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Y también Perú. La labor de esta voluntaria embajadora del intercambio cultural y comercial entre estos dos países, recién empieza.

Ingrid Yrivarren:¡Que Viva México!

9 imágenes disponibles FOTOS 

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Hoy en día Ingrid está alejada de la televisión, pero no del periodismo. Pertenece al consejo directivo de editorial Contenido, que publica revistas como Contenido y Actual, en la que hace entrevistas de carátula.


Hace ocho años, una camaleónica Ingrid Irivarren, periodista, conductora de noticias, Miss Perú 1992 y modelo, se fue a vivir a México. Había firmado un contrato exclusivo con Televisa y trabajaría en la cobertura de las olimpiadas de Sidney 2000. Ese fue su primer acercamiento con aquel megaconsorcio de las comunicaciones. Luego mantendría una relación estable como conductora de distintos programas especiales. A eso se dedicó hasta el año pasado, cuando organizó en México el primer Viva Perú y entonces decidió que se involucraría al cien por ciento con proyectos que estrechen relaciones entre mexicanos y peruanos.

–Acabas de ofrecer también un Viva México en Lima, ¿ahora qué sigue Ingrid?
–El hecho de que el evento se haya acabado no significa que dejemos de promocionarnos como país y como destino turístico. A partir del próximo año me gustaría invitar a grupos de líderes de opinión peruanos a México. Por otra parte, del lado de México hay también mucho interés. Incluso me han propuesto llevar el Viva México a otras ciudades como Nueva York. Pero vamos a paso a paso, cada cosa en su momento.

–¿Qué ganas tú con todo esto?
–Lo hago por iniciativa propia, por voluntad. Nada de esto tiene fines de lucro. Es algo que le debo al Perú, es parte de mi gran amor al país que me vio nacer y, claro, a México, el país al cual pertenece ahora mi día a día.

En México Ingrid vive en un departamento de Polanco, un barrio residencial y al mismo tiempo comercial, algo así como San Isidro, digamos, cuyas paredes están decoradas con importantes piezas de arte. Tiene un Szyszlo, por ejemplo. En Lima, donde también conserva un departamento con vista al Golf de San Isidro, tiene además cuadros de Gerardo Chávez, Andrés Molina y Ramiro Llona. “El arte es una de mis principales motivaciones pues te permite liberar emociones en medio de la vorágine de la ciudad. El arte es como un refugio”, dice Ingrid, piscis, treinta y ocho años.

–¿Cómo así al empresario Carlos Slim le interesó mostrar en Lima, en el Museo de Arte Italiano, una de sus colecciones de arte?
– Carlos Slim es un amigo personal. Pero al margen de eso, él siente que tiene mucho compromiso con ell mundo. Dadas las cercanías, estuvo con nosotros en Viva Perú el año pasado, nos dio consejos y orientó en muchos temas. Es como el padrino de todo esto. Y con la visión que tiene está muy interesado en seguir aportando al intercambio de ambos países. Por eso ahora nos entrega piezas que no puedes verlas, incluso, ni en el Museo Soumaya de la Fundación Carlos Slim, porque se trata de piezas personales, como las de Dalí o Rodin, que pertenecen a su intimidad.

–Se dicen muchas cosas sobre Carlos Slim, es como una legenda viva.
–Sí, él es una leyenda, es un hombre con mucha genialidad. Me acuerdo que hace un par de años, cuando estábamos juntos en Machu Picchu viendo las ruinas con la guía, él dijo: “ahorita regreso”, y se sentó en una de las mágicas rocas que tenemos allí. Lo veíamos a lo lejos haciendo números y fórmulas. Y cuando regresó ya tenía un nuevo sistema para la telefonía celular. Es un cerebro que no deja de pensar nunca. Esté donde esté, siempre está procesando como una caja registradora. Entonces en broma le decía: “esa nueva fórmula se la debes a Machu Picchu”.

–¿Tu vida ahora ya está lejos del Perú?
–Mi vida hoy en día está en México, pero vengo seguido al Perú y con muchas ganas. Mi mamá, mi hermano y mis sobrinos están aquí. En México me he ganado un lugar, cosa que no es fácil, y tengo gente que es de mi corazón, que me quiere y aprecia y yo a ellos.

–¿Cómo es un día tuyo allá?
–Muy variado, soy una persona muy activa. Me gusta, por ejemplo, hacer deporte. Cuando tengo la oportunidad corro por lugares históricos, a lo mejor por el castillo Chapultepec. Me gusta correr disfrutando los paisajes que tiene Polanco. Solo que por vivir allá tengo un grave problema. A media cuadra de mi casa está lo que vendría a ser la quinta avenida de México, donde están todas las tiendas de marca: Gucchi, Chanel, todas, todas, todas están ahí. Es una tentación pasar por esa calle porque nunca sabes cómo regresas. Tengo cerca a restaurantes y museos y los mejores hoteles de México están a dos minutos de mi casa.

–En la ciudad de México hay como una ola de inseguridad. ¿La has sentido?
–Sí, me asaltaron con pistola en la calle. Fue un día que estaba sin guardaespaldas, en mi camioneta nuevecita, impecable, acababa de llegar de un viaje maravilloso que hice a China durante un mes. Entonces regresé a México y lo único que quería era seguir sintiéndome libre. Pero cuando estaba en un semáforo, a las once de la mañana, escuchando música a todo volumen, porque cuando estoy sin el chofer me siento como más liberada, de pronto me tiraron un balazo.

–¿Cómo fue eso? ¿Te pasó algo?
–Me querían robar el reloj. Estaba con la ventana cerrada y el asaltante puso la pistola para que yo la baje. Pero con la música a todo volumen, mirando al frente, ni lo veía. Así que lo desesperé al pobre hombre y entonces disparó el balazo. Se rompieron todos los vidrios pero la bala ni me tocó. Tampoco me llegaron a robar algo. Justo hace menos de un mes estuvimos allá en una marcha por la paz, porque ya había casos de inseguridad extremos.

–¿Has tomado alguna precaución desde ese incidente, Ingrid?
–Ya tengo una camioneta blindada y procuro no salir sin chofer. Pero hago muchas cosas y las voy a seguir haciendo porque no voy a dejar de ser yo por todo eso. Me gusta disfrutar de la ciudad, de su sabor y de su corazón. Por eso trato de caminar y no solo de subirme al auto para que el chofer me lleve y después el guardaespaldas me espere. Intento escapar de todo ello e irme al parque con mi perrita Mora, caminar hacia un restaurante o ponerme un buzo y salir a correr. Yo no soy de las que vive con miedos, yo camino sintiéndome segura.

–Y en el amor, ¿también te sientes segura?
–Creo que estoy en una etapa en la que voy a tener que tomar prontas decisiones después de dos años de mantener una relación. Siempre sacrifiqué de alguna manera la parte emocional por mi profesión. Pero ya no soy ninguna niña tampoco y sé que tengo que pensar si quiero tener familia, si me quiero casar. Claro que es algo que me da mucha ilusión y sí me gustaría formar una familia y casarme y crear mi propio nidito de amor, como se dice, pero todo tiene su momento.

–¿Nunca antes pensaste en casarte?
–Sí, claro que sí. Inclusive en dos oportunidades casi me caso.

–¿Con peruanos?
–No, eran mexicanos.

–¿Y qué pasó?
–Tenía anillo en mano y todo estaba listo, pero lo cancelé. Parecía Julia Roberts en la película ‘La novia fugitiva’. Lo cierto es que han quedado buenas relaciones con ellos. Hasta los anillos me dejaron, no quisieron aceptarlos de regreso.

–Sentiste que no estabas preparada.
–Exacto. Los novios con quienes iba a casarme estaban muy consolidados, entonces buscaban disfrutar del matrimonio, formar una familia, dar la vuelta al mundo cinco veces sin responsabilidades. Pero yo siempre sentí que tenía que hacer cosas productivas y no depender de nadie. A lo mejor hoy en día estaría felizmente casada y sin ningún tipo de preocupaciones, pero no estaría haciendo Viva México o Viva Perú. Hasta ahora las decisiones que he tomado han sido las correctas. Estoy donde quiero estar y con muchas motivaciones, como la de aportar al intercambio entre Perú y México.

–Para ese gran proyecto que tanto te motiva cuentas con el apoyo de los empresarios mexicanos más destacados.
–De lo que se trata es de contribuir a aumentar las inversiones que existen. México, si mal no lo recuerdo, es hoy en día el tercer inversionista más importante en el Perú, con más de ocho mil millones de dólares. Somos los dos grandes imperios que han existido en este lado del continente. La conquista española como que truncó este desarrollo. Pero pienso que aztecas e incas nunca llegaron a tener tanta cercanía como la tienen hoy en día.

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