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02/Abr/2009
 
 
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Destacada obra de Alice Wagner en Lucía de la Puente.

La exposición de Alice Wagner en la Galería Lucía de la Puente es el punto más alto de la actividad artística limeña. Ella ha tenido una trayectoria de coherencia absoluta en obras en las que su pensamiento ha ido adquiriendo cada vez formas distintas al hurgar entre el pasado cercano y lejano, representándolo a través de pintura, collage, ensamblaje y, finalmente, una técnica que es el resultado de múltiples indagaciones con las que finalmente ha podido crear un universo distinto, una disciplina que sigue fiel al dibujo y la pintura, pero cuyo material es el hilo y la cera. El resultado es una suerte de bordado sin puntadas, una pintura con hilos que forman líneas que se desplazan sobre la tela y van configurando rostros, cuerpos y leyendas para crear un trabajo deslumbrante y un enigma en torno al proceso seguido. En realidad el primer material de Wagner es el tiempo, la reflexión y una paciencia prácticamente zen que termina por generar un análisis sobre los límites del arte y lo que podemos llamar pintura.

Alice Wagner se dio a conocer primero como instaladora en la sala Miró Quesada, en la que unificara objetos y pinturas, y proyecciones. Luego haría su serie “Leche de héroes”, para finalmente derivar a la pintura más coherente de esos tiempos. Partiendo del impresionismo ella dio una vuelta de tuerca a los puntos y a las pinceladas breves, reemplazándolas con píxeles de infinitas gamas en una elipsis que unía el siglo XIX al XXI. Así desde Courbet hasta Cézanne fueron apropiados en obras contemporáneas que fusionaban la historia del arte, la tecnología, los modos de ver y los efectos retínicos. Después de sus individuales en Forum y Lucía de la Puente todo hacia esperar que los píxeles se irían transformando en otras formas de investigación, porque la infinidad de cuadrados entrecruzados creaban la ilusión de una tapicería plana, mientras el carácter textil se plasmaba en obras esporádicas que tenían el carácter de transición a nuevas metas cuyos primeros resultados viéramos en su magnífica participación en el Concurso francés.

La muestra actual, integrada exclusivamente por reproducciones de portadas de LP, es un ejercicio de nostalgia que crea en el espectador una empatía por aquella música, lugares o cantantes con los que alguna vez enamoramos o ligamos. De este modo la sala se transforma en un viaje a tiempos relativamente cercanos donde la salsa se entronizaba y Olga Guillot gemía a todo volumen sus males de amor.

No puedo evitar mi rechazo a Julio Iglesias, pero ese políptico “28 de Julio” con 28 imágenes del cantante se convierte en un ingenioso juego de palabras de extraordinario contenido. En lo personal me seduce la decadencia de Sara Montiel, y la nostalgia del Sky Room, pero hay un cuadro por el cual pierdo la cabeza, ese Frank Sinatra en verde que de manera diagonal ocupa el cuadrado, mientras las demás series alternan entre música popular, bandas republicanas y en medio de ellas un conjunto de abstracciones geométricas que recuerdan las carátulas de la música concreta. Esos trabajos en blancos, negros y fucsias actúan a la vez como un respiro de la imagen y una muestra de las ilimitadas posibilidades de Alice Wagner con esa técnica tan propia, tan ardua y tan audaz, que permite considerarla como una de las más destacadas representantes de nuestra contemporaneidad. Nada menos

Los Monstruos


1.–“Si yo tengo personas que quieren ir al museo, pero no comen, van a morir de inanición. Hay prioridades” (Flores Aráoz).*
2.–“No es el momento ni la oportunidad para crear un museo que va a mantener abiertas las heridas sobre este tema que todavía no concilia a los peruanos entre sí”. (García Belaunde).*
3.–“”No es cristiano un museo de la Memoria” (Cipriani).*
4.–Juan Carlos Verme con 150,000 dólares compró una sala en el museo y la bautizó con los nombres de su padre y abuelo. Ahora su poder se expande a la totalidad del Museo de Arte.
5.–La ética obliga a aclarar que lo exhibido en la Casa Wiesse es la colección Verme-Andrade-Majluf que pretenden imponer al MALI.
6.–Szyszlo tuvo el valor de decirlo y recibió una respuesta pedante. La unión del poder económico, social, sentimental, et al. que predomina en la colección del MALI, anula el obligatorio rigor que un Museo impone.

*Giuliana Borea, La “Nueva Museología” de Flores Araóz, García Belaunde y Cipriani. http://maniobras.wordpress.com/2009/03/17/la-nueva-museologia/

 


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