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12/Jun/2008
 
 
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Este 18 de junio el ganador del Grammy Latino 2005, con simpático gorro que cubre su célebre pelada, presenta ‘Desde adentro’, su noveno álbum.

Gian Marco Zignago: Para Quitarse El Sombrero

5 imágenes disponibles FOTOS 

2031-GIANMARCO-01

‘Desde adentro’ fue grabado y mezclado en las ciudades de Los Ángeles, México DF y Lima.

Me hace escuchar ‘Todavía’. Es una canción inédita que aparecerá dentro de su nuevo álbum ‘Desde adentro’. Felizmente encontré unos kleenex cerca, porque su voz, la letra y la pasión que le pone a cada acorde de guitarra, me hicieron llorar. “Todavía quedan restos de felicidad”, dice su canción, y ahora que me reencuentro con Gian Marco, veo en él a ese mismo niño grande que cantaba en el Canta Rana, de Barranco, o en el Cuadra 6, humilde y romántico, dulce, de ojos tristones y maneras tiernas.

–Todavía quedan restos de felicidad. ¿Por qué todavía?
–Se la escribí a mi esposa, hay partes dedicadas a ella y estrofas que hablan más que nada de mí. Todavía quedan restos de felicidad porque siempre quiero ir al rescate de eso profundo y bello que algún día sentimos…

–¿Cómo aquellas canciones de la Nueva Trova que cantabas en Barranco?
–Es cierto, yo empecé cantando canciones con contenidos metafóricos, algunas mías. Pero luego le di una concesión a esta carrera y esa concesión se llamó Domitila, fue el pago por mi derecho de piso.

–Luego experimentaste otras cosas…
–Televisión, programa para niños, ‘Campaneando’, y también seguí grabando discos. Todo esto me hizo un personaje versátil, y funcionó. Pero uno empieza a crecer y al hacer un recuento de mi vida me encuentro hoy en día con este álbum que recoge canciones que he escrito para otra gente…

–Pero ahora cantadas por ti, ¿por qué nos las cantaste antes?
–Esa es la cuota de desprendimiento que todos los autores tenemos. Si Gloria Estefan me dice que va a cantar una canción mía porque le encanta, y va a sonar en todo el mundo, al final digo: mientras mi canción llegue a más personas, mejor será.

–Sin embargo, este disco no parece ser necesariamente un producto para que suene masivamente en la radio…
–Es un disco minimalista: batería, bajo, guitarra, piano. Hay canciones que canto acompañado solamente por una guitarra.

–¿Y cómo así lo concebiste?
–Recordé cuando estaba sentado en la barra del Canta Rana, cantando sin micrófono, y me pregunté a mí mismo: ¿Dónde quedó esa gran parte de ti?, ¿dónde la dejaste?, ¿dónde se fue? Si eso eres tú.

–No, Gian Marco, tú puedes ser muchos a la vez pero siempre sigues siendo tú.
–Gracias a Dios nunca tuve que adoptar una pose.

–Te veo como cerrando un círculo en tu vida, para abrir otro…
–Ni siquiera cantaré este disco en conciertos grandes. Me presentaré en teatros, con menos público y menos parafernalia. Sí, pues, este álbum no es radial, no está concebido para estar sonando en la radio. Creo que mi carrera se dividirá en dos etapas: antes y después de ‘Desde adentro’.

–¿Qué pasará después de este disco, hacia dónde irás?
–Apunto a ser productor. Ahora estoy trabajando con Diego Torres en su nuevo álbum y con Noel, uno de los chicos de Sin Bandera, que ahora se lanza como solista. Apunto a seguir escribiendo y a producir; seguiré cantando, seguro, pero llegará un momento en que quiera ver todo esto desde el otro lado, es decir, produciendo desde las salas de estudio, sin viajar tanto, sin estar fuera de casa…

–Si quieres ser productor y además compones es porque sientes la música como una estructura plástica, que tiene forma, que se materializa. Y el arte está allí, en esas formas que se encarnan en la música…
–Eres un tallador de sentimientos, trabajas con emociones. Me acuerdo cuando cantaba en Barranco, la parte que más le gustaba a la gente era aquella en la que yo estaba solo con mi guitarra. Allí te das cuenta lo cruda y desnuda que puede ser la música, cuando sólo depende de una guitarra y de una voz. Entonces cuando cantaba me daba cuenta que podía hacer llorar o reír a alguien, que podía hacer pensar o hacer tomar una decisión a alguien, que podía moldear sentimientos…

–¿Pasa, no? que uno está retriste y se sube al carro y pone una canción…
La que más te jode (ríe).

–¿Eres sumamente romántico, no?
–Sí, soy apasionado, intenso y me encanta.

–¿Es una gran herramienta esa pasión, no?
–La vida misma es la herramienta.

–¿Qué sientes cuando te percatas de que hay quienes hasta ahora sólo te conocen por Campaneando, o más recientemente por los globitos del comercial de Claro?
–Mucha gente cree que si me ve en vivo se va a aburrir, porque en la radio solamente han sonado mis baladas. Y es que hay gente que aún piensa que yo solamente tengo ‘Domitila’ y ‘Canción de Amor’. Eso lo he sabido aceptar, no me he vuelto loco por eso. Pero hay gente que no sabe que tengo nueve discos. Y cuando gané el Grammy, o ese otro premio que es Premio a la Música en España, tan importante como el Grammy, estábamos siendo homenajeados esa noche Miguel Ríos, Gilberto Gil y yo como la revelación latina en España. Entonces cuando veo mis discos de oro, de platino y escucho mi nuevo disco me digo qué bacán, aunque no todos estén enterados. Ha sido bien bonito, pero ahora tengo ganas ya de descansar un poco de todo eso.

–¿Te consideras una persona estable emocionalmente?
–Ahora sí, antes no. Antes era una pluma en un huracán.

–¿Cómo se manifestaba ese huracán?
–En canciones, en amores, en mi forma de ser, de reírme, de mirar, de manejar, de dormir. Antes era un orate desamarrado.

–Pero tú tienes nada más que 38 años, ¿qué significa antes?
–Yo tengo un duendecito de 78 años. Y hasta hoy me acompaña ese niño que paseaba a su perro, mi adoración, un cocker color caramelo, hermoso, que paseaba por el parque, y tenía seis años y cuando le preguntaban cómo se llamaba, respondía: “Paquito Sitano”. Hace poco publiqué un escrito sobre mi niñez y una foto en la que aparezco con ese perro en el parque, y me vi allí y me dije: “¡Uau, ese era yo, y ese también soy yo ahora”. Paquito, me enamoré de ese paquito.

–¿Y dices que a la vez eres ese duende de 78 años…?
–Sí, un duende sabio, que también me acompaña.

–¿Qué pasó para que este duende apareciera, cuándo dejaste de manejar tan rápido y de ser un orate desamarrado?
–Me enfermé, estuve dos semanas en la clínica, me sobrevino una insuficiencia renal y me encontraron pólipos en la vesícula que me hicieron bajar dieciocho kilos de peso (CARETAS 1954). Eso fue hace dos años, no la pasé bien; por el contrario, la pasé muy mal, pero me recuperé, y ahora me miro al espejo y pienso: No hay pasado ni futuro, sólo vale este momento. (Josefina Barrón)

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