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Los “yuyas” se apoderan del Museo del Riva Agüero para montar los escenarios de sus más celebradas obras.

Casa Tomada

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“Sin Título”, instalación en el Riva Agüero en muestra que se inaugura el 27 de setiembre en Jirón Camaná 459, Lima.

¿Qué es un espacio escénico? Luego de 35 años de actividad artística interviniendo espacios no convencionales como mercados, universidades, plazas y calles, la agrupación cultural Yuyachkani ha llegado al convencimiento de que una sala y un montón de butacas no son estrictamente necesarias para hacer teatro, que este también puede realizarse en sindicatos, casas comunales campesinas y atrios de iglesias.

En la muestra “El lugar habitado”, los “yuyas” han tomado posesión de los ambientes del Museo de Artes Populares del Instituto Riva Agüero para demostrar esto y presentar siete instalaciones sobre siete obras diferentes: “Rosa Cuchillos”, “Otra Sal”, “Antígona”, “Encuentro de Zorros”, “Hasta cuándo, Corazón”, “Contra el Viento”, y “Adiós, Ayacucho”.

“Más que una cronología de lo que ha hecho Yuyachkani, la muestra invita a entender qué es Yuyachkani, cuál es su visión y cuál es su compromiso para el futuro”, explica Luis Repetto, director del Museo. La exposición, que presentará elementos escenográficos, vestuarios y demás accesorios con los que el grupo ha realizado estos montajes, también contará con una cámara negra y una banda sin fin con pequeñas secuencias de cada una de las obras.

Así, los balcones, pasillos y amplias salas del Riva Agüero serán intervenidos por completo, presentando escenarios que van de lo más complejo hasta lo más “limpio”, como el caso de la sala dedicada a “Antígona”, donde sólo se expondrá una máscara, una caja con arena y la silla que Teresa Ralli empleó en el montaje de este celebrado drama en versión de José Watanabe. Por el contrario, para la obra “Hasta Cuándo, Corazón” se tugurizarán los balcones de la institución con cordeles de ropa y demás elementos propios de esta puesta en escena.

“El uso del espacio escénico en el teatro de Yuyachkani responde a un momento del teatro latinoamericano que en la década del setenta asume el reto de ‘re-inventarse’ intentando respuestas desde la escena a las preguntas que surgían sobre esa suerte de ‘nueva identidad’, fragmentada y mezclada”, explica Miguel Rubio, director de la agrupación, “se trataba de asumir los desafíos de inventar el teatro en los lugares menos pensados, porque el teatro es fundamentalmente una relación que se construye entre actores y espectadores en un espacio compartido. Desde entonces, cuando llegamos a un lugar, lo primero que vemos es el sitio donde se va a generar ese hecho en vida que es el teatro y habitarlo es la primera tarea”.

En suma, esta exhibición nos muestra la original tradición peruana de pararse en cualquier lado y seguir los pasos del mimo Jorge Acuña quien un día en los años setenta decidió que bastaba con trazar un círculo de tiza en medio de la Plaza San Martín para montar un espectáculo (Maribel De Paz).

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