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Corrupción Ex asesor y hombre de confianza del presidente de la Corte Superior de Lima ligado a los Sánchez Paredes.

El ‘Compadre Blas’

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Octubre del 2007. César Vega Vega visita un módulo de justicia de Villa María del Triunfo, seguido de cerca por su ex asesor Carlos Blas.

Un documento hasta ahora desconocido podría complicar la situación de César Vega Vega, actual presidente de la Corte Superior de Lima. Dicho magistrado es investigado por el Órgano de Control de la Magistratura (OCMA) bajo la sospecha de que habría ejercido presiones para favorecer a la familia Sánchez Paredes en una serie de litigios que mantiene con la minera canadiense Sulliden Shauindo.

Aclaración de Carlos Blas Ávila – CARETAS Edición 2369, 15 de enero, 2014

La principal acusación en su contra, interpuesta por Sulliden, indica que cuatro días después de que asumiera el cargo, el 1º de octubre del 2007, Vega Vega realizó cambios inexplicables en el 55º Juzgado Civil de Lima, en el que se ventila un proceso entre los Sánchez Paredes y la compañía canadiense por el control de 26 concesiones mineras de oro y 41 terrenos en La Libertad.

En efecto, tal como lo documentó CARETAS 2007, el presidente de la Corte Superior de Lima removió –en menos de un mes– a tres magistrados que habían fallado en contra de los Sánchez Paredes. Fuentes judiciales aseguraron que los magistrados recibieron presiones de Vega Vega para favorecer al clan trujillano, pero se resistieron y fueron retirados del puesto. Ninguno de ellos quiso confirmar o desmentir dicha información.

Vega Vega, ligado al APRA, sostuvo que la ley orgánica del Poder Judicial lo faculta a realizar tales cambios y negó conocer a los Sánchez Paredes. Cuando esta revista le informó que más de un testigo había visto a Alfredo Sánchez Miranda, hijo de Orlando Sánchez Paredes, en las misas de conmemoración por la muerte de su madre, que se celebran cada año en la Iglesia de La Salle, en Breña, el presidente de la Corte Superior respondió: “¿Voy a impedir que alguien vaya, voy a pedir certificado de conducta a cada asistente, a las 1,200 personas que van les diré si se apellidan tal cosa, si tienen sentencia? No pues”. Quizá pudo solicitarle esa información a su ex asesor y hombre de confianza, Carlos Blas Ávila.

Ocurre que Alfredo Sánchez Miranda es, nada menos, el padrino de bautismo de una de las hijas de Blas Ávila. Así aparece registrado en la constancia del Arzobispado de Lima Nº 204661. El bautizo, según el documento obtenido por CARETAS se realizó el 25 de noviembre del 2006 en la parroquia Nuestra Señora del Pilar. El nombre del padrino Alfredo Sánchez Miranda consta también en el libro de bautismo Nº 52, a fojas 247, número 494, cuya copia se encuentra en ese mismo recinto religioso.

Blas Ávila, de 34 años, trabaja con Vega Vega al menos desde el 2003. Fue su secretario de confianza cuando aquel era vocal supremo provisional y, cuando Vega Vega llegó a la Corte Superior, lo nombró “asesor jurídico de la presidencia”. Renunció a fines del año pasado, cuando Sulliden interpuso queja contra Vega Vega y la OCMA inició las pesquisas del caso.

“No tengo por qué saber la vida personal de las personas que trabajan conmigo. Cada uno responde por sus propios actos. Él jamás me comunicó de ningún vínculo con esa familia”, respondió el presidente de la Corte Superior. Todo intento por entrevistar a Blas Ávila fue infructuoso.

Ahora la OCMA se dispone a interrogar al ex asesor de Vega Vega y no necesariamente para preguntarle sobre pilas bautismales, sino por un peculiar incidente ocurrido el 12 de julio del 2005. Entonces, la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema, a la que pertenecía Vega Vega, recibió la apelación a una sentencia que beneficiaba a Orlando Sánchez Paredes en contra de Jacques Trottier, gerente de Sulliden. Los abogados de la minera canadiense pidieron la separación de Vega Vega y, para constatar que se había dado trámite a esa su solicitud, revisaron el expediente del caso. Lo que descubrieron fue un proyecto de resolución que –a pesar de que las audiencias no habían culminado– resolvía declarar infundada la apelación de Trotier beneficiando al hermano de Perciles Sánchez. El documento lleva la firma de Carlos Blas, según el informe de la OCMA Nº 387-2005

¿Son estos extraños sucesos a los que se refería el Presidente cuando denunció la existencia de jueces y fiscales coludidos con el narcotráfico? AGP y Vega Vega, por cierto, fueron en el pasado socios en un bufete de abogados, pero ahora la relación amical parece finiquitada. Vega Vega culpa del distanciamiento a “chismes malintencionados” de allegados presidenciales. Pero el jefe de Estado parece contar con información mucho más seria que murmullos sin sustento. (Américo Zambrano)

 


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