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05/Jun/2008
 
 
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Preocupados sin duda por el cargamontón –en el que me incluyo– que se le hizo a Aprodeh y a Francisco Soberón, su cabeza más visible, por haber dirigido una espontánea, y no solicitada, carta a la Unión Europea pidiendo que se borre al MRTA de la lista de entidades terroristas, la CIDH, Corte Interamericana de Derechos Humanos, siempre tan gentil, solícita y propicia para esos casos, se ha dirigido al gobierno para que les proporcione garantías sobre supuestas amenazas recibidas, en base a haber sido calificada dicha solicitud, imprudentemente a todas luces y por nadie menos que el propio Presidente de la República, como traición a la patria. Ya, todo está bien, en alguna forma esos magistrados tienen que ganarse sus jugosos sueldos, pero yo, simple mortal, todavía no he oído una respuesta a una igualmente simple pregunta: ¿Qué necesidad, qué precisión, qué apuro, tenía Aprodeh para enviar esa solicitud tan echada y generosa a favor de quienes asesinaron a tantos en el Perú? ¿Cuál era su urgencia?



La semana que pasó fue una semana en verdad infausta: Primero, la muerte de Álvaro Rojas Samanez, gran amigo y hombre digno, con el que compartiera aquí en CARETAS muchas amigables jornadas de trabajo. Su talento lo dedicó luego a estudiar la política peruana, los partidos y sus hombres, y ha dejado como huella algunos libros útiles para enrumbarlos, los que espero sean tomados en cuenta para construir un futuro mejor. Será el mejor homenaje que se le haga. Alguna cátedra, de esas que le encanta asistir a Alan García debería llevar su nombre. Luego, la desaparición de Edmundo de los Ríos, el controvertido y controversial escritor que también trabajó en esta casa cuando yo era su Editor/Jefe de Redacción, poniendo su talento y también su temperamento en muchas notas, algunas de las cuales vez nos llevaron a unas buenas y enajenadas controversias. Él era un narrador de talento, que se desperdiciaba a sí mismo. Su desaparición casi no deja huella, salvo sus libros que lo sobreviven. Y finalmente la muerte de un solitario, Alejandro Romualdo Valle, conocido por muchos como Xano, como se apodaba en sus magníficos dibujos, plenos de humor y sátira, o simplemente Romualdo. Poeta notable, él fue un solitario, como ya lo dije, pese a la gran cantidad de amigos y seguidores que tuvo en la vida, de los que se alejó para vivir en soledad absoluta, que fue como murió. En la mitad de la década del 50, Romualdo era cabeza de poetas y su verbo, a veces iracundo, lo hizo trenzarse con rivales ocasionales, de esos que nunca les falta a los poetas de talento como era él. Lo volví a ver años después, luego de su viaje y estadía en la China de Mao, de donde regresó más temperamental que nunca, y más solitario, quizá desilusionado. Luego se sumió en la nada. Pero felizmente nos queda su poesía. También se fue mi amigo Germán, compañero de mi adolescencia, con quien compartimos risas y discrepancias. Adiós Germán, se te extrañará.


El eventual y si se quiere discutido éxito de la Cumbre ALC-UE parece haberle hecho perder la perspectiva al Presidente de la República, que sigue insistiendo en meterse en esa camisa de once varas –y hasta más quizá– que significaría la realización de unas Olimpiadas en el Perú en el 2020. ¿Es que no bastaron las dificultades que tuvieron que pasar los limeños, que en esos días vivieron prácticamente entre rejas? La organización de unas Olimpiadas supera nuestras fuerzas. Un poco de sensatez es lo que habría que reclamar tal vez.


Una feliz y justiciera decisión del presidente de la región Lambayeque, Yehude Simón, ha sido la de premiar a 30 trabajadores de diversas entidades estatales por la eficiente labor desarrollada en sus cargos. Es hora que los trabajadores estatales reciban el reconocimiento que se merecen algunos de ellos. No es necesario pedir la cárcel para el resto.


Somos un país atrasado, que en estos momentos está haciendo exitosos esfuerzos por salir adelante. Nuestro vecino Chile sin embargo vive obsesionado con nosotros, al punto que hay allí quienes envidian bienes materiales que nos vienen del pasado, de nuestra historia y nuestra cultura, que dicen suyos. Nada menos que la ministra de Agricultura de Chile, Marigen Hornkohl, ha insensatamente difundido, a ver si algún intonso se lo cree, que el 99% de las papas del mundo se origina en Chile. Nada menos que la papa –esa a la que el presidente García hizo un encendido elogio durante la Cumbre ALC-UE–, que hasta los chinos saben que es originaria del Perú.¿Las papas fritas también serán chilenas? ¿Y que tal si esa buena señora lee algunos libros de historia de esos que se llevaron de la Biblioteca Nacional?

 


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