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Edición 2077

07/May/2009
 
 
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Cortázar Inesperado

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Relatos de cronopios, poemas y textos inclasificables varios: 500 páginas de prosa cortazariana inédita o escasamente conocida acaban de salir a la luz con la edición de Papeles Inesperados (Alfaguara, 2009). A 25 años de la muerte del autor de Rayuela, aquí unos cuentos y versos en adelanto exclusivo para CARETAS: solo un mordisco de tan jugosa entrega. (N. de R.)

Teoría del cangrejo


Habían levantado la casa en el límite de la selva, orientada al sur para evitar que la humedad de los vientos de marzo se sumara al calor que apenas mitigaba la sombra de los árboles.

Cuando Winnie llegaba

Dejó el párrafo en suspenso, apartó la máquina de escribir y encendió la pipa. Winnie. El problema, como siempre, era Winnie. Apenas se ocupaba de ella la fluidez se coagulaba en una especie de

Suspirando, borró en una especie de, porque detestaba las facilidades del idioma, y pensó que ya no podría seguir trabajando hasta después de cenar; pronto llegarían los niños de la escuela y habría que ocuparse de los baños, de prepararles la comida y ayudarlos en sus

¿Por qué en mitad de una enumeración tan sencilla había como un agujero, una imposibilidad de seguir? Le resultaba incomprensible, puesto que había escrito pasajes mucho más arduos que se armaban sin ningún esfuerzo, como si de alguna manera estuvieran ya preparados para incidir en el lenguaje. Por supuesto, en esos casos lo mejor era

Tirando el lápiz, se dijo todo se volvía demasiado abstracto; los por supuesto los en esos casos, la vieja tendencia a huir de situaciones definidas. Tenía la impresión de alejarse cada vez más de las fuentes, de organizar puzzles de palabras que a su vez

Cerró bruscamente el cuaderno y salió a la veranda.

Imposible dejar esa palabra, veranda.

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Vialidad

Un pobre cronopio va en su automóvil y al llegar a una esquina le fallan los frenos y choca contra otro auto. Un vigilante se acerca terriblemente y saca una libreta con tapas azules.

–¿No sabe manejar, usted? —grita el vigilante.

El cronopio lo mira un momento, y luego pregunta:

–¿Usted quién es?

El vigilante se queda duro, echa una ojeada a su uniforme como para convencerse de que no hay error.

–¿Cómo que quién soy? ¿No ve quién soy?

–Yo veo un uniforme de vigilante –explica el cronopio muy afligido–. Usted está dentro del uniforme pero el uniforme no me dice quién es usted.

El vigilante levanta la mano para pegarle, pero en la mano tiene la libreta y en la otra mano el lápiz, de manera que no le pega y se va adelante a copiar el número de la chapa. El cronopio está muy afligido y quisiera no haber chocado, porque ahora le seguirán haciendo preguntas y él no podrá contestarlas ya que no sabe quién se las hace y entre desconocidos uno no puede entenderse. (1952)

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Secuencias

Dejó de leer el relato en el punto donde un personaje dejaba de leer el relato en el lugar donde un personaje dejaba de leer y se encaminaba a la casa donde alguien que lo esperaba se había puesto a leer un relato para matar el tiempo y llegaba al lugar donde un personaje dejaba de leer y se encaminaba a la casa donde alguien que lo esperaba se había puesto a leer un relato para matar el tiempo.
Almuerzos

En el restaurante de los cronopios pasan estas cosas, a saber que un fama pide con gran concentración un bife con papas fritas, y se queda deunapieza cuando el cronopio camarero le pregunta cuántas papas fritas quiere.

–¿Cómo cuántas? –vocifera el fama–. ¡Usted me trae papas fritas y se acabó, qué joder!

–Es que aquí las servimos de a siete, treinta y dos, o noventa y ocho –explica el cronopio.

El fama medita un momento, y el resultado de su meditación consiste en decirle al cronopio:

–Vea, mi amigo, váyase al carajo.

Para inmensa sorpresa del fama, el cronopio obedece instantáneamente, es decir que desaparece como si se lo hubiera bebido el viento. Por supuesto el fama no llegará a saber jamás dónde queda el tal carajo, y el cronopio probablemente tampoco, pero en todo caso el almuerzo dista de ser un éxito. (1952-1956) (Escribe: Julio Cortázar)

Versos
del Cronopio

Mi sufrimiento doblado…
Y también no estar triste,
no crecer con las fuentes, no
doblarse en los sauces.
Ancha es la luz para dos ojos,
y el dolor danza
en los pechos que aceptan sin
flaqueza sus fríos escarpines.
Y no decirte ni lejana ni perdida
para no darle razón al mar que
te retiene.
Y elogiarte en la más perfecta
soledad
a la hora en que tu nombre es
la primera lumbre en mi ventana.
Benditos sean mis ojos
porque tan alto miraron.

Lo que me gusta
de tu cuerpo…

Lo que me gusta de tu cuerpo
es el sexo.
Lo que me gusta de tu sexo es
la boca.
Lo que me gusta de tu boca es
la lengua.
Lo que me gusta de tu lengua
es la palabra.

La patria
Patria de lejos, mapa,
mapa de nunca.
Porque el ayer es nunca
y el mañana mañana.
Guardo un olor de trébol,
una calle con árboles,
un recuento de manos,
una luz sobre el río.
Patria, cartas que llegan
y otras que vuelven,
pájaros de papel
sobre el mapa volando.
Porque el ayer es nunca
y el mañana mañana.

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