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23/Dic/2008
 
 
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Lo mejor y peor del mundo literario y escénico del año que termina.

Alturas y Caídas del 2008

5 imágenes disponibles FOTOS 

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Soberbio Bruno Odar en rol de Salieri, en la obra Amadeus, del Británico.

La publicación literalmente más explosiva del 2008 empieza, sin duda, con la siguiente frase: “En el cementerio de Montparnasse, a las seis de la tarde, Rachel sube a la tumba de Cesítar Vallejo y separa las rodillas”. Se trata de Bombardero, inclasificable obra del inclasificable César Gutiérrez, que registró dos ediciones en un solo año; una ya de culto y lindando con la clandestinidad, y la otra comercial y por entregas con Editorial Norma. La presentación de esta última, incluso, sería transmitida on-line, en vivo y en directo, por medio del blog utero.tv.

Menos explosiva, pero no menos trascendente fue la aparición de La Iluminación de Katzuo Nakamatsu, alumbrado retorno de Augusto Higa con una historia en la que su protagonista se verá sometido a la marginación, la locura y el dolor antes de encontrar el ansiado satori en medio de parajes como Tacora, La Parada y el cerro El Pino.

Además, el 2008 dejó una nueva entrega de Edgardo Rivera Martínez, con su novela Diario de Santa María; Enrique Congrains, con El Narrador de Historias; Iván Thays, con Un Lugar Llamado Oreja de Perro; Carlos Calderón Fajardo, con La Noche Humana; El Hombre de la Azotea, de Abelardo Sánchez León; Los Espectros Nacionales, de José Güich; Dos Veces por Semana de Giovanna Pollarolo, y la novela La Vida no es una Tómbola, del enigmático Siu Kam Wen (de quien se insiste en que en realidad no existe).

Poesía

En poesía destacaron Labranda, del siempre renovador Roger Santibáñez; y el furioso e indispensable Las Palabras no Pueden Expresar lo que yo Experimenté Entonces, de Oswaldo Chanove, publicado por Álbum del Universo Bakterial con textos redactados por el autor a lo largo de los últimos 25 años y del que nos quedamos con estos versos: “Dios ama el silencio/Dios busca la inmovilidad definitiva/¿Por qué entonces ha creado tanto alboroto?”.

Y en poesía, también, Ocho Cuartetas en Contra del Caballo de Paso Peruano, de Mario Montalbetti; Aves de la Ciudad y Alrededores, de Rafael Espinosa; Dante y Virgilio Iban Oscuros en la Profunda Noche, de Marco Martos; y Miguel Ildefonso por partida doble con Los Desmoronamientos Sinfónicos e Himnos; y la publicación póstuma de Mentadas de Madre, de Pablo Guevara, editado por la UNMSM. Además, la publicación de la poesía completa de José Watanabe con Editorial Pre-Textos de España en coedición con Ediciones El Virrey. Y, claro, la publicación de las obras completas de Washington Delgado en titánica tarea de Jorge Eslava.

Destacables, también, la obra El Factor Asco, análisis sobre racismo y autoritarismo de Rocío Silva Santisteban; El Viaje a la Ficción. El Mundo de Juan Carlos Onetti, de Mario Vargas Llosa; y algunas reediciones más que interesantes como el poemario Ave Soul de Jorge Pimentel, 35 años después, publicado por Doble Príncipe Ediciones; y, casi veinte años después, Sendero. Historia de la Guerra Milenaria en el Perú, de Gustavo Gorriti, con Planeta.

En el año del sonado caso de la encarcelación y posterior liberación de la poeta Melissa Patiño, además, se llevó a cabo en Lima la vasta exposición curada por Alonso Cueto en la Casa O’Higgins en torno a la vida y obra de Mario Vargas Llosa.

Ferias

Un buen sabor de boca deja, por otro lado, saber que lejos del Yo te Amo, Yo Tampoco, de Carlos Carlín y Johanna San Miguel del año pasado, el libro más vendido este año en la Feria Ricardo Palma fue la esperada reedición del libro de entrevistas de César Hildebrandt, Cambio de Palabras, publicado por la iquiteña y cada vez más entusiasta Tierra Nueva Editores, dirigida por el gestor cultural Jaime Vásquez.

La Feria del Libro de Lima, sin embargo, dejó un sabor a desdén por parte del país invitado de honor, Chile, y su presentación de un pabellón desolado. Y la feria de julio, precisamente, fue el escenario para el inabordable taquillazo libresco del año: Busco Novia, de Renato Cisneros. Se extrañan, así, las voces del literalmente fantástico José Adolph, el cronista Jorge Salazar, el poeta Alejandro Romualdo, la novelista Laura Riesco, y el vate chiclayano Juan Ramírez Ruiz, cuyo deceso en 2007 fue tardíamente conocido a inicios del presente año.

Lucha Escénica

En el campo teatral se crearon algunas nuevas salas como el Teatro Mario Vargas Llosa en el local de la Biblioteca Nacional de San Borja, que viene albergando las creaciones de la Asociación Cultural Plan 9 bajo la dirección de Giovanni Ciccia y David Carrillo; y la Casa Espacio Libre en Barranco, debida al entusiasmo de Diego La Hoz.

En cuanto a montajes, destacaron La Prueba, en el Centro Cultural de la Católica, a cargo de un Francisco Lombardi cada vez más ducho en la dirección teatral, con un sobresaliente Carlos Gassols en el rol de un matemático en el umbral entre la demencia y la genialidad, una afianzada Wendy Vásquez, y un buen debutante Diego Lombardi (recordar que el año anterior Pancho Lombardi ya había tenido una buena entrega con el mismo Gassols como protagonista en Cita a Ciegas). En la misma sala, donde igualmente destacó una bien lograda Chau Misterix bajo la dirección de Sergio Llusera, este año, sin embargo, también se vería una inexpugnable versión de La Orestíada, de Esquilo, dirigida por Jorge Guerra, en la que el público nunca supo muy bien si debía reír o llorar.

La sala del Británico de Miraflores, por su lado, presentó algunos de los montajes más sonados del año, empezando por el estreno mundial de Al Pie del Támesis, de Mario Vargas Llosa, dirigido por Luis Peirano, y continuando con Il Duce (dirección de Mateo Chiarella) y la irregular Amadeus en versión dirigida por Jorge Chiarella, donde un insuperable Bruno Odar bien podría haber apelado al viejo refrán de “más vale solo que mal acompañado”. Para sustentar tal afirmación baste recordar el parto más falso del mundo a cargo de Natalia Parodi dando a luz al hijo de Mozart.

La Plaza Isil, a su vez, presentó una cumplidora cartelera que acaso tuvo sus momentos más interesantes con El Beso de la Mujer Araña, dirigida por Chela de Ferrari y protagonizada por Rodrigo Sánchez Patiño y Paul Vega; y la cuota sanguinolenta del año con El Teniente de Inishmore bajo la dirección de Juan Carlos Fisher.

Aniversarios

Además, este año se registraron algunos aniversarios dignos de elogio a la perseverancia: diez años de la Asociación para la Investigación Teatral La Otra Orilla (LOT), con Carlos Cueva a la cabeza; y 50 años de labor actoral de Édgar Guillén. Yuyachkani, por su lado, ofreció El Último Ensayo y entregó con Editorial San Marcos un par de publicaciones ligadas a la visita del Odin Teatret a Lima: La Conquista de la Diferencia, de Eugenio Barba, y Piedras de Agua, de Julia Varley; fundador y actriz de la agrupación noruega, respectivamente.

Danza

Y en cuanto a danza se refiere, la escena local ofreció varias piezas enfocadas en el universo femenino. Así, Guillermo Castrillón presentó Box en el ICPNA, en torno al tema de la maternidad, con la intensa participación de Pachi Valle Riestra y Carola Robles, entre otras. Por su lado, Karin Elmore presentó Estrella Salvaje, en la que reflexionaba respecto del cuerpo femenino y el ámbito doméstico.

Por lo demás, la sala de la Alianza Francesa fue sin duda la que presentó algunos de los más interesantes montajes de danza y performance, y sobre sus tablas se pudo ver a la perturbadoramente oleosa bailarina coreana Sung-Im Her realizando sus movimientos imposibles cubierta únicamente de aceite de oliva en la pieza Quando l’uomo principale é una donna, de Jan Fabre; la Estrella Salvaje de Elmore, y la reflexión sobre la delgada línea que separa vida y muerte en Signos Vitales, de Terpsícore, con Lili Zeni. Danza Viva, a su vez, presentó Bendita Hoja, bajo la dirección de Claudia Odeh y con la participación de Morella Petrozzi.

Pendientes

El año que se va, por otro lado, deja la tarea siempre pendiente de la reconstrucción del siniestrado Teatro Municipal, ahora anunciada para el 2010. Y el año nuevo llegará, también, con otro entuerto irresuelto: el conflicto entre el Perú y la Universidad de Yale por la devolución de las piezas que Hiram Bingham se llevara del país. La espera continúa. (Maribel De Paz)

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La Iluminación de Katzuo Nakamatsu (Ed. San Marcos), alumbrado retorno de Augusto Higa; indispensable Las Palabras no Pueden Expresar lo que yo Experimenté Entonces (Álbum del Universo Bakterial), de Oswaldo Chanove; fantástico Los Espectros Nacionales (Ed. San Marcos), de José Güich; explorador Labranda (Hipocampo Editores) de Roger Santibáñez; y obras completas de José Watanabe (coedición de Editorial Pre-Textos y Ediciones El Virrey).

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