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30/Abr/2009
 
 
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El Pájaro y el Espíritu Santo

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Ay cholis, yo tenía una tía en Arequipa que era más beata que la Martucha, ag, y se confesaba con el obispo porque ella no podía ser menos, ya te imaginarás. Pero resulta hija que el purpurado era medio pipistrélico y antes de darle la absolución le hacía unas preguntas de lo más ordinarias, como “hija mía, ¿y alguna vez se te ha humedecido como un queso helado?”, pero la vieja que no entendía nada le decía sí a todo hasta que un día la pregunta ya fue too much y la tía, con el mejor acento de los Loveday Sereceda de la Romaña y Bustamante, le dijo, “monseñor, si la sotana fuera de bronce, la de campanazos que habría dado gracias a mí”, y se volvió mormona. ¿No te parece lo máximo? Bueno, me he acordado de esta historia porque el otro día buscando no sé qué huevada para la SUNAT, hija, me encuentro con una foto de inicios de los ochenta, chola, hecha en un retiro en Chosica, así como lo escuchas, o sea una reunión de cristianos de izquierda a la que me llevó cierto actual Premier cuyo nombre no voy a mencionar, que siempre tuvo su corazoncito progre bien mezclado con la cucufatería, y hasta ahora cholita, basta con mirarle la cara y ya te ganas varias sartas de indulgencias plenarias. Bueno, yo estaba en la universidad y era súper, pero súper rebelde, con decirte que me lavaba el pelo con shampú Sedal y aún así me sentía culpable, ¿te imaginas?: toda horquillada y teniendo que ir al psicoanalista para que me libere de la culpa de hacer lo que hacía para castigarme pero sin obtener el castigo suficiente, bien sencillo como ves. La cosa es que un sábado nos fuimos a un concierto de Tiempo Nuevo, chola, en una peña en Breña cerca de donde vivía la Mamaonita, o sea, la señora que me crió y a la que, misma Arguedas, le debo todo lo que soy y hasta un poco más porque pucha, me hacía piojito piojito en quechua y yo pensaba que era en alemán. Bueno, estábamos ahí escuchando el bombo y la guitarra cuando en eso siento una manito tibia en la cintura, debajo de la blusa, me volteo y me encuentro con una especie de Cristo de chacra, hija, pero bien sonriente que me hacía ¡salud!... con un vaso de plástico lleno de ron nacional con maracuyá. Bueno, nos pusimos a conversar sobre Nicaragua y el sandinismo, me acuerdo, hasta que sin más ni más me invitó al Encuentro Por la Vida, La Paz y la Pastoral y yo, que hasta ahora digo sí cuando quiero decir no, pucha, acepté. Al día siguiente me tenías metida en una combi entrando a un colegio de monjitas en la parte más pastoral de Chosica, a pasar tres días llena de jornadas de diálogo, comunión y justicia social. Esa noche la comida fueron tallarines con tuco de lata y piña hervida de postre. Casi me corto las venas con el rosario de una monjita con ojotas que tenía al costado en el comedor, pero igual, permanecí impertérrita porque cuando yo estoy, estoy. Me tocó compartir el cuarto con seis agentes pastorales venidas de todas las sangres, yo sé que me entiendes, pero digamos que no a todas les había dado tiempo para el agua y el jabón y el cuarto, cómo te explico, tenía una atmósfera como de jaula de oso de zoológico no muy post conciliar que digamos. Y nada, Mogadón de 50 mg y hasta el día siguiente, que empezaba con una misa comunitaria a las 5 de la mañana por la gran puta de la madre. Ya pues, cantamos bien bonito A Desalambrar y Comandante Che Guevara y después al desayuno: cuácker con manzana y un café que parecía el agua en la que hubiera remojado las medias el sacristán. En esas andaba, ya íntima de una pastoral igualita a Magaly Solier, cuando me hacen llegar un papelito enrollado. Lo abro y escrito a mano qué crees que leo: “China, la paloma del Espíritu Santo está que llama y creo que tú eres la elegida. YS”. Hija, yo era de izquierda pero no cojuda, y solo de imaginar que el Cristo Pobre chiclayano ese me quería hacer el cuento del Espíritu Santo, pucha, llamé a Lima y en media hora el chofer de mi mami me venía a recoger, con un médico general por siaca me hubiera pasado algo grave. Bueno, chola, ya habrás conectado que todo esto te lo cuento a raíz de que al presidente de Paraguay, con la cara de san Isidro Labrador que se maneja, no solo daba campanazos sino que les hacía hijos, así que cholita, ya lo sabes, líbrame del agua mansa que de la brava me libro yo, o en todo caso, pucha, si te gusta el ave en picada del Espíritu Santo, por lo menos que se pongan poncho, ¿no te parece? Chau, Chau. (Rafo León)

 


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