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03/May/2007
 
 
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Los cuestionamientos a su vocación maternal. Mientras los rumores sobre el mal que padece –leucemia– parecen confirmarse.

Angelina Jolie: Madre por Cuarta Vez

3 imágenes disponibles FOTOS 

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Con Zahara y Maddox. Ahora Angelina ha pedido oficialmente en una corte de Los Angeles que su nuevo hijo vietnamita, Pax Thien Jolie, lleve el apellido de Brad.

Angelina Jolie es una ONG con labios bonitos. También es una ONG que camina, adopta niños vietnamitas, hace las veces de embajadora de la ONU y lucha contra la pobreza en África. Como la misionera posmoderna que es ha querido probar que no está de gira promocional cuando se llena los zapatos de tierra en el fin del mundo y arriesga el pH de su cutis bajo el sol del desierto, sino que lo suyo es auténtica y constante preocupación por los problemas globales humanitarios.

Angelina no es una samaritana cualquiera; es, según la revista Time, uno de los cien personajes más influyentes de Estados Unidos y, por encima de todo, es, créalo o no, miembro del Consejo de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos. Esto quiere decir que se codea, debate y analiza la situación internacional con personajes como Henry Kissinger o Condoleezza Rice. Adicionalmente Angelina tiene tatuajes. A saber: un tigre de 30 cm. de alto en la parte baja de la espalda, escrituras camboyanas en el omóplato izquierdo, la frase en latín “Quod me nutrit me destruit” en el bajo vientre, un dragón chino en el brazo izquierdo (y una frase de Tennessee Williams en la cara interna del mismo brazo), un kanji japonés en el hombro, símbolos tribales indios en la baja espalda y una palabra en árabe que significa “nivel de riqueza” en la cadera. Tenía otros, pero se los hizo borrar.

Particularmente los dos con el nombre de su entonces marido, el cáustico Billy Bob Thornton: uno en el hombro izquierdo, junto al dragón chino, y otro en el labio vaginal derecho. Respecto a este último, trascendió que su único comentario fue: “Borrar el nombre de Billy de allá abajo ha sido más doloroso que la separación”.

Angelina no es como esas estrellas de Hollywood que cargan con niños del Tercer Mundo para evitar perder la línea durante el embarazo. Esta hermana de la caridad es también madre biológica y sigue regia. ¿Qué la animó? Pues al parecer la ilusión de crear una raza superior: el producto de su unión con la otra cabeza de lista en el ranking de los más guapos de la tierra, género masculino, el único hombre que todas llevaron alguna vez pegado en el trapper keeper: Brad Pitt, arrebatado a la cándida Jennifer Aniston, quien pasó de ser la mujer más afortunada de Hollywood a la más piña: perdió al hijo que esperaba y Angelina le robó al padre.

La dupla que forma Angelina con Pitt, más conocida como Brangelina, comparte la misma vocación de salvadores oficiales del universo conocido. Y lo mejor de todo es que la pareja –que se conociera entre balas y platos rotos durante la filmación de Sr. y Sra. Smith– no solo asiste a galas benéficas, recorre como activistas medio mundo y da conferencias en defensa de los derechos de los pobres, sino que lleva su altruismo hasta el seno de su propio hogar: a los adoptados Maddox (Camboya), Zahara (Etiopía), se sumó hace muy poco el pequeño vietnamita Pham Quang Sang, a quien su nueva mami rápidamente le ha cambiado el nombre por el de Pax Thien, Cielo Pacífico, o mejor dicho Pax Thien Jolie-Pitt, que es el apellido que los aún novios imponen a sus criaturas. Pero como no hay cielo sin nubes ni estrella de Hollywood sin familia disfuncional, la discordia parece haber llegado al clan Brangelino.

Y es que, aparentemente, tanta adopción habría distorsionado los sentimientos maternales de Angelina y se rumorea que Brad ha tenido que ocuparse solo de Shiloh, única hija biológica de la pareja –y según los medios “el bebé más esperado después de Jesucristo”—pues la actriz no le presta la debida atención y no quiere ni siquiera tenerla en brazos. Angelina ha declarado que sus otros hijos, en tanto son niños desfavorecidos, la necesitan más. El papá estaría con el corazón roto de ver a su pequeña tan abandonada.

Si piensan que exagera Pitt al preocuparse, sólo tienen que pensar en Michael Jackson zamaqueando a su hijo por la ventana o escuchar al energúmeno Alec Baldwin gritarle telefónicamente “pequeña cerda descerebrada” a la hija que tuvo con Kim Basinger, para darse cuenta de que en Hollywood la sangre no siempre es más espesa que el agua. ¿Quién ha dicho que es fácil ser hijo (adoptivo o no) de una estrella? Ni siquiera para Angelina. De Jon Voight heredó esos carnosos labios que jamás podrá legar a sus hijos adoptados, pero aunque se les vio juntos y reconciliándose en una escena de Lara Croft. Tomb Rider, en realidad el Midnight Cowboy y Angelina (Jolie Voight) ya no se pueden ver ni en el cine. “Es una desequilibrada mental”, ha dicho Voight. “No creo que las relaciones familiares las imponga la sangre. No hablo con mi padre y aunque no le guardo rencor no me interesa que tenga ninguna relación conmigo ni con mis hijos”, ha dicho por su parte la actriz que ganara un Oscar en 1999 por hacer de, ¡oh coincidencia!, desequilibrada mental, en la película Inocencia interrumpida, con Winona Rider. Para Angelina nada es para siempre, ni un tatuaje, ni un amor, ni siquiera un padre. Aunque un hijo es un hijo, salvo que te pase lo que a Mia Farrow, pionera en la moda de las adopciones hollywoodenses con nueve niños multiculturales, una de las cuales vivió un romance con su padre adoptivo y por consiguiente ex de Mia, Woody Allen. ¡Imaginen lo que será ser la hija adoptiva de Brad Pitt!

Rencillas familiares aparte, está claro que con una trayectoria que incluye una prehistoria punk y salvaje –drogas, sexo y autolesiones con navaja incluidos– un pasado de estrella oscarizada, un presente entregado al activismo y a la corrección política y un futuro que compite con el de Madonna en cuanto a madres “Benneton”—, para Angelina la vieja lucha por dejar de ser un sex symbol (este año además Jessica Alba le ha arrebatado el cetro de la mujer más deseada del mundo), ha dejado paso a la lucha por quitarse la odiosa chapa de “Madre Teresa de Hollywood”. Este es un mundo lleno de gente pobre, ha dicho. “¿No es lógico que quiera ayudarlos? ¿No hay nadie que piense como yo?”. Mientras, como cada día de su vida, se extiende un nuevo rumor. Esta vez con una misteriosa enfermedad que estaría a punto de matarla, Angelina trata de convencernos de que su último hijo no es su última extravagancia.

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