lunes 22 de julio de 2019
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2034

03/Jul/2008
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre NarcotráficoVER
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre PersonajesVER
Acceso libre EntrevistasVER
Acceso libre EconomíaVER
Sólo para usuarios suscritos Economía
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Sólo para usuarios suscritos Olor a Tinta
Acceso libre Salud y BienestarVER
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Acceso libre Gustavo GorritiVER
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Nicholas Asheshov
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Todo el Mundo Corre, Caramba, ¡Yo Corro También!

Hay un versito de Antonio Machado, sabio recogedor de verdades pueblerinas, que bien podría aplicarse a estos días de amenazas de paros, de un relativo escepticismo sobre el curso que van tomando las cosas, sobre las dudas que atenazan al común acerca del curso de la economía doméstica. Y dice así: “¡Qué difícil es / cuando todo baja / no bajar también!”. Contagio colectivo que le llaman, al que somos tan proclives, por las pasadas experiencias políticas que nos hicieron pasar de la euforia del desarrollo al pesimismo de la dura realidad y la trapisonda tramposa de los políticos.

Estos días son paradójicos. La oposición cree que ha llegado la hora de tomarle cuentas al gobierno, vía un Congreso presidido por esas fuerzas disímiles, y pulsear el temperamento ciudadano mediante un paro que, a todas luces, no tiene motivos suficientes para la grita y la protesta, no obstante el malestar del grupo de trabajadores, sindicalistas con afán eleccionario, dirigentes de frentes regionales que todavía no logran pescar en abundancia en río revuelto, alentado por ellos mismos.

El Ejecutivo, entretanto, no para la máquina y ha lanzado un conjunto de leyes, aprovechando las facultades extraordinarias, que completan el vivo retrato de la contradicción existente entre políticos de oposición descolocados, que tienen poco que decir y menos alternativas viables, y una administración que quiere avanzar al ritmo que se lo permiten la bonanza económica y el favorable clima de tranquilidad que se observa en virtud de clases medias acrecidas en la capital y las provincias.

La política es siempre un campo de batalla y es comprensible que se crea es ya el momento de sentar plaza y descolocar al enemigo, pero parece claro que el procedimiento que sigue el gobierno –hacer contra viento y marea– marca la agenda diaria y deja en una prédica gaseosa a quienes no llegan a los sectores sociales que como los empleados públicos, los trabajadores de las PYMES y los pescadores se han visto súbitamente enmarcados en el ideal de una política inclusiva.

¿Hace el gobierno oídos sordos a los reclamos de algunos sectores populares y politizados?¿Es necesario o no el paro? Ni el clima, ni el ritmo ni las preocupaciones prioritarias de la población van por el descabellado camino de abortar todo lo actuado, cambiar de programa económico y seguir la conducta suicida de Evo Morales, obsecuente seguidor de otro desastre político llamado Hugo Chávez. Pregúntenles a los ciudadanos de Bolivia y Venezuela cómo les va bajo esa primaria férula seudosocialista. ¿Queremos para nuestro país esas mismas recetas altisonantes que llevan a esos países al descalabro económico y al aislamiento internacional? Cuando uno escucha a estos líderes del pesimismo y del anacronismo político, no queda sombra de duda que se necesita otro lenguaje, una modernización de las banderas sociales, una comprensión de que aun si se corrigiera el sistema tendrá en ellos rémora y facilismo.

 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista