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Edición 1949

02/Nov/2006
 
 
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La peruana de 29 años fue elegida como mejor actriz en el Festival de Biarritz 2006 por su papel de Gabriela en ‘Mariposa Negra’.

Melania Urbina: Las Alas del Deseo

4 imágenes disponibles FOTOS 

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LA semana pasada, como hace cada vez que las grabaciones se lo permiten, la actriz Melania Urbina llevó a Lucía, su hija de dos años, a tomar un helado a un restaurante del óvalo Gutiérrez, en Miraflores. Algo raro le sucedió: sentía que la gente la miraba más que de costumbre y la pequeña Lucía, inquieta, le repetía señalando arriba: “¡Mami, mami, ahí estás!”. Al levantar la cabeza, Melania se topó con su rostro impreso en una gigantografía en el edificio del cine Alcázar. Era el cartel de ‘Mariposa Negra’, la película del director Francisco Lombardi en donde interpreta a Gabriela, la novia de un juez asesinado durante la dictadura fujimorista. Tuvo una sensación extraña, mezcla de sorpresa y orgullo.

–¿Qué querías ser de grande?
–He querido ser muchas cosas en mi vida: veterinaria, chef y médico forense, pero sobre todo quise ser sicóloga. Tengo un carácter tranquilo y siempre he sabido escuchar…, hasta que me imaginé metida todos los días entre las cuatro paredes de un consultorio y lo descarté.

–Al salir del colegio Santa Úrsula postulaste a la Universidad de Lima para estudiar Comunicaciones…
–Aunque mis padres siempre me apoyaron en todas las decisiones que tomaba, la presión social por estudiar una carrera universitaria siempre fue muy fuerte. La actuación no era considerada una carrera y había muy pocas alternativas para vivir de la actuación. Nunca me cuestioné estudiar en la universidad, para mí no había otra opción.

–¿Y por qué dejaste la universidad?
–Por la actuación. En principio, la idea era dejar de estudiar un ciclo porque me salió un trabajo, pero luego me salió otro y otro y así fui postergando mi regreso hasta el día de hoy.

–¿Cómo terminaste estudiando actuación?
–Cuando estaba en quinto de media y me regresaba en micro del colegio pasaba por la puerta del Club de Teatro de Lima y veía a los alumnos, futuros actores, salir de sus clases, y siempre pensaba en que era eso lo que yo quería estudiar. Un buen día me bajé del micro y me inscribí.

Melania había tomado una decisión que marcaría su vida. Debutó en la televisión en 1996, en la telenovela ‘Cuchillo y Malú’, de Iguana Producciones (Frecuencia Latina). En el 2000, luego de diversos papeles en varias telenovelas nacionales, debutó en la pantalla grande. La película se llamaba ‘Ciudad de M’, y estuvo basada en la novela ‘Al final de la Calle’, de Óscar Malca. Allí hace de Karina, la provocativa adolescente de la collera que, entre otras travesuras, seduce a M (Santiago Maguill) en recordada escena nocturna entre las sábanas colgadas en una azotea.

En el 2002 llegaría su primer protagónico con la ‘Chica dinamita’ en ‘Django: la otra cara’, la historia del famoso asaltante de bancos. Las escenas de intimidad con Giovanni Ciccia, Django, son recordadas hasta el día de hoy.

En el 2003 vendría ‘Ojos que no ven’, de Francisco Lombardi, y en el 2004 ‘Paloma de papel’, de Fabrizio Aguilar. Volvería a hacer un desnudo en el 2005 en ‘Mañana te cuento’, donde interpretó a una prostituta. Ese mismo año fue la protagonista de ‘Un día sin sexo’, la ópera prima de su ex esposo Frank Pérez Garland. Y, finalmente, llegó ‘Mariposa Negra’, en la que, si bien no hace un desnudo, se besa apasionadamente con la actriz Ivonne Frayssinett.

–Eres una de las actrices peruanas que ha hecho más desnudos para el cine. ¿Cómo superaste la timidez y el pudor naturales?
–La clave fue no pensarlo mucho. Además, no estoy pendiente de lo que la gente vaya a decir, ni me preocupa que me juzguen. El cuerpo es algo que tenemos en común y no debería ser tan traumático contemplar, disfrutar y mostrar nuestra desnudez.

–¿Qué sentiste cuando te viste por primera vez sin ropa en una pantalla gigante?
–Me costó muchísimo. Eso me pasó en el estreno de Django. Sentí la reacción del público, los murmullos, la sorpresa. Eso fue lo que más me intimidó. Peor aún sabiendo que entre ese público estaban mi papá y mi hermano.

–¿Ellos no te hicieron ningún comentario después de la película?
–No, ninguno. Aunque sé que no la pasaron bien. Yo les había advertido lo que iban a ver y al salir del cine, mi papá me abrazó, me felicitó por mi trabajo y ahí quedó la cosa. No había por qué darle más vuelta al asunto.

–Te fuiste a vivir con el director Frank Pérez Garland al mes de conocerlo y te casaste con él a los seis meses. ¿Cómo lo conociste?
–En la universidad. Un día me convocó para actuar en un corto que él iba a hacer. Así fue cómo nos conocimos más y nos enamoramos. Dicho sea de paso, ese corto nunca se llegó a realizar.

–A casi dos años de haberte separado de él, ¿no crees que se casaron muy pronto?
–De pronto hubiera sido mejor que lo tomáramos con más calma, pero no creo que eso hubiera garantizado que siguiéramos juntos.

–¿Ahora son amigos?
–Somos mejores amigos. Yo soy patísima de otras ex parejas mías. Felizmente me he relacionado con personas muy saludables emocionalmente y para mí ha sido muy sencillo pasar de una relación que no funcionó a una amistad verdadera.

–Teniendo en cuenta que tu trabajo tiene horarios impredecibles, ¿cómo haces para compartir tus roles de madre y actriz?
–Es difícil pero se puede. En la actual grabación (de la serie ‘Mi problema con las mujeres’, de Frank Pérez Garland) he tenido la suerte de tener horarios más o menos ordenados (mi hija sabe que se despide de mí en la mañana y que regreso en la noche). No hay mayores angustias, no como en ‘Mariposa Negra’ que era una locura. Durante ese mes de grabaciones, Lucía se tuvo que ir a vivir con su papá porque yo no tenía horarios y no sabía a qué hora iba a volver.

–¿Qué haces si cuando crece tu hija te dice que quiere ser actriz?
–Le hablaré y analizaremos juntas todas las opciones. Si después de eso sigue con la idea de ser actriz, claro que la apoyaré, como mis padres me apoyaron a mí.

–¿Qué se siente ser famosa?
–No soy consciente de eso.

–Cuando sales, te vas de compras, ¿no sientes que la gente te reconoce, que se te queda mirando como si te conociera?
–No me doy cuenta porque realmente me voy a hacer mis cosas. Cuando pasa, sí digo: “ay, verdad, salgo en la tele, en el cine, la gente me conoce”, pero no es algo que tenga incorporado en mi cerebro ni vivo pendiente de eso. Lo descubro cada día.

–¿Te gustaría casarte de nuevo?
–Por supuesto.

–¿Cuántos hijos más te gustaría tener?
–Al menos uno más para que le haga compañía a Lucía. Me encantaría volver a pasar por un embarazo, fue una época muy linda.

–¿Qué fue lo que más te gustó de tu embarazo?
–Todo, fue un placer. Sentir cómo se movía, cada ecografía era una fiesta. Todo el mundo te engríe, hasta las personas que no te conocen, vas al banco y no haces cola, fue delicioso estar embarazada.

–¿Cuál es tu sensación de ser madre?
–Es una experiencia increíble. Sientes un amor que te llena por completo, que te desborda. Nunca más voy a volver a estar tranquila, siempre estoy pendiente de que no le pase nada. Recién al ser madre comprendí que cada cosa que pase en el país, en el mundo, me afecta mucho más. Cada día me aflora el instinto de hembra que quiere proteger a su cría y a veces siento cierta culpa por querer estar con ella y tener que trabajar. Es una mezcla de amor total y paranoia. (César Sarria)

Fotos: Víctor Ch. Vargas / Producción: Natalie Cáceres / Asistencia: Kenni Merel / Vestuario de Caratula: CATS de Ciro Taipe / Vestuario interiores: D’luxe / Conquistadores / Zapatos: Platanitos / Miraflores Maquillaje: Romina Prado para peluquería Taboo. Tel: 4401009 / Peinado: Angie García para peluquería Taboo. Tel: 4401009

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