domingo 18 de noviembre de 2018
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2022

10/Abr/2008
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre SeguridadVER
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre PolicialesVER
Acceso libre EntrevistasVER
Acceso libre Opinión VER
Sólo para usuarios suscritos Economía
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre Salud y BienestarVER
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Sólo para usuarios suscritos Nicholas Asheshov
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Seguridad Policía que se ocultó en la comisaría de Andahuaylas oyó cruel arenga de Antauro Humala.

‘Matamos a Cuatro Perros’ (VER)

5 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

2022-antauro-1-c.jpg

‘Esto es de los perros del Estado, su armamento’, celebró Antauro, cuando los policías fueron asesinados.

“¡Hemos matado a cuatro perros del Estado!”, clamó Antauro Humala al interior de la comisaría de Andahuaylas que había tomado por asalto, el domingo 2 de enero del 2005. A las cinco de la mañana, un pelotón etnocacerista emboscó a una patrulla del Escuadrón Verde y asesinó a balazos a cuatro policías. Para Antauro la tragedia fue motivo de orgullo. Creía estar solo entre los suyos pero no imaginó que un policía lo escuchaba.

Escondido en una suerte de pequeño ático de la comisaría en el segundo piso del local, llamado el ‘palomar’, se guarecía el suboficial PNP Aníbal Gómez Ligarda. El efectivo permaneció allí oculto desde el sábado 1 de enero, cuando los etnocaceristas, al mando del mayor del Ejército en retiro, tomaron la comisaría de Andahuaylas.

“A las 3.45 a.m., los humalistas entraron a la comisaría. Buscaron el sitio donde descansábamos, nos golpearon y tomaron nuestras armas. De pronto estalló una bomba lacrimógena y aproveché para escapar. Corrí al segundo piso y me escondí en el palomar. Era un espacio pequeño, pero yo era flaco y entré”, recuerda Gómez Ligarda.

Allí se escondió tres días: en silencio, sin probar bocado, saciando su sed con gotas de lluvia. Desde esa situación extrema afirma haber observado y oído lo que Antauro y sus huestes planificaron. “Ellos se embriagaron con el licor adulterado que habíamos incautado durante la Navidad. Se tomaron todo y también se comieron los panetones bamba”.

Gómez declaró a CARETAS haber escuchado conversaciones telefónicas entre Antauro y Ollanta. “Andaba continuamente hablando por celular. Imagino que todo lo que recibía de su hermano lo plasmaba a sus seguidores, pues a cada momento decía: ‘el comandante ha dicho tal situación’”.

El testigo añade detalles del festejo por el asesinato de los cuatro policías en el Puente Colonial. “Cuando los asesinos trajeron los armamentos de los caídos, Antauro gritó: ‘Esto es de los perros del Estado, su armamento’. Los demás etnocaceristas que lo escuchaban hicieron vivas”, dijo Gómez.

Antauro se rindió ante el director de la Policía, general PNP Félix Murazzo, la noche del lunes 3 y Gómez emergió del ‘palomar’. Su testimonio puede ser determinante en el juicio por el Andahuaylazo que se sigue en el penal de Lurigancho. Gómez sigue laborando en la misma comisaría. “Aquí hay muchos simpatizantes de Humala”, advierte.

Aunque muy pocas personas aceptan hablar públicamente sobre la asonada, en privado reclaman por la “injusticia” que se comete contra el Humala procesado. En los establecimientos comerciales de Andahuaylas no es extraño encontrar almanaques y fotos de Antauro. La indignación popular se acrecienta porque, explican los pobladores, la Policía apresó a varios jóvenes inocentes que se involucraron con los etnocaceristas “por la euforia del momento”. Una vecina reconoció: “De una u otra forma, casi todos les prestamos ayuda a los humalistas”. Los 173 coprocesados llevan recluidos tres años sin sentencia (ver recuadro).

¿Ha cambiado Andahuaylas desde la asonada? Si bien el comercio parece más fluido que a inicios del 2005, el descontento del campesinado es todavía evidente. Es ahí donde ganan terreno los seguidores de Humala. “La arroba de papa cuesta tres soles, casi la mitad de su precio anterior, así no podemos continuar”, se queja Braulio Lazo Rojas, presidente del Frente de Defensa Regional Apurímac (FEDRA), movimiento ligado al etnocacerismo, y quien estuviera preso durante 45 días a consecuencia de los desmanes cometidos en la huelga campesina de julio pasado. El abogado que consiguió su libertad es Edmundo Inga Garay, el mismo que hasta hace poco defendió a Antauro Humala. Lazo adelantó a CARETAS que se baraja un nuevo paro en Andahuaylas.

“Antes del paro del 2007, ocho tractores vinieron a Andahuaylas. El mismo Alan García con Jorge del Castillo los trajeron. Al siguiente día desaparecieron. Se los llevaron. Desde esa fecha (los campesinos) creen que el mismo Estado es un mentiroso, ese es el problema”, sostiene Lazo, parado en medio del puente donde cayeron los cuatro policías del Escuadrón Verde.

Félix Quispe, uno de sus subalternos en FEDRA, es más radical: “Estamos seis (muertos) a uno. Nos están ganando por cinco los tombos. Que haya otro paro y vamos a poner el empate”, amenaza. Quispe admite ser “seguidor” de Antauro Humala y no se muerde la lengua: “(El gobierno) es un pendejo. Que haya otro paro y a la comisión de alto nivel que venga los voy a eliminar, así me vaya a la cana de frente. Eso es lo que merecen”.

Fuentes policiales en Andahuaylas confirman la proximidad del paro, aunque afirman que se trabaja para disuadirlo. Algunos pobladores no piensan así y parecen dispuestos a embarcarse en una guerra contra el Estado. Tal y como hace tres años. (Roberto More).

 


anterior

enviar

imprimir

siguiente

Ver más en Seguridad
‘Matamos a Cuatro Perros’ (VER)
Circo en la Prisión

Búsqueda | Mensaje | Revista