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Raúl Diez Canseco y Luciana de la Fuente Marido y Mujer

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Mientras Raúl Diez Canseco y Luciana de la Fuente, casados doblemente: en Miami y en Lima.


El tiene 62 años, ella, con 32, es tres décadas menor. Por ella, él renunció a la política y a lo que más quería: su familia. Durante los últimos cinco años Raúl y Luciana mantuvieron un romance controvertido, con rupturas públicas y reconciliaciones privadas, con viajes furtivos a las playas de Miami y los Alpes austriacos, que no estuvieron exentos del acoso de los paparazzi, y con un angustioso trámite de divorcio, de parte de él, que sin embargo no se dilató en los tribunales debido a un acuerdo previo de separación de bienes.

Lejos del bullicio y las críticas establecieron su residencia primero en Miami, donde nació su hijo Ignacio, hoy de cinco meses, y posteriormente en el 2007 en una casa que mandaron a construir en la urbanización La Pradera, en La Molina. Allí, el pasado 18 de octubre se celebró, finalmente, la ansiada boda civil.

Raúl tiene casa, esposa e hijo nuevos. Su corporación educativa, la Organización San Ignacio de Loyola, mascarón de proa de todos sus negocios, acaba de cumplir cuarenta años. Y, en el ámbito político, un sector de su viejo partido, Acción Popular, lo reclama de nuevo entre sus filas para una posible candidatura presidencial en el 2011.

La pareja ya se había casado civilmente el 31 de julio pasado en EE.UU. pero desde el sábado pasado se puede decir que son marido y mujer al amparo de las leyes peruanas.

Sí, Acepto

7:30 de la noche, jardín de la casa de los novios. Decoración en tonos blanco y fucsia y mesas para unos cien invitados. El catering y la organización del evento corrieron por cuenta de los alumnos de la Escuela de Chefs de la Universidad San Ignacio de Loyola.

Luciana, como una de esas novias que van camino al altar, lucía preciosa con un vestido strapless color perla, largo, vaporoso. Raúl, más bien, despertaba tiernas sonrisas, porque él y su pequeño hijo estaban ataviados exactamente igual: terno azul oscuro, camisa blanca y una boutonnière o adorno floral en la solapa.

Alrededor de las ocho de la noche el alcalde de La Molina, Luis Dibós, los declaró marido y mujer. Y seguidamente sonó la primera melodía de la noche: el Danubio Azul. Sí, Luciana y Raúl, cual novios tradicionales, lo bailaron rodeados de sus invitados en medio del tabladillo. Luego el volumen de la música aumentó varios decibeles y Joselito y su orquesta empezaron a tocar canciones de los Beatles, los Bee Gees y Abba, alternadas con un poco de cumbia y reggaeton.

Los novios no dejaron de bailar durante toda la noche. Sólo descansaron para cenar, cuando un protocolar RDC tomó el micrófono y pronunció unas palabras de agradecimiento primero a Luciana, y luego a la familia de la Fuente y a sus amigos por acompañarlo. Entre cotillón y arlequines la fiesta continuó hasta las tres de la madrugada. Los flamantes esposos partieron después a Miami.

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