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26/Jun/2008
 
 
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Después de veinte años, Gisela Valcárcel vuelve a brillar en la TV peruana. Pero ahora es una mujer con gran experiencia en los negocios y todo hace prever que no parará hasta ser, por lo menos, accionista de un canal.

Gisela Valcárcel: Renace Una Estrella

6 imágenes disponibles FOTOS 

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Gisela Valcárcel se lanza con todo en ‘Bailando por un sueño’: tuvo que crear su propia productora y luego comprar la franquicia a Televisa.


El primer recuerdo nítido que tengo de Gisela Valcárcel se remonta a una época en la que aún no era conductora de televisión, sino era bailarina/vedette de “Risas y salsa”. Ella llegaba al Teatro Municipal donde se estaba realizando una pomposa ceremonia del premio Circe (entregado por el Círculo de Cronistas de Espectáculos).

Llegó en un taxi, con algunas de sus compañeras, con un vestido lleno de bobos, un maquillaje recargadísimo y muchos bucles en el cabello (ya desde ese entonces teñido de rubio). Corría alborotada con sus zapatos taco 9, levantándose el vestido largo y gritando como una chiquilla que llegaba tarde al colegio.

Ni yo ni nadie podía imaginar en ese momento que al poco tiempo esa chica alocada se convertiría no sólo en la “Reina del mediodía”, sino en uno de los personajes más queridos de la televisión peruana.

La historia es ya conocida: se presentó al casting para un programa de mediodía que intentaría ser la copia del espacio argentino “Hola Susana” y se ganó el puesto por su espontaneidad, ya que en plena prueba ante cámaras se quitó los zapatos porque le dolían los pies y ya no aguantaba los tacos.

El Click

Después de más de veinte años, debo haberle hecho, por lo menos, cincuenta entrevistas y algo creo conocerla como para asegurar, sin temor a equivocarme, que hace unas semanas, cuando se lanzó a esa nueva aventura titulada “Bailando por un sueño”, estaba el doble de nerviosa que cuando colgó las plumas y lentejuelas para incursionar en la conducción con “Aló Gisela”.

Al fin y al cabo, en ese entonces no tenía nada que perder. Fue un 28 de octubre de 1987. Lo recuerdo perfectamente, como diría Tula Rodríguez, 12.30 del mediodía, Gisela salió al aire en vivo y en directo. Habló tal como hablaba fuera de cámaras, rapidísimo y agitada. Entrevistó a su hija Ethel y lloró de risa con ella, al extremo que, como si no tuviera una cámara al frente, se quitó las pestañas postizas y fue en ese momento que hizo click con el público peruano e inició el romance más largo de su vida.

“Aló Gisela” fue todo un fenómeno que duró diez años, el tiempo suficiente como para convertir a esa humilde chica de La Victoria en una triunfadora.

“En el programa compartí detalles de mi infancia, de mi vida en el barrio, de mis romances. Pienso que, de alguna manera, encarné el cuento de la Cenicienta y esta pudo ser una de las razones por la que “Aló Gisela” definió una etapa de la televisión peruana”, cuenta ella en su libro autobiográfico publicado hace tres años y titulado “Mi nombre es Gisela”.

Pero definitivamente, hace tiempo dejó de parecer la Cenicienta (y hasta resulta curioso que en el triángulo Tula-Carmona- Gisela, ella encarne más bien a la pituca del cuento) para convertirse en la imagen de la mujer triunfadora: empresaria exitosa, emprendedora, regia, en fin, una self-made woman que se hizo sola, desde abajo y que puede llegar a ser, nada más y nada menos que la dueña o accionista de un canal de televisión. ¿Les parece exagerado? Analicen lo que nos acaba de decir:

“Te voy contar algo que no le he contado a nadie: hace unos días tuve conversaciones con la gente de un canal. La pregunta que me hicieron me dejó con la boca abierta: ¿Te interesaría comprar acciones? Respondí simplemente: ahora no puedo, pero algún día lo haré. Yo sé que lo haré”.

El Gran Reto

El primer paso ya está dado. Para nadie es un secreto que “Bailando por un sueño”, es un espacio suyo, no de Panamericana, para el cual tuvo que crear su propia productora GV Producciones, la misma que compró la franquicia del espacio a Televisa. Vale decir se jugó el todo por el todo y ella lo sabía.

“Es un tremendo riesgo porque estamos hablando de precios que no se manejan en nuestro medio. Ningún canal ha podido hacerlo porque para hacer un programa hay que ajustarse a un presupuesto y yo no he respetado ningún presupuesto. Me lancé con todo y te voy a decir más, he comprado el formato, pero el convenio va aún más allá, este es el primer formato de muchos otros que vendrán”, asegura optimista.

El rating esta vez está de su lado. Ha logrado que “Bailando por un sueño” se ubique entre los primeros lugares del ranking de los sábados desde su primera edición con promedios de alrededor de 20 puntos y picos de hasta más de 41. Todo un logro, tomando en cuenta que Panamericana Televisión ya no es el canal de antena caliente de la época de “Aló Gisela” y recordando además que sus últimas experiencias en la pantalla chica fueron, bastante malas, por decir lo menos, y hasta tuvo que soportar el calificativo de “la seis puntos” cuando intentó volver al mediodía.

Esta era, en verdad, su última oportunidad. Si “Bailando por un sueño” no funcionaba, Gise debía olvidarse de la televisión. Pero ella es terca y ha demostrado, más de una vez, que no le teme a los retos.

“Es algo que tenía que hacer. Es el regalo que se merecía el público después de haber hecho un “Aló Gisela” hace tanto tiempo. Yo sé que esto es el comienzo de algo grande, de algo muy grande”, afirma como si repitiera un mantra, de esos que aprendió en sus viajes a la India o que lee en los libros de Deepak Chopra, su autor de cabecera. (Patricia Salinas O.)

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