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Edición 1947

19/Oct/2006
 
 
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En el 2001 se fue a España siguiendo a su novio. Allí hizo de mesera y de modelo de publicidad. Hoy tiene 29 años y gracias al estreno de ‘La Prueba’ ha regresado al Perú y, dice, es para quedarse.

Jimena Lindo: Ahí te Dejo Madrid

6 imágenes disponibles FOTOS 

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No se desligó de la actuación en Perú. Durante sus años en España, vino a trabajar en la serie ‘Lobos de Mar’, para Frecuencia Latina, y en la película ‘Razones para el Exilio’ de Juana Calderón.

LA primera experiencia de Jimena Lindo en la televisión no fue de lo más agradable. Por el primer comercial que protagonizó en 1992, recibió apenas 50 dólares. “Sí, me estafaron”, cuenta. Pero no por ello dejó de seguir actuando en las obras del taller de teatro de su colegio, el Alexander von Humboldt. Hasta que por fin, a los 19 años, le llegó la oportunidad y no la dejó pasar. La telenovela ‘Tribus de la Calle’ de Michel Gómez fue el inicio de un trabajo constante como actriz, que incluía obras de teatro, telenovelas y largometrajes. Un buen día, en el mejor momento de su carrera, decidió parar y se fue a España por amor. Vivió en Barcelona y en Madrid, donde hizo un poco de todo: trabajó como camarera y actriz de comerciales, también estudió Fotografía y Filosofía en la Universidad de Comillas. Luego de cinco años, volvió a Lima para el estreno de la película ‘La Prueba’, dirigida por la cineasta peruana Judith Vélez, y decidió quedarse. “A Madrid no vuelvo”, dijo. Y parece que es cierto.

–Te fuiste a vivir sola a los 18 años, ¿qué pasó?
–Mis padres se separaron y la familia se desintegró. Fue algo muy natural y en ese momento pensé que no me iba a generar ningún trauma, pero con los años me di cuenta que si me afectó.

–Por eso dijiste que no creías en el matrimonio.
–A los 22 años me fui a convivir con mi ex, el artista plástico Miguel Aguirre. No es que creyera en el matrimonio, con lo que no estaba de acuerdo era con toda la inversión y la movilización de gente que implicaba la ceremonia. Para mí la convivencia ya era una forma de matrimonio. Pero con el tiempo las cosas han cambiado y ahora, que estoy por cumplir los 30, sí me gustaría casarme.

–¿Cómo ingresas al mundo de la actuación?
–Fue por curiosidad. A los 13 años estaba en el Humboldt y con mis amigas dijimos: ¿vamos a probar el taller de teatro del colegio? Así que hice un casting y entré.

–¿Un casting?
–Para pasar la prueba tenía que comunicarle a mi supuesta mamá que “estaba embarazada”. Y había otra chica que se suponía era mi mamá. Así que entré al escenario y creo que me lo tomé demasiado en serio porque no paré de llorar y de repetir: ¡mamá, estoy embarazada!, ¡mamá, estoy embarazada! La profesora, Isabel Jiménez de Cisneros, se quedó con la boca abierta y me aceptó.

–¿Alguno de tus compañeros del taller terminó dedicándose a la actuación como tú?
–En ese grupo estuvo César Ritter, Karen Espano, Fiorella de Ferrari, Lucía de María y Rafael Freyre. La mayoría de alguna manera sigue metido en la actuación.

–Para muchas actrices los comerciales son la puerta de entrada a la televisión, ¿fue tu caso?
–Entre los 15 y 16 años hice varios comerciales (Hush Puppies, Kolynos, Panasonic y otros más), pero no fue así como llegué a la televisión.

–Entonces, ¿cómo llegas a trabajar en telenovelas?
–En realidad yo no quería hacer televisión; a los 19 años me creía una actriz de teatro. Pero una amiga me pidió que la apoyara en un casting. Necesitaba una réplica así que hicimos una escena de una obra de teatro que estábamos ensayando. Al terminar, el director del casting, que era Aristóteles Picho, me agarró del brazo y me llevó de frente donde el director Michel Gómez.

–¿Continúan tus prejuicios contra la televisión?
–Es complicado. En la televisión tienes que correr de una manera que a mí, y creo que a ningún actor, le gusta. Pero fue un medio para poder vivir sola, viajar a Europa y comprarme mi carro. No puedo basurearla porque me dio la posibilidad de hacer lo que realmente quería, por ejemplo hacer teatro sin ganar casi nada y hacer cine simplemente por amor al arte.

–¿Cómo viviste en Barcelona?
–Por mucho tiempo viví de mis ahorros en la televisión. Además, Miguel recibía la plata de la beca y así nos manteníamos. Fue una época en la que el futuro no importaba, había que vivir el presente. Nos mudamos a un piso de 35 metros cuadrados, muy barato para Barcelona, pagábamos 360 euros mensuales.

–¿Y cuando tus ahorros fueron desapareciendo?
–Un amigo me pasó la voz de un trabajo como camarera. Hice la prueba, me contrataron pero me botaron a los dos días. ¡Se me caían las bandejas. Era un desastre como camarera! Luego fui a hacer un casting a una agencia de modelos y empecé a salir en comerciales que se veían en toda España. Me fue muy bien. Luego viaje a Madrid.

–¿Qué comerciales hiciste?
–De lentes, de cerámicas, de pinturas, de fascículos coleccionables, de chocolates. La gente me empezó a reconocer en la calle. Y cuando era camarera, los clientes me decían: ¡Tú eres la chica de los bombones!

–En septiembre del 2006 regresaste al Perú para el estreno de la película ‘La Prueba’, ¿estás pensando quedarte?
–No lo estoy pensando, está totalmente decidido. A Madrid no vuelvo. La decisión la había tomado hace varios meses.

–¿Qué piensas hacer acá?
–Estoy reconociendo nuevamente el espacio. Mucha gente sabe que estoy aquí pero no sabe que me quedo. Estoy abierta a todo, aunque también estoy decidiendo qué tipo de vida quiero tener aquí, ¿quiero volver a trabajar como antes en cinco cosas al mismo tiempo? Hemos escrito un corto con mi novio Omar, que es un cineasta mexicano, y me encantaría desarrollar ese proyecto.

–¿Y te gustaría casarte con él?
–Mi hermana ya me está buscando el vestido de novia pero yo creo que todavía es muy pronto para hablar de eso. Recién estamos hace un par de meses y hay que esperar a que pase un poco el tiempo.

–¿Hijos?
–De hecho me ilusiona ser madre, pero ahora, a los 29, me perece muy pronto. Me gustaría tenerlos dentro de unos cinco años. Y es que recién ahora estoy logrando las cosas que me planteé cuando tenía 20. Claro, no todas, porque sino ¡en este momento estaría trabajando con Almodóvar! (César Sarria)
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Producción: Nathalie Caceres / Asistencia: Kenni Merel / Vestuario: Norka Peralta / C.C. Jockey Plaza / Zapatos: Blanaug’s de Blanca Casella / Peinado: Angie para peluquería Taboo / Maquillaje: Romina Prado para peluquería Taboo / 4401009

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