Perú. En los que habrían sido unos elegantes salones de esta hacienda algodonera, el general José de San Martín propuso en 1821 al Virrey José de La Serna una independencia pacífica para el Perú, pero La Serna no negoció.

No muy lejos de ahí, y en colaboración con su esposa, Marta Aguilar, Ramírez abrió en su casa y con sus propios recursos el pequeño Museo ‘Juan José Vega’. En esta sala se puede apreciar una colección de artefactos del pasado histórico del valle de Chillón. Quienes lo visiten se darán con la sorpresa del gran pasado de Carabayllo y probablemente le den el valor que se merece. (Texto: Diana Zileri / Javier Lizarzaburu).

 


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