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02/Abr/2009
 
 
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El Misterio de la Poesía

Balarán mis Versos

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La ruptura asoma hasta en sus llamados “parches líricos”.

Desde sus primeros poemas la poderosa originalidad de César Vallejo se hace presente. Tomando por ejemplo “Nochebuena”, de su libro “Los heraldos negros”, uno de los poemas que más acusan la influencia de Rubén Darío y del modernismo, en el que se hace rimar “pálidos celajes” con “ebúrneos trajes”, ya se puede percibir una ruptura y el surgimiento de una voz propia. Y eso teniendo en cuenta que Antenor Orrego, uno de los más entusiastas difusores de Vallejo, consideraba que este poema y un par más no debieron incluirse en el libro, por tratarse de “indignos y detestables parches líricos”.

NOCHEBUENA
Al callar la orquesta, pasean
veladas
sombras femeninas bajo los
ramajes,
por cuya hojarasca se filtran
heladas
quimeras de luna, pálidos celajes.

Hay labios que lloran arias
olvidadas,
grandes lirios fingen los
ebúrneos trajes.

Charlas y sonrisas en locas bandadas
perfuman de seda los rudos boscajes.

Espero que ría la luz de tu vuelta;
y en la epifanía de tu forma esbelta,
cantará la fiesta en oro mayor.

Balarán mis versos en tu predio
entonces,
canturreando en todos sus místicos
bronces
que ha nacido el niño-Jesús de tu
amor.

 


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