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A pesar de todo.

Britney Spears: Sigue Reinando

10 imágenes disponibles FOTOS 

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La estrella vuelve
En la última edición de los MTV Video Music Awards cantó nueva canción Gimme More sin muchas ganas y poca producción.

De heroína adolescente a objetivo de diversas asociaciones de protección al menor, Britney Spears parece resumir en sus escasos 25 años todo el ciclo vital de la estrella mediática tal como la conocemos: niña precoz, musa de high school, éxito de ventas, juerguera impenitente, desequilibrada de cuidado, madre irresponsable y conductora letal.

En épocas en que el cantante empieza a ser reemplazado por el DJ y las divas del chicle globo se atreven a usufructuar las maneras del punk para mantener el interés de los medios, una inestable Spears le grita al mundo en su último disco “Gimme more”.

Había una vez un ratón y el ratón tenía un club. En el club solo entraban los niños de probado talento y grandes aspiraciones. Cuando Britney cumplió ocho años su madre la llevó a una audición para ser admitida en el club pero no la quisieron porque era muy pequeña. Sin embargo y visto su enorme potencial, los encargados la sacaron de su modesto pueblo en Louisiana y la enviaron a las mejores escuelas de interpretación en Nueva York. Tres durísimos años después, cuando tenía 11, Britney fue finalmente admitida. Una vez allí comenzó a trabajar junto a otros compañeritos como Cristina Aguilera o Justin Timberlake y todos crecieron sanos y fuertes. Pasados unos años los tres compañeritos, Britney a la cabeza, se convirtieron en megaestrellas, íconos juveniles, sex symbols. Éxito tras éxito Britney fue cimentando su imagen de “princesa del pop” y ni sus reclamos de virginidad ni sus ingenuotas opiniones sobre la política de su país consiguieron bajarla nunca del podio sino todo lo contrario, como era de esperarse. La madre de Britney, que finalmente vio recompensados todos sus esfuerzos, se dedicó al merchandising y a los negocios editoriales (su próximo libro tratará de “cómo sobrevivir a la crianza de una hija superestrella”). Ahora los productores sonreían y los contadores hacían caja. La vida era maravillosa como en una película de Mickey Mouse.

La princesa guerrera

En los últimos tiempos Britney se ha peleado con casi todos y con casi todo. Una somera lista de sus hazañas incluiría: irse de juerga a Las Vegas y casarse con un amigo de la infancia (y divorciarse 55 horas más tarde); chapar con Madonna en los MTV Music Awards 2003; casarse con un bailarín y aspirante a rapero de medio pelo, tener dos hijos y grabar un reality llamado Chaotic (esto incluye, entre otras perlas, ser vista suplicando por sexo, ingiriendo grandes cantidades de pizza fría y eructando como el amigo borracho de Homero Simpson); irse de fiesta con Paris Hilton (para muchos, Satanás hecho Barbie); ser fotografiada stone y sin calzón; verse envuelta en múltiples accidentes de tránsito (chocó, huyó y la pescaron); estar pasada de vueltas, raparse la blonda cabellera y quedar como el tío Lucas; agarrar a paraguazos a un camarógrafo; chancarle el pie con el carro a un fotógrafo; caérsele el hijo de los brazos, conducir con el otro hijo en brazos y sin cinturón de seguridad y perder la custodia de ambos hijos en favor del padre. ¿Quieren más? En el primer video de su nuevo disco, Blackout, una rubia y modocita Britney contempla cómo una morena y voluptuosa Britney se ejercita en la barra de striptease dejando al descubierto sus pechos (busquen la versión uncensured). La canción se llama “Dame más” y la letra dice: “Simplemente no me puedo controlar / ¿Ellos quieren más? / Pues voy a darles más”.

¿De donde viene todo esto? Hay teóricos que señalan que la cultura pop ha muerto. De ser cierto, Spears sería algo así como el eslabón perdido entre la estrella pop y el producto afterpop: un elemento desarraigado de su lugar de origen (digamos, el s. XX, la música escuchada en discos, el espectador como admirador) y arrojado a un público cuya forma de consumo ha superado hace tiempo la velocidad de la luz y que tiene en Internet y las nuevas tecnologías de comunicación las herramientas para reemplazar la relación otrora vertical estrella-fan, por la más horizontal víctima-verdugo.

Poco queda pues de la adolescente que en 1999, y apelando al estereotipo más canónico de la Lolita virginal, debutó en el número uno del Billboard con un primer álbum del que vendería 25 millones de copias. “Mi soledad me está matando”, cantaba Britney en ese entonces. Tal vez alguien debió haber prestado más atención a las letras. Tal vez simplemente es el destino de todos lo que han pasado por esa picadora de carne que es el show business de vinculación infantil.

Hace poco una Congregación Cristiana de Kentuky ha empezado a pedir a sus feligreses que recen por Britney y que le envíen cartas de apoyo y amistad. En Youtube el segundo vídeo más visto de Spears sigue siendo uno en el que se le ve evidentemente fuera de sí y preguntándose (preguntándonos): “¿soy fea?”. Ojalá las cartas le lleguen pronto. (Escribe: Gabriela Wiener)

Britney Paso a Paso


1981 Nació el 2 de diciembre en Kentwood, Louisiana.

1991 A los 11 años hizo su primera aparición en El Show de Mickey.

1999 Presentó su primer álbum bajo el título Baby One More Time.

2002 Debuta en el cine con la película Crossroads (Amigas por Siempre).

2003 Recibe su estrella en el Paseo de la Fama en Hollywood.

2004 En enero se casa en Las Vegas con Jason Allen Alexander, para luego de 55 horas anular la boda. Ese mismo año, en diciembre, se casa con Kevin Federline.

2005 Nace su primer hijo, Sean Preston.

2006 Un año más tarde, en septiembre, nace su segundo hijo, Jayden James.

2007 Se interna en el centro de rehabilitación Promises para iniciar un tratamiento por desintoxicación.

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