martes 16 de julio de 2019
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2061

15/Ene/2009
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre SeguridadVER
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre PolíticaVER
Acceso libre Opinión VER
Acceso libre UrbanismoVER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Acceso libre HistoriaVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Sólo para usuarios suscritos Alfredo
Sólo para usuarios suscritos Luis Freire
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Las Ventiscas De Enero

2061-olla-1-c.jpg
Han acabado las Navidades y las fiestas del Nuevo Año, según los chinos signado por el laborioso y paciente buey. Como es habitual, luego de la algarabía viene el desfleme, sobre todo cuando la pausa ha sido corta porque los vientos, las lluvias y hasta algunos truenos no cedieron a los festejos. Es más, los presagios de un 2009 complejo y cargado de apremios, parecían amenazar con cortarle el aliento aún al más vocinglero.

Pero se arrastran algunos pendientes cuya resolución trae tanta cola como los sinsabores de los petroaudios que determinaron la caída del Gabinete Del Castillo: aún no está claro si la desproporcionada batalla que provocó el descubrir inflados faenones verbales y ostentosos lobbistas (que estremecieron al régimen y le dieron a la oposición la oportunidad de pensar en que el aprismo y AGP estaban heridos de muerte) sirvió para algo en la lucha contra la corrupción.

Aún no se discierne quiénes impulsaron el escándalo y para qué, y del primer impacto sólo queda ahora la idea que nadie es pasible de acusación delictiva. La Comisión Abugattas en descrédito, informes que parecen plagados de inconsecuencias, la ciudadanía impulsada por una prensa que cada vez más penaliza convencida que aquí, en la tierra del olvido, todo queda a medio camino en materia de moralización.

El torrente de la vindicta se dirige ahora a los chuponeadores y al uso que han hecho de la violación de la privacidad y de la ilegal propagación de las interceptaciones telefónicas para el caso de las concesiones de exploración petrolera. ¿Hizo bien la prensa en divulgar ese material trabajado con mañosa direccionalidad política y/o empresarial? ¿Hay que entregar todo lo chuponeado, que es mucho más que lo correspondiente al caso de los petrodólares, partiendo de la premisa que a más escándalo menos sujetos culpables? ¿Ahora podemos lanzar la primera piedra cuando quien más quien menos ha hecho usufructo de esta práctica perversa y que mina la seguridad jurídica del país?

¿Le falta la fresa al pastel atragantador? ¡Cómo no vamos a tenerla! Se han robado casi mil cajas de archivos del Ministerio de Salud con el claro propósito de ocultar algo referido a contenciosos investigados en ese sector. El Congreso clama por interpelaciones, luego propondrá comisiones investigadoras y la rueda de los papelones habrá de continuar como corresponde a los mansos de las ruedas de molino.

¿Vamos bien? Políticamente continuamos con el descrédito y el desconcierto, y eso atañe a todas las fuerzas políticas. Don Armando Villanueva da la clarinada: el Apra está en crisis. Lo están todas las fuerzas políticas, las importantes, las oportunistas, las que se niegan a desaparecer y las que creen que es hora de ganarse alguito en la correntada.

Parece inaudito que estos sucesos oculten la auténtica visión de un país de nuevo frente a un mal endémico: la falta de moral y ad portas de empezar a sentir los efectos de la crisis financiera que se traducirá en una desaceleración económica, desempleo, y freno a la disminución de la pobreza. El rábano por las hojas, reiterada costumbre nacional. Nos asustan más las ventiscas que los huracanes sociales que sobrevendrán y que pondrá a prueba a nuestra endeble clase política.

 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista