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Autor chino-peruano-norteamericano Siu Kam Wen reaparece con novela La Vida no es una Tómbola.

Letras Apátridas

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Siu Kam Wen bajo el sol dorado de las islas hawaianas. La Vida no es una Tómbola es un guiño a la canción que la actriz española Marisol (Pepa Flores) popularizó en el filme Tómbola.

Cuando publicó en 1985 el libro de cuentos El Tramo Final, el diario La Prensa reseñó: “Siu Kam Wen, quien no sabemos si en realidad existe, ya que está de moda inventar escritores orientales para encubrir autores conocidos…”.

Siu Kam Wen (Guangdong, China, 1951) aún vive. A los 9 años vino a Perú; en 1985 emigró a Hawaii. El triple exilio de Siu, anotó Willy Niño de Guzmán (CARETAS 1115).

Siu acaba de publicar La Vida no es una Tómbola (Ediciones Abajo el Puente), su novela más autobiográfica. Ahí se sigue a su alter ego Héctor, inmigrante chino que no se adapta del todo a la sociedad limeña durante el velasquismo, y es obligado por su padre bodeguero a dejar el colegio. Según Ricardo González Vigil, “estamos ante el fresco más amplio de la colonia china hasta ahora tejido por Siu (…) La complejidad intercultural de Siu la sintetiza un pasaje de su libro Viaje a Itaca: ¿Qué país debo considerar como mío? ¿China, donde nací? ¿O Perú, donde he pasado la mayor parte de mi vida? Ignoro qué soy, pero sé lo que no soy: no soy un chino 100%, y no soy un peruano 100%”.

Siu sugiere que ha encontrado su patria en la literatura: “Siempre preferí escribir como si mis contemporáneos fuesen Stendhal y Pushkin, o Maugham y Valera. Llámenme mojigato si quieren, pero prefiero el estilo lúcido y las técnicas llanas de aquéllos a las pirotecnias favorecidas por los escritores del Boom. Como le gusta decir a Mr. Bennet de Orgullo y Prejuicio: It will pass away soon enough”. Siu responde en esta entrevista desde Honolulu, Hawai.

–¿En qué idioma piensas?
–En una mezcolanza de lenguajes: lungtú (dialecto de mi aldea natal con el que me comunico con mi madre), castellano, cantonés e inglés. Prefiero el castellano cuando escribo ficción, e inglés en ensayos. El inglés es más versátil y preciso, pero el sonido y la cadencia del castellano son más hermosos.

–Sobre La Vida no es una Tómbola: ¿cómo te marcó Perú?
–Viví en Perú entre los 9 y 36 años, la parte más impresionable de mi infancia, adolescencia y juventud, y coinciden con la formación intelectual, síquica y emocional de un individuo. Antes de los 9, el recuerdo es vago; después de los 36, la memoria se calcifica. Tuve una vida traumática cuando viví en Lima, pero recuerdo ese periodo con nostalgia. Fue natural regresar a los años del velasquismo y a la tierra que me vio crecer, sufrir y amar.

–¿Serías escritor si te hubieras quedado en China?
–No. Me habría convertido en un campesino ignorante o en un ciudadano cualquiera. Si me hubiera quedado en Hong Kong, sería un frívolo que se interesa en el dinero, las mujeres y los autos. Recalar en Perú fue lo mejor que pudo haberme pasado.

–¿Estás al tanto de la literatura peruana?
–No estoy muy enterado. Los primeros años en EE.UU. seguí a Vargas Llosa, pero desde Elogio de la Madrastra perdí el interés. Soy de la opinión de que, si vas a escribir un mal libro, mejor no lo escribes.

–¿Sientes que tu obra debe ser mejor valorada?
–Me considero un autor insular, no sólo exiliado. Lo que escribo interesa a un sector limitado de lectores, no importa dónde viva. Es cuestión de temática. Desde que descubrí la modalidad de publicación on-demand, me importa un bledo si las grandes editoriales no quieren publicarme por escribir como un decimonónico. Las editoriales españolas, más o menos las responsables del Boom, perdieron su intrepidez empresarial a comienzo de los 80’s; reeditaron a Borges hasta el cansancio antes de lanzar a un autor desconocido con talento.

–¿Cuáles son tus próximos proyectos?
–Estoy escribiendo una novela basada en un crimen pasional ocurrido aquí, en Honolulú. Un compañero de trabajo es hermano de la víctima. Sin embargo, voy a trasladar la acción al Perú de los 60’s: no me siento compenetrado con la gente local, a pesar de haber pasado 20 años en estas islas. (José Tsang)

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