viernes 19 de julio de 2019
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2077

07/May/2009
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre SeguridadVER
Acceso libre ActualidadVER
Sólo para usuarios suscritos Encuestas
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre UrbanismoVER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre MúsicaVER
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Sólo para usuarios suscritos Alfredo
Sólo para usuarios suscritos Luis Freire
Suplementos
Acceso libre Imágenes DigitalesVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Harakiri Porcino

2077-einstein-1-c.jpg
¿Es usted partidario de colocarles mascarillas a los chanchos? ¿Mascarillas de hocico largo como para la nariz de Pinocho? No, mi amigo, sería una medida tan inútil como aquella de entrenarlos para que se cubran la narizota con la pata derecha al estornudar, propuesta por un domador alemán. El suicidio puede ser la panacea universal para librarnos de la gripe porcina, la aviar, la auquénida y la que venga. Esta solución genial, sólo podía nacer del Centro de Micro Tedio/ Micro Depresión, de la Facultad de Medicina de la Universidad Ezequiel Ataucusi, dedicado en cuerpo y alma a la producción de sustancias químicas que induzcan a la depresión y al tedio existencial a todo género de microorganismos patógenos.

Tras veinte años de trabajo con la chicha morada (reductora de la presión arterial), el Centro logró un compuesto que deprime profundamente al estafilococo niponensis, causante de la fiebre amarilla, hasta precipitarlo en el harakiri colectivo. Decimos harakiri, porque se ha observado al microscopio que los estafilococos se introducen sus propios filamentos motores como si fueran puñales, en medio de contorsiones que se ha bautizado como la Danza Fúnebre del Karaoke.

El virus del sida, en cambio, resultó altamente resistente a la depresión, por lo que el Centro experimentó exitosamente con la inducción al tedio existencial, más aplicable al virus VIH por los años que debe aguardar en la sangre del portador hasta robarle la vida. En sólo veinte días, se curó a un enfermo terminal de SIDA, inyectándole altas dosis de gelatina sin sabor irradiada con emisiones sonoras de textos del gran pesimista Emil Ciorán. El virus dejó de multiplicarse, se dio al abandono y terminó arrojándose en masa a los brazos de las defensas del cuerpo para experimentar, al menos, la emoción de morirse.

El Centro ha diversificado su estrategia para vencer al virus de la gripe porcina. Está por lanzar una vacuna que lo induce a verse chancho, el virus reacciona sometiéndose a una dieta criminal, se debilita y se sirve en bandeja a las defensas del cuerpo. Probado.

 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista