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Lugar Común

Viendo y sufriendo el monto de los arbitrios de limpieza y jardines en Miraflores (y se me ocurre que lo mismo sucede en otros municipios), me pregunto: ¿Quién y cómo se fijan? Quizá la municipalidad distrital me pueda dar la respuesta. Sucede que, como son muy altos los arbitrios que deberían pagar los inquilinos, éstos se abstienen de hacerlo y finalmente los pagos recaen en los propietarios, lo que considero un abuso, porque el propietario no tiene capacidad de embargar por falta de pago de los mismos. La municipalidad, sí.



Mi padre, que era un esforzado ingeniero civil, dedicó muchos años a ejercer para el Estado un cargo que ahora no sé si existe, el de Administrador de Aguas, en diferentes valles de la costa peruana en los que disponía el turno de riego de los agricultores, o regantes, recibiendo alguna vez –fue en Piura, en donde el agua era oro líquido– amenazas de muerte por ordenar el corte del riego a algún terrateniente. Ahora, en el 2007, con el tremendo problema que existe en el país, ¿el oficio o cargo subsiste? ¿Alguien administra el agua de regadío, o se deja al libre albedrío?


Más que sospechoso el apoyo periodístico que en los últimos tiempos presta (¿o debo decir vende?) el pasquín La Razón al gobierno. Ya se demostró que el ministerio de Vivienda, por no decir el ministro, le pagaba por informaciones publicadas, todas deleznables sin duda. La cosa sigue. ¿Quién paga ahora? Porque gratis no hace nada el diario que desde su escritorio dirigía Montesinos. Titular del 24 de abril: ¡Seguro Médico Familiar por S/. 30! (¿El ministerio de Salud?) (¿Es que acaso existe ministro de Salud?).Otros titulares obsequiosos: ¡Préstamo a jubilados! ¡Se viene mano dura contra los narcos! (¿Los dictará Montesinos, como hacía con Wolfenson?)


¿Será verdad eso de que la firma del TLC está cerca? ¿O será algo de lo mismo mencionado en el párrafo anterior?


El caso de la congresista Canchaya es probablemente único en el mundo, y no recuerdo que haya dado respuesta a la pregunta que le hizo la congresista (iba a decir colega, pero hubiese sido un despropósito) Martha Hildebrandt acerca de cuánto del sueldo que el Congreso le pagaba se quedaba en manos de, llamémosla así, la patronal. Expulsarla del Parlamento sería una pena benigna.


Alguna vez me he referido a los blogs, que inundan eso que llaman hoy en día la blogósfera. Hay algunos que son una simple tontería, en la que no vale perder el tiempo, porque es el ejercicio de la banalidad y el aburrimiento. Pero hay otros verdaderamente entretenidos, como el de Santiago Roncagliolo, verdaderamente ingenioso, como es él en persona. Seguramente hacer su blog le sirve de entrenamiento para alguna novela que anda premeditando. Leyéndolo uno se entera de que ganar un premio, como el Alfaguara, resulta una cosa por demás trabajosa, que no le deja tiempo libre para otras cosas que le gustaría hacer. ¡Dios le conserve la salud! Y el ingenio.


Desde que casi me da un soponcio escuchando al poeta Antonio Gamoneda en un discurso lento, aburrido y larguísimo en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, me cayó gordo. Pero tuvo razón cuando al recibir el Premio Cervantes, que le fue entregado en propias manos por el Rey Juan Carlos, dijo “¿Quién soy yo al lado de César Vallejo?”. Nadie, sin duda.


Me ha dado una profunda pena la defunción del poeta José Watanabe, a quien jamás se me hubiese ocurrido, cuando lo conocí en Madrid hace algo más de un año, en la Residencia de Estudiantes en la que ofreció un recital, que pudiese estar incubando la muerte dentro suyo: ¡se le veía tan vital y sano! En España, como comenté oportunamente, su libro “La Piedra Alada” permaneció por casi tres meses en el primer lugar de lectoría de poesía que publica El Cultural del diario El Mundo. Casi silenciosamente se hizo un prominente lugar en la admiración de aquellos que leen poesía, que no siendo muchos tampoco son pocos. Su poesía, que llegaba impregnada de sus ancestros orientales, era una bella flor que uno deshojaba con especial cuidado, porque estaba hecha de suaves pétalos que uno debía descifrar. Los últimos años han sido aciagos para la poesía peruana: Javier Sologuren, Washington Delgado, Francisco Bendezú, Pablo Guevara, Jorge Eduardo Eielson...y ahora Watanabe. Habrá que sentarse a esperar el tranvía.


Reitero mi admiración por Bogotá, que ha sido considerada por la UNESCO ¡Capital Mundial del Libro!


El día en que los chilenos devuelvan los libros que saquearon de la Biblioteca Nacional habrán dado un gran paso en nuestras relaciones. Eso lo defiende incluso, con gran valor y honestidad, el historiador chileno Alfredo Jocelyn-Holt.

 


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