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26/Jun/2008
 
 
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Crisis e Investigaciones

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¿Hay futuro para el periodismo en los periódicos tradicionales? En buena parte del mundo los periódicos están en crisis en tanto crece la necesidad de periodistas. En pleno desarrollo explosivo de la edad de la información, implosionan las redacciones de diarios crecientemente anoréxicos. Pero a la vez nunca como hoy hubo tanta necesidad de periodismo.

Hace pocos años hubiera sido difícil concebir la simultánea decadencia del diario junto con el crecimiento de la información. Ese parece ser ahora el caso en muchas naciones. Pero si resulta que buena parte de la información necesita, para lograr calidad, de su vehículo histórico: el periodista y la sala de redacción, ¿es posible el crecimiento del periodismo junto con la entropía del periódico? Si la referencia es al periódico impreso, creo que sí.

Del lado de los periódicos, sobre todo de los estadounidenses, las noticias son malas. El año pasado, según un reportaje del New York Times, los ingresos por publicidad –la principal fuente de ingresos– cayeron en 8% en la industria periodística. Este año ha habido hasta la fecha un declive del 12%, que puede llegar al 14% o 15%. La respuesta de los diarios en casi todos los casos es la de reducir personal periodístico. Como se trata de un proceso que tiene varios años ya, hay redacciones que son ahora apenas esqueletos funcionales de lo que fueron en sus años mejores. Y junto con la cantidad se fue el músculo y también la calidad.

Pero la crisis del modo tradicional de publicación ha resaltado con mayor fuerza cuán necesario es un periodismo de calidad y, sobre todo, el periodismo de investigación. Hay intentos importantes, pero hasta ahora embrionarios de buscar nuevos modelos. Hace tres días, el filántropo estadounidense Leonard Tow donó varios millones de dólares a las escuelas de maestría en periodismo de la universidad de Columbia y de la City University of New York, para entrenar a los periodistas en los nuevos vehículos y formas de publicación; y para investigar cómo los atribulados periódicos de hoy pueden adaptarse a la ciberpublicación.

Tow es un visionario de ochenta años que quiere evitar que el buen periodismo naufrague junto con el diario impreso y la empresa periodística tradicional. Paralelamente, un nuevo vehículo para el periodismo de investigación, los medios sin fines de lucro, se desarrollan, sobre todo en Estados Unidos. Al Center for Public Integrity (que creó el International Consortium for Investigative Journalism), le ha seguido ProPublica, la organización para periodismo de investigación auspiciada por una donación de 30 millones de dólares de los filántropos Herbert y Marion Sandler.

En Latinoamérica pareciera haber una dialéctica parecida. Mientras no faltan las malas noticias dentro de la industria periodística, el periodismo de investigación se desarrolla. Quizá no lo suficiente, pero crece y mejora. Y todavía lo hace dentro de medios tradicionales.

Hace pocos días nos reunimos en Nueva York los miembros del jurado del concurso anual de periodismo de investigación latinoamericano que conceden el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) y Transparency International Latinoamérica y el Caribe (TILAC), con el auspicio de Open Society Institute, para elegir las mejores investigaciones periodísticas llevadas a cabo en Latinoamérica el año pasado. Esta fue la séptima vez que el mismo jurado (Tina Rosenberg, del New York Times; Marcelo Beraba, de la Folha de Sao Paulo; Gerardo Reyes, del Nuevo Herald, de Miami; Michael Reid, de The Economist; y yo) nos reuníamos para evaluar los trabajos y determinar a los galardonados. Y aunque ha habido magníficos reportajes en años pasados, todos estuvimos de acuerdo con que nunca se presentaron tantos buenos trabajos como este año.

Aunque me inhibí, como correspondía hacerlo, de discutir o votar respecto de la investigación presentada por Américo Zambrano, de Caretas, puedo ahora decir que el haber sido distinguido con el primer premio en un año tan bueno y tan competitivo en cuanto a la calidad de los otros trabajos, subraya su enorme mérito.

A continuación, una breve reseña de algunos de los reportajes premiados en este concurso.

- “El hombre del presidente”; de Mabel Rehnfeldt; diario ABC Color, de Paraguay. Rehnfeldt es una periodista de gran productividad y de particular tenacidad. Su trabajo compartió el primer premio con Américo Zambrano. La investigación, sobre el enriquecimiento ilícito de Víctor Bernal, hombre de confianza del presidente Nicanor Duarte, puesto por éste al frente de la binacional Itaipú, es un modelo de pertinacia, tesón y versatilidad en métodos de investigación. Rehnfeldt investigó por tierra, por aire y por ciberespacio. En internet usó una variedad de herramientas, sitios y estrategias. El resultado fue una impresionante, contundente investigación.
- “Made in Bajo Flores”, de Alberto Recanatini, Argentina. Este trabajo fue reconocido con una mención especial, y fue uno de mis favoritos. Es un reportaje radial de bajo presupuesto, que utiliza con gran inteligencia las ventajas de un medio que algunos consideran poco apto para el periodismo de investigación. Recanatini demostró que están equivocados. La investigación versa sobre la explotación de inmigrantes ilegales y población vulnerable por empresarios mafiosos de maquilas textiles en Buenos Aires, que someten a un virtual secuestro a sus obreros, violando todas las normas laborales, eludiendo impuestos y robando energía en barrios pobres.

- “Os brasileiros que ainda vivem na ditadura”, de Carla Rocha, Dimmi Amora, Fábio Vasconcellos, Sérgio Ramalho, Pauo Motta y Angelina Nunes, del diario O Globo, de Río de Janeiro. Esta extraordinaria serie reveló y documentó la opresión del terror, la total ausencia de derechos bajo la que viven alrededor de un millón y medio de habitantes de las favelas que rodean Rio de Janeiro, entre traficantes de drogas, milicias locales y policías corruptos. El trabajo compartió el segundo premio.

- “Corrupción en Cartago” de Luis Murcia, diaro El País de Cali. El reportaje de Murcia, realizado bajo condiciones particularmente difíciles en el valle del Cauca, investigó la corrupción detectada en la gestión del alcalde Luis Castro Ocampo. Recibió también el segundo premio.

- “Ajuste de cuentas: financiamiento electoral”, de Lúcio Vaz, junto con un equipo de periodistas del Correio Braziliense, de Brasilia. Esta impresionante investigación comparó y cruzó los bancos de datos sobre el financiamiento de más de 20 mil candidatos en las elecciones de 2006 en Brasil. Permitió identificar a los donantes principales de todas las campañas, describir cómo sus candidatos ganadores fueron colocados en comisiones directamente relacionadas con la defensa de los intereses de los donantes; y, mediante la precisión del cruce de datos y el análisis, hacer un mapa de “los verdaderos dueños del poder en el Brasil”. Vaz, que el año pasado ganó el primer premio, obtuvo una mención honrosa por esta investigación.

Todas las otras menciones honrosas son investigaciones periodísticas de gran nivel. Estarán dentro de poco abiertas a la consulta electrónica en el portal de internet de IPYS. Recomiendo leerlas a todo periodista y a todo ciudadano interesado en saber cómo defender los derechos del común frente al poder. Todos ellos demuestran lo mucho que puede lograr el periodismo y el ciudadano en la lucha contra los abusos y la corrupción. Y anuncian, además, que frente a la decadencia de periódicos, hay un florecimiento de periodistas.

 


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