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Gases del Oficio

2021-malmenor-1-c.jpg
Dennis Angulo tiene algo perturbador en la mirada. No sorprende tratándose de alguien caracterizado por una afiebrada visión poética, casi infecciosa, del día a día. En virtud de esa calentura vital su vida y obra discurren al interior de los linderos de la leyenda urbana, universo paralelo al de peleles como usted y yo, que hacemos gárgaras, usamos pijama y vamos al baño con mansa regularidad.

Si estoy sentado ahora frente a un ser mitológico en una mesa de Sanguches Mostros de la avenida de la Marina, es porque el amigo de un amigo me transmitió el mensaje: Dennis Angulo quiere hablar. Él, que ni siquiera orina, quiere hablar.

Es como si los océanos quisieran secarse, o el desierto convertirse en puré. Si pudiera disuadirlo, lo intentaría. Lo cogería de las solapas y dirigiéndome a él bajo la urgencia de la tercera persona lo sacudiría diciéndole ¡Angulo, reconsidere! ¡Conserve su pureza!

Pero eso es solo mi imaginación alucinada, irrogándose bravatas de las que soy prudentemente incapaz. Al instante en que mi pulgar se atreviera a aproximarse al espacio personal de Angulo, su cráneo iría ya por el segundo impacto sobre mi tabique nasal. Tal como hiciera en 1986 con el último periodista que quiso entrevistarlo. Un desafortunado colega de TeleGuía que nunca pudo volver a respirar sin producir un irritante silbido nasal mezcla de moco y viento en contra.

Angulo, entre sorbos de mayonesa que opacan aún más su quedo hablar, hace un reclamo que solo un hombre hecho y derecho se atreve a hacer sin arrugar fundillo.

Pide ser querido.

Harto de penar en los extramuros del reconocimiento, encurtido en el agrio sabor del anonimato, el ex maldito que otrora nadie invitaría a un bautizo ha reparado en que nunca podrá dejar de ser lo que es: una persona humana, para decirlo en palabras del comunicador Ricardo Belmont. Por esto abandonó su autoexilio casmeño, creyendo ver en una reciente antología de entrevistas a periodistas la oportunidad de presentarse debidamente en sociedad. Porque Angulo, el poeta, dice ser ahora periodista.

En un sentido cabal del término, Angulo nunca fue nada. La comunidad poética local lo desprecia. Algo similar, en términos más toscos, está a punto de generar entre los periodistas. Su desesperación por figurar lo llevó a una idea asaz descabellada, fundir el verso con la noticia en lo que ha dado en llamar Notipoema. Creyó que un manojo de estos bastarían para ser incluido en una antología, que sin encono personal de por medio, lo ha ignorado con justa razón. En un sentido cabal del término, la nada no existe.

Vayamos a la obra. Víctima del apresuramiento que inevitablemente imponen las ansias de figuración, Angulo se embarca en los Notipoemas desde el impresionismo. En ese sentido era previsible que alguien que no pisa la capital hacía años quedara impresionado por novelerías. Como la confluencia de obras en vías públicas de cara a las cumbres. Así como la polémica en torno a los emos, colectividad urbana que él ha interpretado como opción afín a sus simultáneas ganas de existir socialmente sin por ello dejar de amenazar el tablero con el pie. Angulo, flamante periodista, ahora dice también ser emo.

Este riesgoso desvarío, (Angulo debiera intuir que su tiempo de búsqueda ya pasó), se refleja en la densa atmósfera emo que asfixia a su primer Notipoema hasta la incomprensión:

MEMO

El emo, extremo, dióle con un remo.
Blasfemo supremo, blandía un crisantemo.
Ojo al memo: ¡Reflexionemos!
Normal.

Más pedestre, típico de la pluma maniquea y alérgica al matiz que ya conocemos, es el Notipoema donde da cuenta de la lucha constitucional de un congresista por renunciar a su curul (Presumo que se trata de Javier Valle Riestra). La noticia es susceptible de darse en una línea. Se ignora por qué Angulo reincide en el tedioso tono épico:

TRIBUNA AL TRIBUNO

Tribuno, quieres retiro
Tribuno, ¡tienes derecho!
A reposar sobre el lecho
Como lo haría el vampiro,
Ya sin sed de vil negocio
O como aquel que, dado el trecho,
Ve la bendición del ocio,
ya que todo es papiro:
Ya lo ha visto, ya lo ha hecho.

Así suene ruin y atroz,
El congreso es para reses
Eso no lo cambia Dios
Alzan la voz, se comen las eses
Mientras de otros, las más veces,
no se oye ni la tos
Oh Tribuno, ¡qué albañal!
(no llevaría a mi hermana)
Es normal, es natural,
que se te agoten las ganas
de soportar tozudeces

Tribuno, quieres retiro
Tribuno, ¡tienes derecho!
A reposar sobre el lecho
Cosechando el buen provecho digno de toda siembra.
Olvídate de la envida, no más pesar en el pecho,
que dedicarte a la lidia
de robusta y dulce hembra
perdida por la lascivia
de aquel sabio y viejo arrecho.

Poeta al fin y al cabo, Angulo acaso ofenda menos al lenguaje cuando habla de amor. El siguiente Notipoema es a todas luces un suceso de desamor personal. Pero a pesar del esfuerzo, solo a él incumbe:

CIFRAS OFICIALES

10% de PBI
8 millones de celulares
3% de inflación
(¿Cómo es que te perdí?)

100 mil más tendrán trabajo
15 millones de inversión
3 millones a destajo
(Un pozo en mi corazón)

Paren que aquí me bajo
No me importa el porvenir,
o que me digan hortelano

Solo provoca decir
(lo demás parece vano, me da igual, me llega al anno) 1

¡REGRESA, DORITA, CARAJO!

Cerrando esta híbrida obra nos topamos con un Notipoema que no queda claro si es evidencia de una minusvalía espiritual o inadvertida paradoja verbal. Posiblemente se trate de ambas:


LOS POBRES Y LAS CUMBRES

¡Escóndanlos!
Cien ilustres visitantes
No tienen por qué soportar
El acoso mendicante de
una trágica y constante
letanía vehicular

¡Camúflenlos!
Señores Apec, señores cumbre
Pongan también el hombro
Denle duro al Malbec,
Acurrúquense en la cama
–véanlo como un ballet–
Cierren cortina, eviten lumbre,
para que se haga costumbre
No salir por la mañana.
Una idea propongo:
room service en tina.
Así se ahorran asombro
si tras una ventana
les quieren pedir propina

¡Reubíquenlos!
Pirañita, yo te estimo
Malabarista, ¡fuerza varón!
Viejita linda, toma tu pan.
(el próximo es con jamón)
Pero cambien de destino,
Una mejor ubicación,
Sin aristas, más bacán
Quien sabe –cumbre invita–
Solo mientras dure la cita
¿Un campamento en Conchán?

Angulo, a regañadientes, aceptó someterse a breve cuestionario ping pong sobre sus pares.

Mónica Cabrejos: Somos sólo amigos. Wilder Orbegoso: Somos sólo amigos. Frida Holler: Somos sólo amigos. Jimmy Chinchay: Somos sólo amigos. Sonaly Tuesta: Somos sólo amigos. El Angelito del 11: Somos sólo amigos2.

A lo largo de la conversación Angulo no parpadeó ni una vez. Lo perturbador de su mirada, semioculta bajo cerquillo emo, responde a la dilatación extrema de las pupilas, tal como en casos de consumo de estupefacientes y/o isquemia cerebral. Ayuda profesional no le haría daño.

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1 En italiano en el original.
2 Luego caí en cuenta que en anacrónica beatlemanía, Angulo hacía una referencia a la escena en que Paul Mc Cartney responde en una conferencia de prensa de Help! (1965). Touché.

 


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