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Internacional Elecciones Primarias: ¡Vamos Obama! ¡Vente Hillary! El Súper Martes de EE.UU. al cierre.

¿Para Quién? El Súper Parto (VER)

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Hillary Clinton se impuso en Massachusetts, Estado feudo del clan Kennedy, el cual se jugó por Obama. Nueva York, California y Arkansas también fueron suyos.

EL martes “súper duper” pasó como un vendaval que dejó a los estadounidenses republicanos cada vez más cerca de tener un candidato para las próximas presidenciales. John McCain aclaró su diferencia con sus escoltas Mitt Romney y Mike Huckabee.

Pero el frente demócrata continúa enfrascado en la carrera que ha convertido las elecciones primarias del 2008 en las más electrizantes de las que se tenga memoria. Barack Obama triunfó en trece estados. Hillary Clinton ganó en ocho pero entre ellos destacan los bastiones claves de California y Nueva York. Al cierre de edición Nuevo México continuaba en disputa. El miércoles temprano Clinton se alzaba con 845 delegados y Obama con 765. El sistema determina que cualquiera necesitará 2,025 delegados para hacerse con la nominación. La puja continuará, al menos, hasta bien entrado marzo.

La profundización de la competencia ha hecho posible que se traten temas virtualmente inexistentes en la agenda proselitista de unos pocos meses atrás. La relación con América Latina comenzó a aflorar más en la medida que se acercaban las Primarias de los estados determinantemente poblados por inmigrantes.

Algún acercamiento al ajo tuvo el Perú debido a la aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC) por parte del Capitolio. Clinton y Obama son senadores y ambos votaron a favor del acuerdo, aunque el segundo lo hizo muy explícitamente una vez aprobadas las enmiendas.

En el debate del pasado 22 de enero el precandidato John Edwards, que se retiró pocos días después, les enrostró a ambos su respaldo al TLC con el Perú. Para Edwards el TLC reproduce el modelo del Nafta y afectará el empleo de su natal y textil Carolina del Sur.

Clinton no comentó la crítica. Obama, en cambio, coincidió en oponerse al modelo de comercio exterior de George W. Bush pero defendió el TLC con nuestro país:

“La única cosa en la que quiero discrepar con John es en toda esta noción de Perú. El TLC del Perú tenía acuerdos laborales y ambientales. Perú es una economía del tamaño de New Hampshire. Más del 90% de bienes procedentes de Perú ya entraban a Estados Unidos en la forma de varios acuerdos de libre comercio”.

¿No me ayudes compadre? ¿Le salió la cachita porque Clinton ganó las simbólicas primarias de New Hampshire luego del sorprendente triunfo de Obama en los caucus de Iowa?

A riesgo de caer en un inútil acceso de piconería sobre “toda esta noción del Perú”, habría que gritar desde aquí que no, que la economía peruana tampoco es del tamaño de New Hampshire. De hecho, con US$ 107 mil millones de PBI en el 2007 es más del doble que la del de aquel Estado de menos de millón y medio de habitantes que recibe la mayoría de sus ingresos gracias al turismo.

UN DIA ANTES DE LA MARATÓN de primarias se vivió una suerte de súper lunes en el resto del mundo. Unos cinco millones de colombianos salieron a repudiar a las guerrillas de las FARC por la proliferación de la práctica del secuestro.

La espectacular convocatoria no llegó a los niveles de las movilizaciones a favor de la paz de 1997, cuando las calles recibieron a diez millones. Pero la particularidad sin precedentes de este movimiento civil, nacido orgánicamente por Internet, es que se diseminó a 130 ciudades en todo el mundo.

Lima tuvo a sus residentes colombianos que marcharon al Congreso donde los recibió su presidente Luis Gonzales Posada. En los últimos días, el ‘cabezón’ venía posicionándose como una insistente voz en contra de las FARC.

En la puerta de Palacio de Gobierno fueron recibidos por el mandatario Alan García. Hasta él se acercó el embajador Álvaro Paiva y los manifestantes ingresaron al patio de la Casa de Pizarro. García respondió a los cánticos por la paz y entonó el himno nacional colombiano. Ese país fue el que le otorgó asilo político cuando salió del Perú tras el autogolpe de abril de 1992.

Viniendo de un presidente del barrio, el gesto cargaba un significado extra. La movilización mundial se convirtió también en un rechazo de facto contra las gestiones del presidente venezolano Hugo Chávez para reconocer el estatus de beligerancia de los guerrilleros. A las marchas, por ejemplo, no se sumaron Rafael Correa, Evo Morales, “Lula” da Silva ni Néstor Kirchner. Michelle Bachelet se excusó de asistir por compromisos oficiales. Es más, solo una alta autoridad más acompañó la protesta: Esperanza Aguirre, que preside la comunidad de Madrid. Y solo otro presidente, Tony Saca de El Salvador, condenó a las FARC en el marco de las protestas.

A García la ocasión le significó una nueva oportunidad de delimitar su cancha regional. Chávez siguió más torpemente que nunca en sus trece y declaró que Venezuela “también limita con las FARC”.

No sería extraño que, a raíz de los hechos del lunes 4, Simón Gorila vuelva a increparle a García su supuesta cercanía con “el imperialismo”, como lo ha hecho tan insistentemente con el colombiano Álvaro Uribe en las últimas semanas. Lo interesante es que el calendario electoral determina que en el Imperio las voces no canten la misma canción.

AUNQUE JOHN MCCAIN es el menos “duro” en términos republicanos, todas las vertientes del partido oficialista consideran a Chávez una amenaza y han justificado el TLC con el Perú en los vínculos que los gringos deben reforzar con sus pocos aliados en la región.

Obama, en cambio, es quien ha hecho la apuesta más alta. En uno de los debates previos aseguró que de ser presidente rompería el hielo para sentarse a conversar con Chávez y Fidel Castro. Ha considerado la política exterior de Bush para América Latina excesivamente “basada en la antipatía hacia Hugo Chávez”. En varias ocasiones se ha referido a la decreciente influencia estadounidense. A Andrés Oppenheimer le dijo que “hemos visto una incapacidad de encontrar oportunidades constructivas con países que a lo mejor están inclinados hacia la izquierda, pero que están tratando de hacer lo correcto por su gente. Esa es una diferencia fundamental que pienso será reflejada en una presidencia de Obama”. Aunque reconoció que no conoce la región alabó el trabajo de Michelle Bachelet.

Clinton le ha reprochado su “novatada” en términos de relaciones internacionales. Más recientemente, el sábado 2 de febrero, ambos fueron entrevistados por la cadena latina Univisión. Los dos prometieron una reforma para flexibilizar las condiciones de la migración.

Obama propuso una nueva Alianza por el Progreso, un término que también fue rescatado hace poco por AGP, e insistió en que “estar contra Castro y Chávez no es una política para América Latina. Debemos hablar sobre el comercio, de abrir más las relaciones, el intercambio de estudiantes y educación”.

Su contrincante se diferenció y sobre el venezolano advirtió que “no tolerará actos de agresión o ningún esfuerzo para causar dificultades internamente a su vecinos”.

El senador por Illinois defendió su récord legislativo. “Cuando la gente se familiariza con ese expediente”, dijo, “ven que nadie en esta carrera ha estado levantándose constantemente a nombre de la comunidad latina más que yo”.

Muchos, sin embargo, no se impresionaron y optaron por el discurso más concreto de quien ya conoce el vecindario. El voto hispano favoreció mayoritariamente a Clinton durante el súper martes.

 


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