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Cine Martin Scorsese, nunca premiado a Mejor Director, ¿será opacado nuevamente por Clint Eastwood y “Cartas de Iwo Jima”?

Oscar 2007: La Templanza y la Furia

7 imágenes disponibles FOTOS 

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Si Eastwood no hubiera ganado varios Oscar, “Cartas de Iwo Jima” arrasaría con todo. Cito a un personaje de Los Imperdonables: “Los reconocimientos no tienen nada que ver con esto”.

Probablemente las disposiciones de las fotografías de estas páginas no se ajustan al veredicto de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas en la entrega de los Oscar, este 25 de febrero. Pero para el juego periodístico sí es válido. (Por amor de Dios, cómo poner al mercachifle mexicano González Iñárritu al lado de Scorsese y Eastwood).

Y también para los miedos del maestro Scorsese. Según su colega Wolfgang Petersen, el director de fotografía de “Los Infiltrados”, Michael Ballhaus, le habría comentado que Marty ya ni se atreve a ir a la ceremonia si Eastwood vuelve a estar allí. Sucedió hace dos años: el italoamericano nacido en Nueva York, 1942, puso tanto de él en “El Aviador” que esperaba que los miembros de la Academia pusieran lo mismo por él. Al final los aplausos diplomáticos de Marty sonaron: el discípulo de Leone y Don Siegel, el héroe del spaghetti western que como realizador amplió sus emociones a la agonía y el sentimentalismo (en la acepción más noble de la palabra), alcanzaba, con la serenidad del mejor disparador del oeste, los premios a Mejor Película y Director con “Million Dollar Baby”.

Los miedos del creador de “Taxi Driver” tienen fundamento. Con “Los Infiltrados” regresó el Scorsese exuberante y catártico, aunque se trate de una variante visitada de “Buenos Muchachos”. “Cartas de Iwo Jima”, en cambio, aun contando cosas importantes, retrotrae al Eastwood que de actor pasó a coger las riendas de la cámara, y aprendió sobre la marcha las sutilezas del oficio: un verdadero cronista norteamericano de los márgenes y las oportunidades perdidas que desgrana su sabiduría sin subrayar nada. Hoy, ante tanto engaño posmoderno, ¿quién tomará la posta de “Honkytonk Man”, “Los Puentes de Madison” o “Medianoche en el Jardín Del Bien y el Mal”?

Así muchos prefieran la excelsa y grave retórica de “Río Místico” o “Million Dollar Baby”, “Cartas de Iwo Jima” se interna en la cosmovisión japonesa durante la II Guerra Mundial, y la mirada libre de prejuicios responde a alguien que no deja de aprender. Estas palabras de Eastwood sólo despiertan admiración: “Estoy en un momento de mi vida en el que podría abandonar todo y dedicarme al golf, pero cada película que hago me enseña algo, y por eso es que sigo haciéndolas. Al filmar estas dos películas sobre Iwo Jima, aprendí sobre la guerra y sobre los personajes, y, a los 76 años, aprendí mucho sobre mí”. Y esa templanza no puede ser opacada ni por el más turbulento travelling de la etnia irlandesa y policial de “Los Infiltrados”.

Lo que carece de fundamento son las decisiones de la Academia. Sucedió el año pasado con la filosofía barata de “Crash” cuando derrotó a la emotiva y homoerótica “Secretos de la Montaña” en Mejor Película. Sólo una máquina del futuro dirá lo que ocurrirá este domingo. Se descarta “Little Miss Sunshine”, el comodín independiente. Las similitudes entre “Crash” y “Babel” agrupan puntos a favor y en contra para la última: difícil que el humor de Hollywood se decida por un premio fotocopia. Varios Oscar en su haber opacan a Eastwood, aunque los bonos de “Cartas de Iwo Jima” suben si por compensación el premio a Mejor Director recae en Scorsese. Entonces queda el as de “La Reina”, un enigma por resolver: gira alrededor de la reina Elizabeth II en los días posteriores a la muerte de la princesa Diana, y el anzuelo académico de “basado en la vida real” cobra sustancia porque tras el lente está un director colosal, Stephen Frears.

Miedos Peligrosos

Hace mal Scorsese en obsesionarse con el Oscar. Católico en permanente exorcismo, debería estar más allá del exhibicionismo de los premios. Su sitial en el cine contemporáneo es indiscutible, y si lo reconocen ahora, sólo habrá más insumo para la comidilla periodística: que el Oscar distingue según los lobbys, que reacciona a ritmo de tortuga (la estatuilla honorífica suena más a: “Huy, no lo premiamos cuando debimos”, que a un reconocimiento sincero). Porque si bien con “Los Infiltrados” Scorsese aspiró su segunda juventud, basta ver “Calles Peligrosas”, “Después de Hora” o “El Rey de la Comedia”, sus filmes de los 70’s y 80’s, para probar que su mayor aporte data de allí. A saber:

–Abolido el Código Hays de censura de la industria, la pantalla urge de sexo y violencia. Se vienen los 70, las calles calcinan, Vietnam posibilita todas las revoluciones habidas y por haber en los EE.UU. Y en los efluvios de sangre con relieve, Scorsese se alza como uno de los más avezados. Hacer “El Toro Salvaje” (1980) hoy sería un acto de terrorismo.

–A fines de los 60, el sistema de recaudación del cine norteamericano roza la quiebra. El público necesita otro cine. El box office cambia para siempre con –tenía que ser Spielberg– “Tiburón” (1975), que reinventa las fechas de estrenos. Siendo distinto a él, Scorsese encaja en ese tropel de cineastas.

–Esa visceralidad, que difumina la bonhomía del power flower, esconde a un nostálgico que cabalga entre la modernidad y la pasión por los clásicos. Entonces la recreación tiene mucho de espejismo. Ver el musical en “New York, New York” o los ecos de “El Mago de Oz” en “Alicia ya no Vive Aquí”.

Sólo que en este Oscar, Scorsese espera mucho, y quizá Eastwood no espere nada. Dos grandes inmersos en las etiquetas de la competencia artística que ve el árbol pero no el bosque total de la obra. Por eso “Gente Como Uno” le ganó a “El Toro Salvaje”, “Rain Man” a “La Última Tentación de Cristo”, y “Danza Con Lobos” a “Buenos Muchachos”. Con el Oscar, Scorsese ya debería haber asumido la injusticia como el mejor de los reconocimientos. (José Tsang)
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Agradecimientos a Librería Crisol

Información Dorada

-Será la 79 edición de los Oscar.

-Tendrá lugar en el Kodak Theatre de Los Ángeles.

-La actriz y humorista Ellen DeGeneres ejercerá, por primera vez, como maestra de ceremonias.

-La estatuilla mide 34.29 cm. de alto y pesa 3.85 kilos.

-El Oscar a la Trayectoria será entregado al compositor Ennio Morricone (“El Bueno, el Malo y el Feo”, “1900”).

-Será transmitido por TNT (DirecTV, canal 502) a las 20:30 hrs. (hora peruana).

 


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