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El cirujano plástico que ha conquistado el corazón de Mercedes Aráoz, la más popular y glamorosa del gabinete.

Jesús “Cucho” Ferreyros: El Novio de la Ministra

7 imágenes disponibles FOTOS 

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Doctor corazón. Su carrera como cirujano combina el trabajo estético y el apoyo a niños pobres con labio leporino.



El novio de Mercedes Aráoz, la ministra de Comercio Exterior y Turismo, parece ser un buen partido. Se llama Jesús Ferreyros. Es un angelote de 48 años y 1.87 m. de altura, excelente estado físico y envidiable melena. Entre sus hobbies están la equitación, suele participar en competencias internacionales de salto, y el surfing. Ha corrido olas prácticamente en los siete mares, hasta en Tahití.

En el plano social, es miembro del Club Ecuestre Huachipa, del Country Club Los Cóndores y del Lima Golf Club, en cuyo gimnasio se ejercita a diario. Y en el profesional, es cirujano plástico. La leyenda urbana dice que fue él quien le hizo la “occidentalización” de los ojos a Susana Higuchi y afinó la nariz a Keiko Fujimori, congresista de Alianza por el Futuro. El doctor, obviamente, evade el tema por secreto profesional. En todo caso, tiene consultorios en las clínicas San Felipe, El Golf y Hogar de María, donde diariamente realiza en promedio tres operaciones diarias entre rinoplastías, implantes de busto y liposucciones.

Su biografía también incluye el haber estado casado con una de las mujeres más bellas de Lima, la modelo Frieda Ximena Rivera-Schreiber, hija de la no menos famosa Frieda Holler, Miss Perú y autora del best seller ‘Ese dedo meñique’.

También remedia, como muestra de su sensibilidad social, casos de labio leporino en niños de bajos recursos económicos. “Mi hija Isabel, de 11 años, que participa con su abuela Frieda en un programa de ayuda social, suele llegar a mi consultorio con pacientes de los pueblos jóvenes”. De su quirófano salen niños con la sonrisa renovada, que han sido operados gratuitamente nada menos que por un doctor especializado en el Jackson Memorial Hospital, famoso mundialmente por tratar casos muy severos de este mal.

Por eso se ofreció a intervenir gratuitamente a un niño con dicha malformación durante la fiesta que por el Día Internacional de la Juventud se realizó en Palacio de Gobierno, sí, aquella en que la Ministra y el cirujano hicieron click al son del Grupo 5 (CARETAS 2049). Ese gesto, como se ha comentado, le partió el corazón a la ministra y la llevó a decidirse: ¡Éste es mi hombre!

Él está igual de templado y también piensa que ella es, como dice la canción, su motor y motivo. “He tenido la suerte de encontrar una mujer maravillosa como ella”, dice, “que además de linda, es inteligente y está comprometida con su trabajo y con el Perú”. Y abriendo más su intimidad, casi suspirando, agrega: “Es una mezcla de niña y mujer. Yo le he puesto de apodo ‘Maranguita’, porque es traviesa y criollamente divertida”.

Sobre La Cirugía

–Dicen que los cirujanos plásticos son como escultores.
–La cirugía es como una obra de arte en la que se deben cuidar todos los detalles. El doctor tiene que operar con seguridad y sin escatimar gastos, con el mejor equipo de médicos y usando la mejor anestesia del mundo. Si a alguien le parecen muy caras todas las medidas de seguridad que adopto, pues que se vaya a otro lugar.

–Pero si usted suele operar a los ricos y famosos, dudo que ellos le anden regateando.
–No creas. El otro día, por ejemplo, vino una señora regia con una cartera Gucci de por lo menos 2,500 dólares. Había llegado a Lima en un avión particular desde Aruba, donde había perdido mucho dinero en los casinos. A la hora de hablar de los implantes de mama, le ofrezco el implante tipo Gold, o sea el mejor, el más costoso. “Doctorcito, no le pido que me ponga el más barato, pero tampoco el más caro”, me respondió la paciente, “póngame el intermedio no más”. ¡Increíble!, ¡tan adinerada y pidiendo una rebaja en un asunto tan delicado!

–No todo es superficialidad en el tema de los implantes, ¿no?
–El mundo del cirujano también se relaciona con traumas muy complejos que, de ser solucionados, le pueden cambiar la vida a una persona. De hecho, mi máximo interés es la reconstrucción de mamas a mujeres que han sufrido amputación. Es dramático: cuando una mujer sin seno respira, la piel se le mete entre las costillas.

Este hombre es una fuente inagotable de sorpresas. Además de sus tareas en el consultorio, se dedica a los negocios, una habilidad que cultiva desde adolescente. Estando en el colegio San Antonio de Padua, a los trece años, contrató a cuatro señoras que confeccionaban pulseras que él luego vendía entre sus conocidos. Ya en la universidad Federico Villarreal, era uno de los proveedores de alfombras importadas para la tienda Hogar. Mientras estudiaba, alguna tía, que ya conocía de sus aptitudes empresariales, le preguntaba en son de broma: “¿Ya eres médico o sigues siendo un mercachifle?”. Para él no era ningún juego. Sus amigos recuerdan que, antes de casarse con Frieda Ximena, se había planteado la ambiciosa meta de reunir un millón de dólares.

Con esa versatilidad en el arte de vender, nos imaginamos cómo la ministra cayó rendida a sus pies. Ahora mismo maneja inversiones tan disímiles como las, hoy en boga, canchas de fulbito de grass sintético o la exportación de abrigos de fibra de alpaca para boutiques en Estados Unidos. “Tanta es mi facilidad para los negocios que ahora mismo podría venderte hasta una piedra”.

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